lunes, 14 de junio de 2010

¿Había otra salida para Anibal?

 Polibio, Historias.
"Durante 16 años ininterrumpidos, Aníbal combatió a Roma, sobre suelo italiano, sin dar reposo a su ejército, forrando a sus importantes tropas a una actuación ininterrumpida, dirigiéndolas como un experto piloto, haciendo gala de una gran paciencia con todos, incluyéndose a sí mismo, aunque sus tropas eran heterogéneas, de diversa nacionalidad y raza... Pero eran tan extraordinarias sus dotes de mando que las grandes diferencias entre sus soldados no perturbaban la disciplina y eran ejemplares la obediencia y la diligencia con que se ejecutaban sus órdenes y deseos".

Julio Cornelio Escipión “el Africano” desembarcó en las costas africanas con la intención de destruir a los cartagineses en su tierra. Aníbal embarcó su ejercito dejando suelo romano y corrió a defender Cartago. Cerca de la capital fenicia, en Zama 202 a. C., tuvo lugar la batalla en la que finalmente el cartaginés sería derrotado. Se firmó un tratado de Paz que, como los anteriores, dejaba a Cartago casi hundido, Aníbal cambió su papel militar por el de político.

Aníbal ejerció de cabeza de gobierno de su ciudad natal, impulsando la recuperación económica. Pero algunos miembros de la oligarquía reinante implicados en casos de corrupción, le acusaron ante Roma de idear una conspiración. Los dirigentes romanos aprovecharon esta acusación para hostigar a Aníbal. Consciente del peligro que corría, decidió darse a la fuga. Se dirigió a la corte de Antíoco III, que mantenía tensas relaciones con Roma. Pero el avance romano era inminente y las tropas de Antíoco III fueron derrotadas en las Termópilas por las legiones del cónsul Manlio Acilio Glabrio (191 a. de C.). Antíoco se retiró pero una vez más, cerca de Side se produjo un nuevo combate en que salieron victoriosos los rodios aliados de los romanos. El rey seléucida perdió en la batalla de Magnesia (189 a. C.) la parte occidental de su reino, que se convirtió en zona de influencia romana. Tras este triunfo, el general romano Lucio Cornelio Escipión exigió a Antíoco la entrega de Aníbal, pero el monarca le facilitó la huida y Anibal puso rumbo a Creta, donde no permaneció mucho tiempo ante la presión romana en la región. Antes de finalizar el año 189 a. C. se dirigió hacia Armenia, que estaba bajo el gobierno de Artaxias. Éste le encargó la superintendencia de las obras públicas del reino y, la construcción de la nueva ciudad residencial: Arataxata. Inquieto una vez más por el avance romano decidió, buscar un refugio más seguro. Su próxima parada fue Bitinia, donde también ejerció de arquitecto y urbanista para el soberano Prusias. Finalmente, en el año 183 a C., ante la llegada del emisario romano Tito Quinctio Flaminio, Aníbal se vio acorralado y eligió el único camino que le quedaba antes de caer preso en manos del enemigo: el suicidio por el veneno.
Dicen que su última frase antes de morir fue:

“Libremos a Roma de sus inquietudes, ya que no sabe esperar la muerte de un anciano”.

Cartago también desaparecería sin dejar rastro 37 años más tarde, completamente devastada por los romanos.
Vista desde aquí la Historia, creo que Aníbal Barca cometió dos errores de bulto en su vida: Dejar a un lado la conquista de la ciudad de Roma, y morir por su propia mano. ¿Se hubiera atrevido el romano a ajusticiarlo?. Aún así, ¿no hubiera muerto con el honor que se merecía?.

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