sábado, 1 de mayo de 2010

Los gatos y su Gran Vía.

En estos días en que se celebra el 100 aniversario de la Gran Vía, no podía dejar de escribir unas líneas sobre este Pueblo, Villa y Corte de donde dicen se va al cielo.
Tal vez Madrid haya dejado en mí una impronta como la que dejan algunos animales en sus crías. A los seis meses de nacer, mis padres se trasladaron a la capital de España y, aunque aquello no duró mas que un año, siempre he tenido un gran apego por la ciudad. Vivimos en la Cuesta de San Vicente, entre la Estación del Norte o Príncipe Pío y la Plaza de España y siempre he dicho, que de Madrid, me gusta hasta respirar el aire del metro.
Ya fuera por trabajo o por ocio, he ido en numerosas ocasiones, he pateado sus calles, dormido en hoteles, y tomado cervezas en el centro, asistido a espectáculos… He llevado a mis hijos al zoo, al Palacio Real, al Retiro…Una cosa me queda por hacer y no soy capaz de conseguirlo; llevar a mis nietas a la Plaza Mayor por Navidades. Supongo que ya no será igual que cuando yo era niño y me llevaban a ver los puestos de figuritas para los belenes, pero al paso que voy, la única solución si quiero que lo vean, será ponerles la película La Gran Familia.
Como acostumbro a hacer, dejo un breve resumen sobre Madrid. Los interesados, ya saben, que consulten fuentes solventes.
Nacida a partir del asentamiento fortificado hispanomusulmán de Magerīţ conquistado por Alfonso VI de León y Castilla en 1083, la villa fue designada en 1561 como sede de la corte de Felipe II, siendo la primera capital permanente de la monarquía española. Desde entonces, salvo un breve intervalo de tiempo entre 1601 y 1606 en el que la capitalidad pasó temporalmente a Valladolid, Madrid ha sido la capital de España y sede del Gobierno de la Nación.
Los símbolos de la villa de Madrid son la bandera carmesí propia de los ayuntamientos castellanos y el escudo tradicional con el oso y el madroño, tocado con corona real antigua.
El gentilicio de los habitantes de Madrid es "madrileño" o "matritense". No obstante, históricamente, a los habitantes de Madrid se les ha apodado también «gatos» debido a que, según la leyenda, la conquista de la ciudad por las tropas de Alfonso VI a finales del siglo XI, se realizó mediante el asalto de la muralla por la que treparon las tropas castellanas. Otras leyendas señalan en cambio que este apelativo de "gatos" les fue otorgado a los ciudadanos de Madrid en la Edad Media por su gran habilidad a la hora de trepar por murallas y acantilados con las manos desnudas.

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