miércoles, 12 de mayo de 2010

Balarrasa.

Hoy es un día de esos que parece de otoño; frío, desapacible y con lluvia. Por eso he sacado los perros solamente diez minutos, lo suficiente para que hicieran lo suyo. Ellos mismos volvieron para casa con prisa. No obstante, mientras husmeaban, me vino a la memoria una película de hace mucho tiempo, Balarrasa. Es del año 51 y la vi, como no, con mi madre. Apenas tenía en la memoria un pequeño retazo; algo sobre un cura. Lo que sí tenía claro es que en ella trabajaba Fernando Fernan Gómez.
No voy a hacer critica de una cinta antigua y que además, ni recordaba. Lo mío con el cine no es eso. ¡Cómo puede hacer criticas, una persona que hace casi cuarenta años que no ha pisado un cine!
Hay animales, casi siempre se ponen como ejemplo los patos, que nada más nacer tienen la idea fija de seguir a su madre. O a lo primero que se mueva. Lo llaman la impronta. Es más o menos lo que yo he sentido desde pequeño por algunas cosas; en este caso por este actor. Yo ya sabía desde Balarrasa, y mira que tiene cintas "perroneras", que llegaría lejos, que era un buen actor. El tiempo ha demostrado que era más que eso.

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