miércoles, 12 de mayo de 2010

Magia. (Explicación del cuento, última)

Ana, como complemento al cuento, te quiero mostrar algunas de las imagenes que tenía preparadas, así como parte de información recopilada para el.
Comienzo con una leyenda masai.
¿Por que la hiena tiene la piel con rayas?
Hace mucho, mucho tiempo una hiena y una liebre eran muy buenos amigos. Pero la hiena, engañaba a la liebre y cada vez que ésta pescaba un pez grande era la hiena quien se lo comía. La hiena inventaba juegos extraños y tras acordar que el que ganara se comería el pez, la hiena siempre acababa ganando y comiéndose el pescado.
Un día la liebre pescó un gran pez y le dijo a la hiena:
-¡Hoy es mi día! ¡Hoy me comeré yo solo este gran pez! .
- Es demasiado grande para un estómago tan pequeño, le dice la hiena. Se pudrirá antes de que puedas comértelo todo.
- Es verdad, dice la liebre. Pero lo pondré a ahumar por la noche para conservarlo en pedazos pequeños. ¡Estará delicioso!
La hiena no aguantaba de envidia y seguía deseando comerse el pescado de la liebre. ¿Me lo comeré yo solo! se decía a sí misma. Y no hacía más que planear para satisfacer su egoísmo.
Llegada la noche, la hiena cruzó sigilosamente el río, acercándose hasta donde dormía la liebre. En ese momento, el pescado, partido en trozos, se asaba lentamente y la grasa que caía sobre las brasas perfumaban el ambiente. La hiena se relamía ya de gusto, riéndose de la liebre por la sorpresa que se llevaría ésta al ver que le habían robado el pescado con el que tanto soñaba.
Mientras tanto, la liebre estaba acostada haciéndose la dormida pero muy atenta a lo que hacía la hiena. Cuando la hiena agarró el primer trozo de pescado, la liebre se levanto de repente, cogió la parrilla que estaba encima del fuego y corriendo tras la hiena le azotaba con ella mientras la hiena aullaba de dolor, de vergüenza y de rabia.
La hiena acabó con todo el cuerpo marcado con las barras de la parrilla y desde entonces las hienas llevan rayas en la piel y por eso desde entonces las hienas odian a las liebres.





No solo hay hienas con rayas, también las hay manchadas.















El Guepardo ( Cheeta) y el Leopardo, aunque lo parezca tampoco son iguales.











Una jirafa joven y las acacias del Serengueti.












El circo, teatro y luego cine Los Campos, cerca de donde vivían las tías de Sergio y Abel.









De este cristal de cuarzo salió el colgante que me dio la abuela de mi madre.
Hay cristales de cuarzo de distintos colores. El cuarzo es un mineral de gran dureza y que se dice aumenta la energía creadora, sanadora y positiva.










El River Platte donde Silver encontró el oro. Fijaos; Silver es plata en inglés. Bien podíamos decir que el hombre plata, encontró el oro.




El Pony Express fue un servicio de correos que servía para unir el este y el oeste de Norteamérica. Estuvo en funcionamiento durante 18 meses solamente, pero son cuantiosas las aventuras y las anécdotas que de él se cuentan.

Una de las mas impresionantes historias implica a un personaje bien conocido: William F. Cody, "Buffalo Bill" quien había entrado a trabajar para el Pony Express a los 14 años, siendo ya un excelente jinete y certero tirador. Una de sus hazañas fue la de recorrer él solo el trayecto que correspondía a dos jinetes máss y que había encontrado muertos en las paradas de postas, por lo que tuvo que totalizar 384 millas (unos 615 km) parando tan solo a cambiar de montura y a comer rápidamente. A pesar del cansancio realizó dichos trayectos en el tiempo previsto de 21 horas y 30 minutos.

