jueves, 12 de agosto de 2010

El español en España.

Mi humilde opinión es que en España se habla el español, ¿Perogrullo?. No sé, no sé. Y en Cataluña, además, el catalán, en Valencia el valenciá, el Galicia el gallego, en las Castillas el castellano etc.

Dicen que donde mejor se habla el castellano, es en Valladolid, y no lo pongo en duda. Los asturianos hablamos un español mezclado con “bable” y poco son los “bablistas” puros. Por tanto hablamos un español malo. Igual les pasa a los andaluces, con la siguiente agravante; No es lo mismo ser de Cádiz que de Málaga o Jaén. Cada cual en su región, en su provincia y, si me apuras un poco, en cada pueblo tenemos acentos y modismos diferentes. A mí me gustan todos y algunos me causan hasta alegría cuando los oígo.

Tal vez esté equivocado y meta la pata profundamente, pero por favor, no me lo achaquéis a mí, hechadle la culpa a mi oído.

Un día de estos oí en la tele “alcagueses” por cacahuetes. Es muy corriente en Castilla decir “me dé cuarto y mitad” por “déme cuarto y mitad”. Proverbial es el cambio de los tiempos verbales de muchos Vascos, pero el no va más, - no sé si seré capaz de escribirlo medianamente parecido a lo oído - es la siguiente frase que llegó a estas orejitas:

“Chaté pa lla, que ta rejondeo un piedro”

Que es lo mismo que…

“Quita pa lla que tarreo un cantazo”

No creo que haga falta traducción. Tal vez en el Senado.
Admito "perlas" parecidas a las anteriores.

2 comentarios:

vazquez74 dijo...

Hombre, hay tocas un tema polémico, el del bable. De todas formas pienso que en Asturias se creó una polémica un tanto artificial para favorecer ciertos intereses, porque estoy seguro de que, si haces una encuesta entre la población rural asturiana, el tema del bable ocupa seguramente el último lugar de sus preocupaciones; les puede quitar el sueño el despoblamiento, la carencia de servicios, el precio de la carne o la leche, etcétera, pero desde luego el bable, no. Y ojo que no pretendo dar a entender que deseo la desaparición del bable, o de los bables, eso en absoluto, defiendo a capa y espada la cultura asturiana, su difusión y conservación, pero sin el radicalismo que se advierte en ciertas mentes. No olvidemos que el bable es el habla de un mundo en trance de desaparición, el mundo rural asturiano, entonces lo propio sería buscar la solución al éxodo de las aldeas, no pagar subvenciones a cuatro señoritos que se dicen literatos y que viven de escribir en su "bable".
Supongo que me he "mojado" un poco escribiendo esto, es mi visión personal y por supuesto discutible, pero ha surgido al leer tu texto y no me he resistido a publicarlo.
Saludos.

Alfredo dijo...

Tal vez he empezado esto de una forma un tanto velada. Me explicaré mejor; Creo que si en vez de llamar al idioma de España “castellano” se dijera siempre “español”, seguramente habría menos roces entre comunidades – a mí me sigue gustando decir regiones -. Por eso digo, que el castellano es lo que se habla en las Castillas –las antiguas Castilla la Nueva y Castilla la Vieja- y he puesto un ejemplo de dos maneras de decir una cosa, ambas de dos provincias castellanas.
En cuanto al bable, no me gustan los idiomas que se crean artificialmente. Bien es cierto, que queriendo transformar un dialecto en idioma, no hay más remedio que establecer unas reglas. Sin embargo esto es complejo, ya he dicho que de una capital a otra dentro de la misma región, hay diferencias. En Asturias no es lo mismo el bable – no académico - que se habla en el Oriente que en el Occidente. A mí, particularmente y quizá por que sea de allí, el bable que más me gusta es el de las cuencas. En Oviedo y en Gijón, no se habla, simplemente alguna palabra suelta con nuestro peculiar acento. Todos, al incorporarse palabras nuevas surgidas de la tecnología, se inventan esa palabra en su idioma, que sin duda tendrá algo de la raíz, pero no deja de ser un invento.
Salu2.