martes, 31 de agosto de 2010

Mujeres con... ovarios.

Pedro de Valdivia participó como Maestre de Campo de Francisco Pizarro, en la guerra que mantenía con Diego de Almagro. Al finalizar el conflicto con Almagro derrotado, Valdivia fue recompensado con minas de plata en el Cerro de Porco (Potosí), y tierras en el valle de la Canela. Cerca de ésta encomienda estaba la asignada a la viuda Inés de Suárez. Tal vez esta proximidad de las encomiendas fuera el origen de la amistad entre Valdivia e Inés.

Una encomienda era un derecho que otorgaba el rey de España a sus súbditos o "encomenderos" como compensación por servicios prestados. La encomienda otorgaba tierras y mano de obra indígena para el laboreo de las mismas. A cambio el encomendero se obligaba a mantener espiritualmente, educando en la fe cristiana a aquellos que tenía encomendados.

Aunque comienzo hablando de Pedro de Valdivia, este capítulo va dedicado a una mujer con arrestos, que como muchas otras, empuñaron las armas en defensa de cusas que ya se daban por perdidas: Jimena Blázquez, Manuela Beltrán, María Pita, Agustina de Aragón...

Era Inés de Suárez (Plasencia, España, 1507 - Santiago, Chile, 1580) una viuda afincada en Málaga, que partió hacia América cuando contaba con treinta años de edad. Allí se unió a la expedición de Valdivia para la conquista de Chile (como única española de la partida) entablando relaciones, con este, a pesar tener Valdivia esposa en España.

Tras dos meses de camino por el desierto, de Atacama, faltos de agua y la moral baja, cuenta Mariño de Lobera, que Inés Suárez mandó cavar a un yanacona (indio al servicio de los españoles) "en el asiento donde ella estaba, y cuando había profundizado no más de un metro, el agua brotó con la abundancia de un arroyo, y todo el ejército se satisfizo, dando gracias a Dios por tal misericordia, y testificando ser el agua la mejor que han bebido la del jahuel de doña Inés, que así le quedó por nombre". Por su parte Barros Arana escribió en 1873: “El pozo o vertiente que hoy lleva el nombre de doña Inés y que produce todavía un poco de agua, es probable que sea el mismo a que se refiere Mariño, aunque seguramente éste, arrastrado por la pasión de lo maravilloso que dominaba a los conquistadores españoles, haya exagerado la importancia del trabajo mandado hacer por Inés Suárez, la cual quizá no hizo otra cosa que descubrir una vertiente natural”

A día de hoy ese lugar se llama Aguada de Doña Inés. Se encuentra sobre una quebrada de nombre Doña Inés Chica, a unos 20 km al noreste de El Salvador, y al pie de un monte conocido como Cerro Doña Inés, situado inmediatamente al norte del Salar de Pedernales.

Inés de Suárez participó en la defensa de la ciudad Santiago del Nuevo Extremo, que fue atacada por el cacique indígena Michimalonco en 1541 aprovechando la ausencia del gobernador.

Había mandado apresar Valdivia a algunos de los jefes indios ante el temor a una insurrección y les retuvo hasta que los suyos mandaran víveres de los que andaban escasos. Como quiera que su petición no fuera cumplida, hubo de salir Valdivia en su busca a la vez que a combatir dos concentraciones de indios en pie de guerra, una en el valle del Aconcagua encabezada por Michimalonco y su hermano Trajalongo, y otra al sur en el valle del río Cachapoal, tierra de los promaucae.

El domingo 11 de septiembre de 1541, tres horas antes del amanecer, comenzaron el asalto los ejércitos indios de Aconcagua y Mapocho con ensordecedor griterío. Las armas en que los españoles basaban su superioridad eran el caballo y los mosquetes, pero los indios tenían el fuego "lo traían escondido en ollas, y como las casas eran de madera y paja y las cercas de los solares de carrizo, ardía muy de veras la ciudad por todas sus cuatro partes”

Dice el cronista Jerónimo de Vivar "que los rehenes estaban en un cuarto dentro del solar de Valdivia al costado norte de la plaza, puestos en cepo, y que el escuadrón de rescate quería entrar por su patio posterior". Los defensores lograban contenerlos, pero cada vez llegaban más indios de refresco, “que se henchía el patio que era grande”.

