domingo, 27 de junio de 2010

¿Sopla?

Esta foto tiene 35 años y si os fijáis en la niña, mi hija, tiene los mofletes hinchados. ¿Será por el viento o por el mareo? La mar, aunque no se ve muy picada, lo estaba. Recuerdo que hice la foto y poco tiempo más estuve en la cubierta. Me mareo con facilidad cuando viajo en barco – también me pasa en autobús si voy atrás- por eso procuro no hacerlo. Ese día os aseguro que estaba tan picada que los movimientos de la lancha, ora arriba ora abajo, hacían que mis piernas se doblasen o que todo el cuerpo quedara por breves instantes suspendido en el aire. Lo cierto es que iba de pie, pues es la manera más sencilla que encuentro para tratar de evitar el mareo. Tan mala estaba la mar, que el barco, en vez de atacar el puerto en línea recta, tuvo que dar una amplia curva para capear las olas.
Este mar no era el mediterráneo donde las excursiones en barco son casi una delicia, o el lago del Retiro de Madrid o el de Sanabria; esto era el océano Atlántico y la travesía de Vigo a las Cies. Por eso, el año pasado que estuvimos por allí, cuando mi cuñada habló de ir a las Cies, yo dije que naranjas de la China.
Que no se rían los que nunca han montado en un barquito de esos, tengo conocidos que apenas salidos de puerto, con la mar como un plato, ”potaron” como se dice ahora.
Por cierto, ni la niña, ni su madre se marearon. Yo aguanté como un machote.

2 comentarios:

su dijo...

Pero faltó poco... y habiendo pasado tanto tiempo, aún recuerdo aquellos movimientos en la barca. Un beso.

Alfredo dijo...

¿De verdad te acuerdas?