jueves, 20 de mayo de 2010

Los Mártires de Valdecuna.


Hoy traigo una fiesta de pueblo que me es muy querida. Es la fiesta del pueblo de mi bisabuelo Juan.
Yo no conocí a Juan, ni siquiera en foto, que no la hay. Pero él tuvo aquí sus fincas que dejó a mi abuelo y que en alguna ocasión fui a ver con él. Juan se fue vivir a la casa de Santullano y a su muerte, mi abuelo Amador, mi abuela Pilar y sus hijos, se fueron a vivir con la bisabuela Felisa.
Mi abuelo Amador, que tenía un bar en el bajo de la casa, montó en alguna ocasión la barraca de la fiesta de los mártires, pero lo dejó. Seguramente era mucho trabajo y poca ganancia, ya que yo no lo recuerdo.
Mi madre era de Copían, y allí pasábamos parte del verano. Desde este pueblo bajábamos andando a la romería con bastantes vecinos como se puede ver por las fotos.

La tradición.
La tradición oral relata que ambos hermanos, mártires y hoy patrones de los cirujanos, ejercieron siempre su profesión sin cobrar a los enfermos (anargiros o enemigos del dinero). Naturales de Arabia, uno de sus milagros más conocidos fue el trasplante de la pierna de un criado negro muerto poco antes a un enfermo. Los hermanos, gemelos según algunas fuentes, vivían en Aegeae, en la costa de la bahía de Alejandreta de Cilicia. Fueron encarcelados por Lisias, el gobernador de Cilicia y tras su decapitación quedaron sepultados en Cirrhus, Siria, ciudad ésta que llegó a ser el centro principal de su culto.

Se cuentan muchos prodigios milagrosos sobre sus vidas pero poco se sabe con seguridad. Se dice por ejemplo que, antes de ser decapitados, salieron con bien de varios tipos de ejecuciones, como ser arrojados al agua atados a pesadas piedras, ser quemados en hogueras y ser crucificados. Cuando se hallaban clavados en las cruces, la multitud los apedreó, pero los proyectiles, sin tocar el cuerpo de los santos, rebotaron para golpear a los mismos que los arrojaban. Lo mismo sucedió con las flechas disparadas por los arqueros que torcieron su trayectoria e hicieron huir a los tiradores (se cuenta que el mismo caso ocurrió con San Cristóbal y otros mártires). Asimismo dice la leyenda que los tres hermanos de Cosme y Damián, llamados Antimo, Leoncio y Euprepio, sufrieron el martirio al mismo tiempo que los gemelos y sus nombres se mencionan en el Martiriologio Romano. Se habla de innumerables milagros, sobre todo curaciones maravillosas, obrados por los mártires después de su muerte y, a veces, los propios santos se aparecieron, en sueños, a los que les imploraban en sus sufrimientos, a fin de curarles inmediatamente.

El santuario de Valdecuna. (Mieres del Camino- Insierto
Este santuario es un ejemplo arquitectónico de gran relevancia, pero posee igualmente el valor de la devoción popular por los santos Cosme y Damián, de gran arraigo en el concejo, y el de su fiesta y romería  —que tiene lugar el 27 de septiembre— con numerosa asistencia de público.
Se enclava en una suave ladera que domina una hermosa panorámica, y se rodea de prados y arbolado que configuran un ameno entorno favorecedor para el inmueble.
Del estudio realizado por Silverio Cerra (1992) se desprende que la capilla original databa de época altomedieval y se dedicaba a San Esteban; el ara primigenia se halló bajo el presbiterio en 1960 y constaba de columna, mesa y un relicario.
La fábrica que hoy contemplamos data de la primera mitad del siglo XVIII y ha sido atribuida por J. González Santos al arquitecto asturiano Pedro Muñiz Somonte, autor de la parroquial de Luanco.
El santuario obedece a un barroco sobrio: es de planta de cruz latina, con muro testero recto al que se adosan sendos contrafuertes que absorben los empujes de la cubierta abovedada, y torre sobre los pies que enlaza con los pórticos laterales; adosada al muro derecho se presenta una sacristía.
Se decoran las cubiertas con pinturas muy deterioradas; las bóvedas más próximas a la cabecera obedecen a un esquema conservado en el palacio del Valleto firmado por Francisco Javier González (A. Montero Prieto, 1995); datadas en el siglo XVIII, fingen nervios y claves, motivos vegetales, rocalla, alusiones simbólicas al martirio como son la palma, la corona y la espada, y otros referidos a la farmacopea y medicina, profesión de los santos titulares.
Hay que lamentar la destrucción durante la guerra civil, de los retablos originales barrocos de las capillas, que habían sido pintados y dorados en 1740,
El retablo mayor, de piedra, data de 1960 y se adorna con símbolos alusivos a los santos mártires; se conserva otro menor de estilo neoclásico (C. Burgos, 1997:289).
Las tallas de factura popular y época barroca de San Cosme y San Damián y el cepo limosnero del siglo XVIII decorado con sus efigies y utilizado antaño por los necesitados de la parroquia de Valdecuna completan el patrimonio de este santuario.

FUENTE: Área de Turismo del Ayuntamiento de Mieres
Bibliografía:
Butler, Alban. Vidas de los Santos.
Sálesman, Eliécer- Vidas de Santos # 3
Sgarbossa, Mario; Luigi Giovannini - Un Santo Para Cada Día.

La procesión y la romería.

2 comentarios:

vazquez74 dijo...

De recién casada mi güela sufrió un aborto y se ofreció a los Mártires, fue caminando con mi güelu desde el pueblo, por el cordal de Lena, Quirós y Riosa, hasta llegar a Valdecuna.
De todas formas pienso que tendría más influencia en la pérdida del deseado retoño, la mala alimentación, el poco descanso y el excesivo trabajo, que no la influencia divina.
Pero entonces se creía mucho en esas cosas, ¡qué remedio!

Alfredo dijo...

Aún hoy se siguen llevando exvotos y, la puja del ramu es a veces una ofrenda un tanto encubierta. Mi tía me cargó en cuello hasta casi reventar- ya tenía yo unos años- por una promesa. Tal vez fuera la medicina, pero me curé de una afección del pulmón para la que en aquellos tiempos solo prescribían reposo y buenos alimentos.