martes, 20 de abril de 2010

Orgullo y pasión.

El otro día presumía yo de haber visto trabajar en persona a unos cuantos actores. De alguno de los mencionados, estuve tan cerca, que podía oler el perfume o sentir el jadeo. Y eso que solamente tenía doce años.

La explicación es sencilla: trabajé como extra en la película de la cual he puesto el vídeo. Por este trabajo, cobraba cincuenta pesetas diarias. No estoy muy seguro si eran cincuenta o sesenta, ya que, creo recordar, hubo una historia con eso de la paga; los americanos ofrecieron un dolar por día y persona (cincuenta y ocho y pico pts. del 57), y alguien del régimen, dijo que con diez duros era suficiente. Posiblemente actuó la mano negra y se reembolsó la diferencia.

Cuando la protagonista (Sofía Loren) muere, yo estaba a menos de diez metros. No recuerdo las tomas que se realizaron de cada escena, pero al caer herida sobre un colchón enmascarado con ramas verdes, me hacía el muerto cuatro pasos detrás de ella.

Para trabajar me apunte con otros amigos tres meses antes, y tuve que decir que tenía catorce años. Menos mal que yo era alto y se lo creyeron. Fueron unas vacaciones inolvidables y encima, en quince días, casi gano el sueldo del mes de mi padre.

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