miércoles, 9 de junio de 2010

Turistas en España; Los Romanos.

Este turismo romano, que como hemos visto entra en Iberia para combatir al cartaginés, en la segunda guerra púnica, se ha dado cuenta de que este es un buen sitio para quedarse a la vez que agranda el poder de Roma que ya es un imperio.

La Iberia de los griegos pasa ahora a ser la Hispania de los romanos, que la dividen en dos provincias regidas por dos pretores, la Hispania Citerior y la Ulterior. Sin embargo, las guerras para conquistarlas duraran dos siglos. A este periodo se le conoce como romanización y con el se corta el curso de aquella civilización indígena formada por la mezcla de anteriores turistas. La romanización traerá consigo la incorporación de la lengua, las costumbres y la economía romana que se inicia aproximadamente hacia el 110 a. C. y durará con toda su fuerza hasta mediados del siglo III.
El sometimiento total de la península tiene lugar en el año 19 a. C. pero para ello hubieron de finalizar las guerras con los astures y cántabros

Los astures (asturi en Latín), que recibieron su nombre por cuanto habitaban las orillas del río Astura (Esla), fueron un pueblo que habitaba el noroeste de la península ibérica y cuyo territorio comprendía aproximadamente la comunidad autónoma de Asturias, las provincias de León y Zamora, la zona oriental de Lugo y Orense y parte del distrito portugués de Braganza. Algunas de sus tribus, a decir de Plinio el Viejo, eran; los pésicos, los tiburos o los gigurros, los lancienses y los zoleas. Algunos de los rasgos astures se han conservado, como el sistema de poblamiento denso y disperso basado en aldeas autosuficientes, la explotación colectiva de la tierra o las tradiciones comunales. Tenían por vecinos a los galaicos, cántabros y vacceos.
El termino cántabros (en latín; cantabri) fue el nombre dado por los romanos al conjunto de  pueblos que habitaba en el norte de la península Ibérica y cuyo territorio se extendía en tiempos de las Guerras Cántabras por la práctica totalidad de la comunidad autónoma de Cantabria, el norte de la provincia de Burgos y de Palencia, el noreste de la provincia de León, el este del Principado de Asturias y la parte más occidental de Vizcaya. Tenía por ciudad principal Amaya y eran vecinos de autrigones, turmogos, vacceos y astures.

Las tribus o clanes cántabros eran entre otros; los salaenos, orgenomescos, avariginos, blendios y coniscos en el litoral, concanos, plentusios, tamáricos y vadinienses en el interior.

Statilio Tauro, en el año 29 a. C, recibe de Augusto el título de imperator, por someter a cántabros, astures y vacceos. En los dos años siguientes, Calvisio Sabino y el procónsul Sexto Apuleyo proclaman sus triunfos respectivos, al igual que lo hiciera Statilio, cosa no cierta, ya que César Augusto abrió las puertas del templo de Jano, en señal de combate y se traslada a Hispania al frente de los ejércitos iniciando, la campaña del año 26 a. C. 
Según el historiador romano Dión Casio la táctica de cántabros y astures consistía en una guerra de guerrillas, evitando la acometida directa sobre las fuerzas romanas conscientes de su inferioridad numérica, su inferior armamento y la invulnerabilidad táctica de las legiones romanas en campo abierto. Su mejor conocimiento de un territorio abrupto y montañoso les permitía ofensivas rápidas y sorpresivas
En las Guerras Cántabras participaron nueve legiones. Las legiones se reforzaban con tropas aliadas, llamadas auxilia, y que estaban compuestas por soldados que no eran ciudadanos romanos. Estas tropas auxiliares eran reclutadas entre mercenarios o entre pueblos cuya habilidad bélica era bien conocida en el mundo antiguo, como los jinetes númidas o los honderos baleares.

Hispania, dividida en tres provincias: Bética, Tarraconense y Lusitania, va a dar a Roma emperadores como Trajano, Adriano y Teodosio y personajes destacados como el filósofo Séneca o los poetas Marcial y Lucano.

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