jueves, 6 de mayo de 2010

Telefonista.

Nosotros, los que ya tenemos una edad, solemos recordar cuanto se menciona esta palabra, a aquellas, por lo general, muchachas que, frente a un pupitre metían y sacaban clavijas estableciendo la comunicación telefónica entre dos personas. Hoy todo es automático. Ya no se esperan dos horas por una conferencia al pueblo de al lado, ni es necesaria la presencia de la telefonista. Sin embargo, no es raro que te acosen telefónicamente para ofrecerte tal o cual producto, te quieran hacer una encuesta y mil cosas más. Pero ahora, a estas, las suelen llamar teleoperadoras.
Asociada a esta palabra tenemos otra de menor uso: Telefonema; despacho telefónico.

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