miércoles, 7 de abril de 2010

Nombres de la Historia (I)

Se me ocurrió este apartado cuando subí el cuento "Consejas".
Bajo este nombre, comienzo aquí una – creo- larga andadura de breves sinopsis de nombres que dejaron honda huella en la historia.
No trato de hacer una biografía de ellos, solamente algunos datos a fin de que el que los lea, sienta curiosidad e investigue sobre que eran y que hicieron para merecer eso; estar en la Historia.


Filósofos.


Abelardo. (El de Eloísa)
Su nombre era Pierre, y con esto ya se intuye que era francés. Nació en 1079 y murió en 1142 y fue famoso por su amor y su boda secreta con Eloísa. El tío de esta, que no lo aprobaba, lo demostró castrándolo. Esto que mucha gente sabe, ha oscurecido al filósofo y teólogo que enseño que el poder de razonamiento del hombre, es la esencia divina, la cual debe de ser utilizada para comprender a Dios.
Aunque se hizo monje tras el hecho mencionado, fue perseguido por sus ideas no ortodoxas sobre la Santa Trinidad.



Anaxágoras.
Nacido en Grecia hacia el año 500 a. J.C. vivió 62 años aproximadamente. Fue maestro de Sócrates y Pericles y explicó de modo preciso, el mecanismo de los eclipses del sol y la luna. Propuso una de las teorías sobre la formación de la tierra, el sol y los cuerpos celestes, realizó también estudios sobre el cerebro y llegó a la conclusión de que para que algo surja, ha de estar primero presente en aquello de donde procede.





Aristóteles.
Nacido en Grecia el 384 a. J.C. y muerto hacia el 322 a. J.C. Vivió también 62 años. Fue educado por Platón y preceptor de Alejandro Magno. Apodado el Estagirita por haber nacido en esta región Fundó en Atenas la escuela peripatéutica.
Pensaba que la felicidad nacía de la razón humana y su ideal político era la monarquía ilustrada.
Se casó dos veces, con su primera mujer tuvo una hija y con la segunda un hijo, dejando escrito que el hombre se ha de casar a los 37 años y la mujer a los 18. Por lo que se ve, le gustaban jóvenes.
Sus obras tuvieron una gran influencia sobre los pensadores de todos los tiempos. (Organón, Ética, Política, Analítica).







Averroes.
De nombre Abu al-Walid ibn Rus, nacido en Córdoba en 1126 y muerto en 1198 en Marrakech, por lo que vivió 72 años.
Médico y filósofo, perteneció a la brillante etapa desarrollada en Córdoba bajo soberanía árabe. Conocido en occidente como "el Comentador" por haber traducido las obras de Aristóteles. Su obra más conocida es Comentarios sobre Aristóteles, comentando también La república de Platón.
Se dice de él, que ni un solo día de su vida dejó de estudiar, salvo el de su boda y el de la muerte de su padre y, opinaba contrariamente a las enseñanzas islámicas y cristianas, que el hombre no posee un alma propia, sino que participa, hasta que muere, del alma colectiva. Desde el punto de vista del individuo, no existe ninguna esperanza de eternidad: el alma está destinada a morir con el cuerpo.



Confucio.
Confucio -K`ong fou-tseu- (554/479 a. J.C.) fue un filsofo y reformador chino que influenció el pensamiento de sus conciudadanos.. Aunque hay quien cree que el confucianismo es una religión, fundamentalmente es ética. Apenas menciona la divinidad, rehusando especular sobre el más allá, algo que todas las religiones hacen.
En el libro llamado "Louen Yu" subraya los deberes del hombre hacia sus semejantes con respecto a la justicia y a la moderación.
El centro de sus preocupaciones fue la moral personal, basada en el altruismo, la tolerancia, el respeto mutuo, la armonía social y el cumplimiento, tanto por lo que respecta a la orientación de las conductas privadas, como a las normas del buen gobierno.





Democrito.
Fue este filósofo griego (460/370 a. J.C.) el primero que dio a conocer la idea de que la materia podía componerse de partículas infinitamente pequeñas. Tan famoso como Platón o Aristóteles, fundó la doctrina atomista, que concebía el universo constituido por innumerables corpúsculos o átomos sustancialmente idénticos, indivisibles («átomo» significa, en griego, inseparable), eternos e indestructibles, que se encuentran en movimiento en el vacío infinito y difieren entre sí únicamente en cuanto a sus dimensiones, su forma y su posición.
Según Demócrito, la verdadera felicidad radica en la correcta discriminación de los placeres, evitando el dolor y eligiendo el placer, aunque la aspiración natural de todo individuo no es tanto el placer como la tranquilidad de espíritu (eutimia).

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