miércoles, 21 de julio de 2010

Amamos y hablamos. (9)

- Ahora hablemos.

- No, Andrea, por favor, dejémoslo para mañana.

- ¡Rober!

- Está bien. Hablaremos. Tienes que dejar el bar y ese piso que tienes arriba… para las chicas.

- ¡Es mi método de subsistencia! ¡Sin él de donde sacaré para comer! No sé hacer nada… ¿quieres que vaya a servir como mi madre?. Si lo vendiera, el dinero me duraría cuatro días… ¿y luego que?.

- Se lo alquilarás a la gordita. Tienes ésta casa para vivir y vas a estudiar. Eres lista…

- Espera, espera, ¿quieres que estudie… a mis años? ¡Si soy casi analfabeta!

- A pesar de tu vida sigues siendo una niña, ya oíste a mi madre...

- ¡Roberto, no organices mi vida! ¡Estudiar yo!. Oye Rober... además está tu familia, llegará el día en que se enteren de algún modo; nunca falta un buen samaritano.

- Por eso no te preocupes, yo se lo contaré todo hoy a mi ma y ella al resto. Somos comprensivos. Lo que importa es el corazón… y el tuyo es limpio. Además me quieres ¿verdad?

- ¡Eres mi vida, Rober! Cuando esa bestia sacó la navaja, creí que moriría contigo; tú de la puñalada y yo de dolor. He visto peleas, pero nunca hubo nada que me importara hasta hoy. ¿De veras quieres que hagamos eso? ¡Tengo miedo!

Permanecíamos abrazados en la cama, su voz de disgusto, a veces, suave y melosa por momentos, me enloquecía de amor. Una vez más recorrí su cuerpo con mis manos, con delicadeza, con pasión. Ella era fuerte, pero tierna y dulce, era alguien que necesitaba protección y refugio… y yo estaba dispuesto a dárselo… estaba enamorada, me quería... estaba enamorado... la quería.

Continuará... tal vez.

4 comentarios:

vazquez74 dijo...

Una historia muy hermosa de un amor imposible. Creo que estás inaugurando un nuevo género, el "cuelebrón" (culebrón en versión asturiana).
Un saludo.

Alfredo dijo...

¿De veras crees que puede ser imposible?
Respecto del culebrón yo prefiero llamarlo folletín, aunque no sea muy melodramático, ni demasiado emocionante. En cuanto a lo de inverosímil… Había en Gijón hace muchos años, una famosa mujer a la que llamaban la Virgen Puta. En verdad era muy guapa y puta. Con perdón.
Salud2.

vazquez74 dijo...

Lo de puta lo entiendo. Lo de Virgen no tanto, no lo veo muy compatible, la verdad.
Respecto al relato en sí, quizá tengas razón, tiene mucho de aquellos folletines tan de moda en el s. XIX, aunque con mayor calidad literaria, en mi modesta opinión. Lo de amor "imposible" lo digo por el distinto origen y entorno social de los afectados, porque eso pesa y sigue pesando mucho en las relaciones.
Saludos.

Alfredo dijo...

Vázquez, supongo que lo de Virgen era por lo guapa. ¡Era más guapa que la Virgen!.