martes, 25 de mayo de 2010

Por qué se llama... Semana

Etimológicamente el término "semana" proviene de "siete" (septem en latín).
Para las antiguas culturas las semanas no tenían la misma duración variando de un lugar a otro. En Centroamérica, y en honor a los cuatro puntos cardinales, usaban semanas de cuatro días. De seis días eran para los asirios, mientras que los egipcios de la misma época, dividieron sus meses en tres partes de 10 días cada uno. El calendario romano incluía ciclos repetitivos para representar su semana de 8 días.
Los babilonios dividían el mes lunar en cuatro períodos de siete días. Con el tiempo, esos períodos se separaron del mes lunar y constituyeron las semanas.
No se sabe muy bien cuando se generalizó el uso de semanas de siete días, pero Los Sabeos, en la antigua Arabia y Siria llamaron a los días de la semana con los mismos nombres del sistema solar que los egipcios y persas. Al igual que los hebreos y muchos otros pueblos, consideraban que el séptimo día era el correspondiente a Saturno, por lo que comenzaban la semana con el día dedicado al Sol.
Siete son los cuerpos celestes visibles a simple vista: el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Se puede apreciar que sus nombres guardan relación con los de los días de la semana y tienen una raíz latina. Los romanos, con deidades equivalentes a las de los griegos -que llamaban a los días de la semana "los días de los dioses"- fueron los que finalmente nos legaron los nombres que hoy reciben tanto los planetas como nuestros días de la semana. Los mismos objetos del sistema solar y exactamente en la misma secuencia eran utilizados para dar nombres a los días en la antigua India, Tibet y Burma.
Los soldados romanos que habían ocupado Egipto, introdujeron la semana de siete días en su propia tierra, en reemplazo de la de ocho. Augusto y sus sucesores romanos permitieron esta práctica, pero fue el emperador Constantino en el año 321 después de Cristo, el que la hizo oficial.