viernes, 25 de junio de 2010

Descuento.

1. m. Acción y efecto de descontar.

2. m. Período de tiempo que, por interrupción de un partido u otra competición deportiva, añade el árbitro al final reglamentario para compensar el tiempo perdido.
3. m. Rebaja, compensación de una parte de la deuda.
4. m. Com. Cantidad que se rebaja de un crédito como retribución del contrato de descuento.


Estos días con el mundial de fútbol, no he dejado de oir en las retransmisiones televisivas la dichosa palabrita “descuento”. Creo que una cosa que se añade, se aumenta o incrementa, no puede ser descuento; es un contrasentido. Así lo entiendo yo. Si de un partido y por cualquier motivo, se han dejado de jugar un par de minutos, al final del tiempo en que ocurre el suceso, se aumentan esos dos minutos para que el tiempo jugado sea el establecido. ¡Se aumentan!

Ya sé que los eruditos de la acadmía tienen sus razones para darlo por bueno, pero yo soy como “Don erre que erre” y no transijo hasta que alguien me convenza. Lo tienen difícil. Por ello condeno a la oscuridad del olvido a esta palabra para este cometido y, propongo a los comentaristas, la retiren de su vocabulario.

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