miércoles, 12 de mayo de 2010

Explicación del cuento. (primera parte)

Mi cuento comienza aquí. Es el viaje, o mejor dicho, los viajes de Sergio, un niño de once años, descendiente de un chaman indio centroamericano; Huematzin.
Huematzin, existió en realidad y, fue famoso en su tiempo como sabio y erudito. Vivió a finales del siglo VIII, y según la Crónica Azteca, fue el hombre más sabio de Tollan, la ciudad de los Toltecas.
Los Toltecas, eran una de las tribus Chichimecas, hablaban el Nahuatl y vivieron antes de la llegada de Colón al nuevo mundo, dominando la mayor parte de Méjico entre los siglos X al XII.
Los olmecas fueron los más antiguos escultores de Mesoamérica; trabajaron no solamente las piedras volcánicas para sus grandes monumentos, sino también las piedras duras, compactas semipreciosas para sus tallas pequeñas.
La cultura olmeca. es considerada como la cultura madre de la civilización en Mesoamérica.
Es probable que conocieran la domesticación del perro y del guajolote e iniciaran la apicultura; se sabe que practicaban la antropofagia; y que probablemente extraían de un sapo marino, abundante en el golfo, una sustancia alucinógena
Mixcoatl logró unificar los grupos chichimecas, surgiendo así el grupo Tolteca. La palabra Tolteca significa "civilizado". Esta civilización se desarrolló entre 850 y 1168 d. C.
En un tren de estos, mi hermano Abel y yo, Sergio, vamos de vacaciones a casa de nuestros abuelos.
El ferrocarril por entonces era se movía por medio de locomotoras de vapor. En terreno llano, con una sola locomotora era suficiente para arrastrar el tren. Cuando había que subir grandes pendientes – como en el Puerto de Pajares- se colocaban dos.
Nuestro tren salía desde la Estación del Norte o Príncipe Pío de Madrid que se ve en la foto siguiente. El movimiento de personas y mercancías era impresionante. El ferrocarril llegaba a todas partes ya que el tráfico por carretera estaba mucho menos desarrollado. En Madrid había tres estaciones. Hoy la estación del Norte es un museo del ferrocarril.









¿Cómo funciona una máquina de vapor?
La locomotora (1) esta diseñada del siguiente modo; (2) Hogar u Horno. Es donde se quema el combustible. Primero fue leña, luego carbón y más tarde fuel. (3) La Caldera. Es el lugar donde el agua se transforma en vapor por medio del calor. (4)El Tender. Es el que transporta el carbón(5) y el agua(6). El Pistón (7). Es el que mueve las ruedas.










Los aldeanos de los pueblos cercanos, van al mercado. El tren era económico y había pocos coches y carreteras. El ganado se llevaba "afalandolo" es decir, andando y arreándolo a vara.
El paraguas, "les madreñes", el "mercao", el tratante con "les vaques" y los caballos y el "horru" cargado con el maíz y les "cebolles".
Este de abajo, es el tren mas conocido por todos como "el carreño" a su paso por el "Tranqueru", cerca ya de Perlora. Los vagones eran de madera y estaban pintados de verde.














La capilla de San Antonio y el apeadero de Candás.

El sarcófago con momia y todo, causaba impacto al entrar en casa de Simón.


La varita del masai, la del lapon y la del chcichimeca. Las otras son vulgares.












Carteles de magos.











El mago Chung Ling Soo.
Esta historia me la contaron tal y como te la cuento, como verdadera. Trata de lo celosos que eran los magos para guardar sus secretos, y como a alguno de ellos, su secreto les llevó a la tumba.
El público que abarrotaba el teatro Wood Green Empire de Londres la noche del sábado 23 de marzo de 1918 esperaba con ansiedad el acto de magia de Chung Ling Soo; "atrapar" entre los dientes dos balas disparadas y después escupirlas en un plato.
El truco de las balas marcadas era aún más ingenioso; una asistente caminaba entre el público y le pedía a dos personas que marcaran las balas que ella llevaba en un cubi El Mlete, el cual tenía un fondo falso que contenía otro par de balas ya marcadas por Soo. Eran estas balas las que otros dos concurrentes parados en el escenario cargaban en los rifles, y las otras permanecían dentro del cubilete.
El mago tenía oculto en la boca un tercer par de balas marcadas. Cuando sus asistentes disparaban, él las escupía al plato y luego las mostraba a los voluntarios que habían subido al escenario; éstos ratificaban que tenían una marca, aunque desde luego no sabían la de quién. La asistente de Soo ponía las balas en el cubilete y volvía a bajar a las butacas; entonces accionaba el fondo falso por segunda ocasión y mostraba a los dos primeros voluntarios las balas que ellos habían marcado.
El acto parecía infalible, pero aquella noche aciaga la detonación del fulminante de uno de los rifles encendió por accidente tanto la carga vacía del tubo de acero como la carga activa del cañón; el uso frecuente había dañado el interior del arma y provocado que la pólvora alcanzara este último.
La culpa fue del propio Soo, que temeroso de compartir sus secretos con un armero, había insistido en dar mantenimiento él mismo a los rifles.



Arriba, los trucos de la levitación y el gran escapista Houdini. El truco de la cesta china y la caja de las espadas son muy parecidos. En ambos se mete una persona dentro de la cesta o la caja que luego se va atravesando con espadas.
Hay infinidad de trucos que practican los magos; la Soga India es una cuerda que sale de una cesta donde esta enrollada. El mago, haciendo sonar una chirimía, hace que la cuerda se vaya elevando verticalmente para luego subir por ella. El truco de las anillas consiste en unirlas o separarlas a voluntad. Las anillas son de acero y con un solo con un golpe se unen o separan si tener en apariencia ningún corte o ranura. Así muchos y muchos más trucos. Tal vez los más conocidos sean los que se hacen con pequeños animales; conejos que salen de la chistera, palomas que desaparecen de una jaula que queda totalmente plegada, trucos con naipes, con flores, con billetes de banco... con cualquier cosa que uno se pueda imaginar.

Chamanes pidiendo la curación de enfermos. Los Indios también los llamaban Brujos u Hombres medicina. La música de los tamboriles y el fuego sagrado, no podían faltar.

El Chaman conocía las hierbas medicinales y hongos alucinógenos con los que ellos mismos entraban o hacían entrar en trance a otras personas.
El tecolote (Búho), el zopilote (Buitre) y el águila. Sus plumas adornaban el sombrero del chamán.