jueves, 20 de mayo de 2010

Amsterdan

Ayer, cuando escribí sobre los pólder, una cosa en mi cabeza me estaba molestando; Había escrito algo que no era cierto. A mi edad la neurona empieza a patinar, más en una persona que presume de tener mala memoria. En una entrada que hice sobre Tartaria, decía yo que por motivos de trabajo había estado en Seveningen, cosa que es cierta. Aunque sí que estuve allí, lo cierto es que solamente de pasada. Pero cambie la ubicación. En realidad el pueblo donde estuvimos alojados fue en Oostvoorne a 40km del aeropuerto y 11 de la ciudad de Rotterdam.
Aunque es muy posible que nadie lea esto, me quedo más tranquilo. Quizá sería mejor modificar aquella entrada, pero ya está y no voy a volver sobre mis pasos.

Hoy traigo un vídeo sobre la ciudad de Amsterdam solamente por contar una anécdota que me sucedió. Lo cierto es que podía haber buscado cualquiera otra ciudad de ese bello país y que visité hace cuarenta años.

En el vídeo, como es natural, se muestran los iconos de la ciudad, desde el barrio rojo a la plaza Dam. En una instantánea de esta plaza, se ve el hotel Karnapolski donde estuve alojado. Recuerdo que compre mi primer magnetofón – una novedad que en España costaba un pico- y que por la noche me dediqué a probarlo en la habitación. Metí una cinta virgen, coloqué el micrófono lo encendí y comencé la grabación con el un, dos, tres, probando, probando... estoy en esta habitación medio abuhardillada y que no tiene retrete, haciendo pruebas para ver si esto funciona. La cosa no funcionó; no se oía ni torta. Probé varias veces con idéntico resultado, hasta que, ¡tonto de mí! Se me ocurrió poner la cinta de música de prueba. Entonces me caí del guindo, al aparatito había que darle la voz casi a tope para grabar.
Aunque también me compré una máquina de fotos- para lo cual iba asesorado por mi suegro- eso fue el último día, el florin estaba a 52 pelas y había que hacer muchos cálculos para no venir empufado. Una pena.

2 comentarios:

vazquez74 dijo...

Amsterdam es una de mis ciudades preferidas, algún día volveré.

Alfredo dijo...

Aunque vayas con la mujer, no dejes de ver el barrio rojo. Si está como siempre, no hay peligro; no dejan de ser escaparates.