sábado, 26 de junio de 2010

La güerta mi güelu.

En realidad no era de mi abuelo. Era de su hermana, mi tía abuela y que también era madrina del que suscribe. Aunque ya van tres eras, la huerta más que una era, es un trozo de monte al lado de la vía del norte, pero con unas vistas maravillosas. En primer lugar se ve la chabola de aperos, la misma que tenía mi abuelo y que recuerdo de hace casi sesenta años. Ese monte oscuro que se ve a la derecha no es otra cosa que los desechos de las minas y que hoy – no sé si decir gracias a Dios- están desapareciendo quemados por las centrales térmicas. En mi niñez se veían las dos margenes el río y la estacion del vasco de Figaredo. Se puede apreciar una estructura de hormigón casi detrás de la chabola, son los restos de un cargadero de carbón que llegaba en las vagonetas del teleférico atravesando el río. Al fondo el palacio de Villarejo.

Recuerdo cuando era crío y con mi abuelo iba a sacar patatas, recoger tomates o berzas. Siempre fue generosa, tal vez por que está bien orientada, fréjoles, repollos, pimientos, cebollas y ajos que el paisano se entretenía cultivando. El que la lleva ahora y como señal de pago, de vez en cuando se presenta en casa de mis tías con algo de lo que cosecha. ¡Que tiempos aquellos!

2 comentarios:

vazquez74 dijo...

Tengo una especial querencia por esa zona porque desde bien pequeño, de camino al pueblo, hemos pasado por allí camino de Pola de Lena, donde nos desviábamos para subir al pueblo.
Recuerdo la fascinación que me causaba el palacio de Villarejo encaramado en su colina, con el palomar y el hermoso "prao" a sus pies, y en contraste con su antigua estampa, el edificio de la mina de "Ortiz sobrinos", ya desaparecido: el recuerdo de los vieja nobleza frente a la moderna riqueza de la industrialización. También recuerdo los vestigios de la vega de Santullano, desaparecidos para construir el centro comercial y unas horrendas viviendas sociales, la casona que me parece pertenecía a los Sela con su huerta y el coqueto mirador en la esquina, el viejo puente de la época de Jovellanos, salvajemente mutilado al construir la autovía...
Disculpa tanto "rollo" pero es que la fotografía y el texto me han hecho evocar todo aquello.

Alfredo dijo...

Mi abuelo era el dueño del bar Caudal en la casa heredada de mi bisabuelo y que está aún tras la estación del Norte. Yo nací enfrente de esa casa, al otro lado del río. No conozco mucho, pues me llevaron a vivir a Madrid a los seis meses, sin embargo, todos los veranos, hasta que tuve trece o catorce en que mis abuelos se fueron a vivir para Mieres, seguíamos yendo. La casa la vendieron mis tías años después. La huerta sigue siendo de la familia. Recuerdo la casa de los Sela, enfrente vivía la hermana de mi abuelo, mi madrina. Recuerdo cuando comenzaron a hacer la iglesia nueva, el plano que había de la mina, las estacas clavadas en el río delimitando parcelas para sacar el polvo de carbón y ya muy reciente, el cementerio donde mis abuelos y mi madrina reposaban un poco mas arriba del palacio y, desde donde se divisa gran parte del valle.