martes, 8 de junio de 2010

Los cuatro mil libros.

Estabamos unos cuantos el otro día en el bar, cuando un señor mayor, como de ochenta, saludó efusivamente a mi hermano. Cuando se apartó hacia la barra, mí hermano nos comentó que solamente hacía unos días que lo conocía. Estaba un tanto extrañado por lo rápido que habían congeniado y lo mucho que el vejete sabía. Al parecer le soltaba unos rollos macabeos de órdago y que no estaban en concordancia con la apariencia del sujeto. Tras fijarme nuevamente en él y con más detalle, me pareció un jubilado normal, moreno de paseos a la vera de la playa y curtido con cien arrugas propias de la edad. Igual podía ser ingeniero, que médico, marinero o ferroviario.

Al parecer, el hombre, lo mismo hablaba de Dante, como de Espronceda o Estalin, y siempre bien documentado. Yo le pregunté a mi hermano que cómo sabía él si estaba bien o mal documentado, a lo que me respondió tirándose un pegote para impresionar a los amigos: Tú igual que yo, decía, que hemos leído más de cuatro mil libros, que lo hacíamos con linterna cuando tu padre quitaba los plomos y los ponía bajo la almohada. Me vas a decir tú, ¿que no serías capaz de saber si miente?.

Eché un rápido cálculo mental  y le contesté que me parecían muchos libros. A libro diario 365 al año, necesitamos 11 años para leer 4000 libros. Más tarde pensé que cincuenta años son muchos años y, aunque solo se lean dos libros a la semana… A ver si él tenía razón...

Y digo yo, si fuera cierto, ¿para que me ha servido leer tanto, si no recuerdo ni la enésima parte?

2 comentarios:

su dijo...

¿No estaría tu hermano echándose el pegote?,
¿o serían los dos? je,je...

Abrazos.

Alfredo dijo...

"a lo que me respondió tirándose un pegote para impresionar a los amigos"
Su, lo que dices Tú, ya lo dije Yo.
Salu2