El oso Grizzli. El oso no es que se llame así, esa es su raza. Son altos, poco más de dos metros y pesan sobre cuatrocientos kilos. De color pardo grisáceo se alimentan de salmón y otros peces, raíces, frutas, insectos y carroña. Marcan los árboles con sus garras, tienen mal olfato y no atacan al hombre a menos que se sientan en peligro.

El primer ferrocarril transcontinental de los Estados Unidos unió la ciudad de Omaha con Sacramento en los años 1860. Así la red de ferrocarriles del Este de los Estados Unidos, quedó unida con California, en la costa del océano Pacífico. Se finalizó, seis años después del comienzo de las obras, con la famosa ceremonia Golden Spike (clavo o remache de oro). Fue el 10 de mayo de 1869 cuando Stanford colocó el Clavo de Oro (Golden Spike) o el Último Clavo (Last Spike), que se encuentra actualmente en el Centro de Artes Cantor en la Universidad de Stanford y que simbolizó la finalización del ferrocarril transcontinental
Esta red hizo que las famosas caravanas de carromatos, del llamado viejo oeste de décadas anteriores se volvieran obsoletas, cambiándolas por un sistema de transporte moderno
Actualmente, el lugar es sitio histórico y museo, donde se encuentran las dos locomotoras y se llevan a cabo representaciones del momento del encuentro.
El ferrocarril al fin, supuso el exterminio de muchos indios debido a las matanzas de búfalos que eran tiroteados desde los vagones. La carne de búfalo les era imprescindible como alimento y como vestido.

La leyenda de Sigfrido.
Aunque hay varias versiones sobre este héroe de leyenda, hay cosas en las que todos están de acuerdo, Sigfrido, era hijo del rey Sigmund de Niederland y de la bella Siegelinde. A muy corta edad escuchó la llamada de la aventura, y cuando apenas era un niño, abandonó el castillo de sus padres y vagó a través de campos, ríos y bosques, hasta que el enano Mimir lo acogió en su fragua.
Mimir habitaba cerca de una profunda cueva que conducía al reino de los nibelungos. Estos enanos, expertos en la minería y la orfebrería, poseían un fabuloso tesoro que guardaban en una gran cámara protegida por un dragón llamado Fafnir.
Mimir era también un nibelungo, pero odiaba a sus hermanos por haberlo expulsado del reino subterráneo. Cuando vio que Sigfrido no tenía miedo a nada, comenzó a enseñarle todo lo que sabía y a adiestrarlo en el manejo de las armas. Se propuso con ello utilizar al joven como instrumento de su venganza con la esperanza de despojar a los nibelungos de sus riquezas.
Llegó el momento en que Sigfrido estuvo preparado para batir a Fafnir, pero no tenía una espada lo suficientemente resistente como para enfrentarse con garantías a él. Así que Mimir forjó la espada Balmung con los fragmentos de otra que había encontrado en el bosque (y que algunos dicen había fabricado el mismísimo Odín tiempo atrás) y se la entregó a Sigfrido antes de que partiera a combatir con el dragón.

Tras una dura lucha, Sigfrido clavó la espada en el corazón de la bestia, que murió entre rugidos y coletazos. Cuando el dragón dejó de moverse, Sigfrido se bañó en su sangre aún caliente, pues Mimir le había revelado que si hacía así se volvería invulnerable. Sin embargo, una pequeña hoja de tilo pegada a su espalda dejó un punto en el que la sangre del dragón no llegó a tocar.






Del tesoro de los nibelungos sólo se llevó un casco mágico (otros dicen que era un manto) que volvía invisible a quien lo llevara puesto y también, a pesar de los consejos de Mimir, un anillo muy hermoso pero que según una antigua maldición traía la muerte a su dueño.

Viajó a Islandia donde encontró un castillo rodeado por un muro de llamas, en cuyo patio una hermosa doncella vestida con cota de malla yacía dormida sobre un escudo. Sigfrido montado en Grani, el caballo de ocho patas, saltó por encima de las llamas, y despertó a la joven con un beso. Brunilda, pues así se llamaba la doncella, le contó a Sigfrido su historia: Odín la había castigado, a ella que era una valquiria, a permanecer dormida en aquel castillo hasta que llegase un caballero tan valiente como para cruzar el cerco de fuego.



