miércoles, 9 de junio de 2010

Turistas en España; los Homo.

Al parecer, el primer turista en España fue el Homo Antecessor y vino por aquí hace unos 800.000 años. Vivió, o al menos murió, en Atapuerca (Burgos), concretamente en la Gran Dolina. Está considerada como la especie homínida más antigua de Europa con más de un millón de años.
Eran individuos altos, fuertes y con rostro de rasgos modernos, aunque su cerebro era más pequeño que el del hombre actual.

Otro turista que apareció por aquí hace unos 60.000 años, parece que fue un tal Neanderthal, que se estableció en Gibraltar donde seguro que gozaba de mejor clima. A pesar de que la península debía de ser un buen lugar para vivir en comparación con el resto de Europa, estas dos especies se extinguieron.
El hombre de Neanderthal habitó Europa y partes de Asia occidental desde 230.000 hasta 28.000 años atrás. Por unos 5.000 años se cree que convivieron paralelamente en los mismos territorios europeos, con el Hombre de Cromagnon, ya que en las cuevas de Châtelperron se encontraron evidencias de esta convivencia.
Estos hombres que vivían en grupos organizados, formados por alrededor de unos treinta miembros, eran de esqueleto robusto, pelvis ancha, extremidades cortas, tórax en barril, arcos supraorbitarios resaltados, frente baja e inclinada, faz prominente, mandíbulas sin mentón y gran capacidad craneal.
Se cree que los turistas Homo Sapiens, de raza Cromagnon (había varias razas) debieron de llegar a Asturias hace unos 35.000 años huyendo de la glaciación que llegó a afectar a todo el norte de la Península.
Hace unos 16.000 años (Paleolítico Superior) el turista ya estaba asentado en la península, vivía en Asturias, Cantabria y parte del País Vasco y nos dieron muestra de su saber gracias a las pinturas rupestres de las Cuevas de Altamira.
Eran personas altas, de 1,80 metros, fuertes, de frente amplia y cara pequeña. Vivían de la caza y la recolección de frutos silvestres. Los cazadores Cromagnon grandes conocedores de la naturaleza y de alta eficiencia, trataban de evitar la extinción de especies, por lo que alternaban la caza de estas..
Se cree que solían vivir al aire libre en tiendas fabricadas con ramas y pieles cuando las temperaturas lo permitían, como lo indican los vestigios del valle de Corao. Buscaban cavernas con orientación al medio día, para el caldeamiento por insolación y tratando de evitar los rigurosos vientos glaciales. En muchas ocasiones levantaban las tiendas dentro de estas cuevas.
Poseían un lenguaje muy evolucionado que les permitía transmitir el conocimiento entre los individuos, así como sofisticadas herramientas; anzuelos, propulsores de lanzas, lamparas, agujas, etc. Decoraban las paredes de las cavernas con figuras de animales, apareciendo la figura humana en raras ocasiones.
En torno al 3700 a. C. se empiezan dedicar a la agricultura, a la construcción megalítica y se reduce la actividad errante de las tribus.
Frente a mi casa y a tiro de piedra, está el Monte Areo, o monte de San Pablo; se encuentra entre los concejos asturianos de Gijón y Carreño donde existe una necrópolis, la mayor de Asturias y una de las mayores de España, con existencia de elementos funerarios y una antigüedad de los dólmenes de cinco mil a tres mil años.
Hacia el año 3000 a 2500 a.C, los flujos migratorios empiezan a ser importantes por la aparición de culturas que usan los metales. Su distribución geográfica  va siendo mayor gracias a la búsqueda de los minerales necesarios para su elaboración.

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