lunes, 5 de julio de 2010

La estación de Santullano que yo recuerdo.

La casa que era de mi abuelo, esta casi detrás de la estación del norte en Santullano. Para ser casi exactos, la estación está entre la casa de mi abuelo y el almacén de vinos de los Orejas. Entre las casas y la estación pasa la antigua carretera nacional y que fue trasladada al otro lado del río. Esto trajo consigo una menor actividad en esa zona, que ya había mermado mucho cuando algunos de los trenes dejaron de hacer paradas. Creo que uno de los motivos fue que en Ujo había que enganchar otra locomotora para subir el Pajares. Estoy hablando de época del vapor. También la marcha de los moros y luego de los militares se notó, aunque muchos se consideraron más tranquilos.

Recuerdo el bar de mi abuelo con mucha vida, eran los tiempos en que en la explanada frente a los almacenes se apilaba la madera para las minas, los grandes toneles de vino que llegaban de León (supongo) para la vinatería, cajas de madera con mercancía, vagones de carbón, locomotoras de vapor, trasiego de gente, varios empleados en la estación, los azulejos  con dibujos resaltados de la sala de espera que se me antojaban moriscos, los paseos por el andén hasta el paso a nivel para cruzar luego el puente, el cambio de agujas… Había un pasadizo o túnel bajo el andén de la estación que conducía al río. No sé cuál era su cometido, supongo que lo emplearían para sacar el carbón procedente de los lavaderos y que quedaba formando bajío, aunque me parece mucha obra para poca cosa.

No es mucho lo que recuerdo, tampoco puede ser de otra forma, hay que tener en cuenta que solamente durante el verano estaba unos días; las vacaciones las repartía con mi tía en la Rebollada. Pero me acuerdo de cuando íbamos andando con mis abuelos a las fiestas de Ujo, a misa a Figaredo, a San Juan en Mieres, a Cuna donde tenía unas fincas que le quedaron de su padre y que acabó vendiendo por que le cambiaban los finsos. Recuerdo cuando subíamos a los cuarteles y las peras, manzanas y ciruelas que comíamos aunque estuvieran verdes. Ahora no sé siquiera por donde se va.

La casa de mi abuelo era, es grande, lógicamente mucho mayor entonces por eso de la edad. Tenía seis habitaciones y montaba nueve camas entre el primer piso y las dos abuhardilladas junto al desván, una escalera interior de madera con un olor maravilloso, el bar, la cocina, el baño y la cuadra abajo. El baño tenía una bañera enorme, los azulejos supermodernos de color negro, la cocina de carbón con un depósito para el agua caliente. Dos puertas al frente; cocina y bar, dos balcones; habitaciones de las tías y comedor, una puerta al corredor que daba al oeste donde había un servicio. El desván “a teya vana”, cajones de madera con comestibles; latas, aceite, jabón, sacos de arroz, garbanzos o lentejas. Cajones con secretos; un pistolón revolver más antiguo que la Tarara, lamparas de mina; un “candil de sapu”, uno de carburo y una de seguridad, todo desapareció cuando se fueron a vivir a Mieres.

Hoy la estación está sucia y pintarrajeada, los azulejos desaparecieron, hicieron una pasarela horrible y eliminaron uno de los ojos de aquel hermoso puente que tantas veces crucé para ir a casa de mi madrina.

 En la casa de mi abuelo han trocado los balcones por ventanas, la casa entera se ve pequeña y el bar – que ahora se llama Cabrales- minúsculo. De la cocina han hecho un comedor y la escalera que estaba al fondo, ha desaparecido. Hace unos años estuvimos comiendo allí un cordero a la estaca, bueno por cierto.

Que bueno sería que alguien refrescara mis recuerdos para ver si estoy errado, sesenta años son muchos y la nostalgia, grande, quizá lo deforme todo.


10 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha hecho mucha ilusion encotrar este articulo. Mi abuelo era el jefe de estacion de Santullano, y por tanto mi padre y su familia vivieron en la estacion hasta la muerte del abuelo. Le he leido el articulo a mi padre, que recordaba muchas cosas...Gracias.

Alfredo dijo...

Anónimo.
Ya va a hacer casi cuatro años que publiqué esta entrada. He tenido que releerla porque apenas la recordaba.
Supongo que no volverás por aquí, pero si a sí fuera, me encantaría que me contases algo de lo que recuerda tu padre.
Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Gracias por decir k estaba rico x lo menos...esperamos no haber empañado mucho tus recuerdos! Bar cabrales

Alfredo dijo...

Anónimo. No sé, se me antoja que eres anónima, tal vez aquella que el otro día cuando pasé por allí con un pariente chileno, les hizo una gracia a los perros a los que nosotros echábamos piropos.
Pues sí, el cordero estaba bueno, si no me quedara tan fuera de mano iría más veces. No lo descarto, lo único que no me gusta es que lo deis por raciones. Se corre el riesgo de que alguien se coma las tajadas y yo los huesos. Es un decir, no tomes al pie de la letra.
Gracias por el comentario.
Salu2.

Anónimo dijo...

hay un grupo en Facebook de Santulllano, seria bueno contar contigo en él...hay fotos antiguas, te gustaría verlas...mi nombre es Victoria

Alfredo dijo...

Victoria, yo cuelgo fotos en el face, aunque no lo domino bien, si tienes la amabilidad de indicarme como, me encantaría verlas.
Gracias.

kir dijo...

Vaya, me acabas de destapar la caja de los recuerdos. También yo soy nieto de un chigreru de Santullano. Mi abuelo tenía el bar "El Maño" y también pasaba los veranos de mi infancia allí. ¡Menudos lingotazos le metía a la barrica de moscatel!
Recuerdo el gran trasiego de trenes que había: mercancías, el Correo, el Expreso...
En fin, gracias por compartir tus recuerdos.
Un saludo.

Andrés

Alfredo dijo...

Kir.
Voy de vez en cuando a comer a Cenera, siempre paso por el bar que fue de mi abuelo, la casa era de su padre, y me tomo un vermutin. Antes, cuando estaban enterrados allí los abuelos íbamos más, pero mis tías los llevaron para Oviedo y dejamos de ir. Solo nos queda una huerta que acabará siendo del que la lleva.
Salu2.

Anónimo dijo...

Buenos días. Estoy trabajando en un proyecto de investigación histórica y necesito localizar a familiares vivos de Casimiro Fernandez Garcia industrial de Santullano. Sus hijos fueron Alejandrina, Casimiro y Amador Fernández Llaneza. Muchas gracias.

Pachu Fernández Garcia capandiellu@hotmail.com

Alfredo dijo...

Pachu.
Siento mucho no poder darte ninguna información al respecto, yo solamente nací allí. Nos mudamos a Madrid cuando contaba nueve meses.
No obstante, les pasé el recado a mis dos tías por si recuerdan algo, tienen más de 90 años, ellas viven en Oviedo y yo en Carreño. De saber algo, ya me pondré en comunicación contigo.
Salu2.