La reina de las Valquirias; Brunilda. En la mitología germánica las Walkirias, o Valquirias son doce divinidadesfemeninas semejantes a las amazonas griegas, hermosas y guerreras
Sigfrido acompañó a Brunilda durante unos días, pero pronto sintió nostalgia de la casa de sus padres, con quienes hacía tanto tiempo que no estaba, y abandonó Islandia.

Sin embargo, no permanecería por mucho tiempo en el castillo paterno. A Niederland llegaban noticias acerca de la magnificencia del vecino reino de Burgundia, del valor de su rey Gunther y del vasallo Hagen, y de la hermosura de la hermana del rey, Crimilda. Sigfrido sintió deseos de verlo con sus propios ojos, así que viajó a Burgundia, en donde trabó amistad con el rey y se enamoró de su hermana, siendo correspondido por ella.
Un día llegó a la capital de Burgundia, la ciudad de Worms, un escaldo islandés declamando versos acerca de una princesa de su tierra llamada Brunilda que desafiaba en combate a todo aquel que pretendiera casarse con ella. Hasta aquel momento nadie había pasado la prueba. Inflamada su imaginación por las palabras del escaldo, Gunther quiso ir a Islandia para vencer a Brunilda y tomarla como esposa. Sigfrido sabía que tal empresa excedía la capacidad del rey, así que intentó disuadirlo. No lo logró, y encima Gunther le pidió que lo ayudara en su propósito, algo a lo que Sigfrido se negó en principio, aunque, como el burgundio le ofrecía a cambio la mano de Crimilda, acabó por ceder.
Juntos embarcaron hacia Islandia. En el momento de subir al barco, Sigfrido se puso el casco mágico del tesoro de los nibelungos, que volvía invisible a su portador. De esa manera podría guiar el brazo del rey Gunther durante su pelea con Brunilda sin que esta se diera cuenta. El combate salió como ellos esperaban y, una vez derrotada, Brunilda accedió a marchar a Worms y casarse con Gunther.
La ceremonia se celebró con todo el boato del que la corte burgunda era capaz, pues no sólo se casaba el rey, sino que lo hacía también su hermana. Aunque a partir de ese día Gunther colmó de atenciones a Brunilda, esta no era feliz: su marido no se comportaba como el gallardo héroe que la valquiria esperaba y ella en realidad ardía de celos por Sigfrido. Las discusiones con su cuñada se volvían cada vez más agrias, y en lo más álgido de una de ellas Crimilda le contó la verdad acerca de lo sucedido en Islandia. Brunilda montó en cólera y se marchó de Worms para no volver nunca.
Abandonado y humillado, Gunther culpaba a Sigfrido de la marcha de su esposa. El vasallo Hagen vertía palabras llenas de ponzoña en sus oídos, incitándole a matarlo, pero el rey dudaba, ya que, después de todo, Sigfrido era invencible. Sin embargo, Hagen le convenció de que dejara el asunto en sus manos. Él encontraría el modo.
Su habilidad para manipular el corazón de sus semejantes no tenía par y con medias verdades se ganó rápidamente la confianza de Crimilda. Le confesó que Gunther quería asesinar a su marido, pero añadió que él estaba de parte suya y se encargaría de evitarlo. Ella le reveló entonces que Sigfrido era invulnerable por haberse bañado en la sangre de Fafnir salvo en aquel pequeño punto de la espalda en el que la hoja de tilo había impedido que la sangre tocara su piel. Una vez supo esto, Hagen organizó una cacería durante la que, tras quedarse a solas con Sigfrido, le clavó una daga en la espalda, atravesando su corazón.
Así murió el valiente Sigfrido. Con su muerte se cumplió la maldición del anillo de los nibelungos.
Y colorin colorado, este cuento, se ha acabado.

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