Inés Suárez se dio cuenta de que si se producía el rescate, la moral de los atacantes haría más probable su victoria. Perturbada, tomó una espada y se dirigió a la habitación de los presos exigiendo a los guardias Francisco de Rubio y Hernando de la Torre, “que matasen luego a los caciques antes que fuesen socorridos de los suyos. Y diciéndole Hernando de la Torre, más cortado de terror que con bríos para cortar cabezas: Señora, ¿De qué manera los tengo yo de matar?”

“¡Desta manera!”, y ella misma los decapitó".

Salió la mujer al patio dónde tenía lugar el combate, y blandiendo la espada ensangrentada en una mano y mostrando la cabeza de un indio en la otra, gritó enfurecida: “¡Afuera, auncaes!, ¡Que ya os he muerto a vuestros señores y caciques!... Y oído por ellos, viendo que su trabajo era en vano, volvieron las espaldas y echaron a huir los que combatían la casa”.

Inés de Suárez convivió con el conquistador hasta que Valdivia fue sometido a juicio en Lima, donde fue acusado, entre otros cargos, de mantener una relación extramatrimonial con ella. Valdivia fue obligado a traer a su esposa a América, y en 1549 entregó a Inés en matrimonio a Rodrigo de Quiroga, uno de sus mejores capitanes.

Jimena Blázquez.

En cierta ocasión, los moros, a sabiendas de que la guarnición armada había salido hacia el puerto de Menga, decidieron atacar la ciudad de Ávila, desprotegida y sin soldados para defenderla. Los abulenses habían nombrando gobernadora a Jimena Blázquez, mujer del alcalde. La víspera del ataque, al llegar noticias del avance del ejército moro y sin tiempo de pedir auxilio, Jimena reunió a todas las mujeres, las vistió de soldados, y con teas encendidas las mandó ocupar las almenas de la muralla, tocar las trompetas y gritar como si fueran guerreros. Dicen que la propia Jimena participó desde la Puerta de San Vicente. Los moros al ver esto se detuvieron, sin atreverse a acercarse y se retiraron, creyendo que habían quedado soldados en la ciudad.

Manuela Beltrán.

Manuela Beltrán nació en la ciudad del Socorro, Colombia. El 16 de marzo de 1781 lideró un motín contra los impuestos mercantiles establecidos por el visitador regente Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, que desembocó en la revolución de los comuneros. Fue la primera mujer en enfrentarse al régimen del gobierno español, destruyendo los edictos donde se anunciaba el alza de los impuestos, siendo por ello considerada como la heroína del pueblo.

María Pita.

El 4 de mayo de 1589 las tropas inglesas, habiendo cercado la ciudad de La Coruña, abrieron una brecha en la muralla y comenzaron el asalto de la ciudad vieja, dirigidas por un alférez que, con la bandera de la resistencia en mano, logró subir a la parte más alta de la muralla. María Pita mató al alférez inglés. La tradición dice que este hecho se llevó a cabo al grito de "Quien tenga honra, que me siga" y que esto desmoralizó a la tropa inglesa, compuesta por 12.000 efectivos, provocando su retirada. Una vez acabada la batalla, ayudó a recoger los cadáveres y a cuidar de los heridos. Junto con María Pita, otras mujeres de La Coruña ayudaron a defender la ciudad; está documentado el caso de Inés de Ben, que fue herida por dos balas inglesas en la batalla.

Agustina de Aragón.

Durante el asedio de Zaragoza, por parte de las tropas invasoras francesas, Agustina llevó a cabo la acción heroica que la hizo célebre. Tras haber caído heridos o muertos todos los defensores de la puerta llamada del Portillo, las tropas francesas se aprestaron a tomarla al asalto. La situación era desesperada y entonces Agustina, que formaba parte de un grupo de mujeres que atendía a los numerosos heridos, consiguió disparar un cañón sobre los franceses que corrían hacia la entrada aparentemente indefensa. Los asaltantes, temiendo una emboscada, se batieron en retirada, y nuevos defensores acudieron a tapar el boquete, defendiéndose la ciudad una vez más.

4 comentarios:

rubo dijo...

Estoy convencido de que "ellas" nos superan en muchas cosas, lo que pasa es que nosotros hemos jugado durante mucho tiempo la ventajosa carta de la superioridad del varón, pero ahora... cualquiera las detiene...
Saludos.

Alfredo dijo...

Si, más listas si son.

lemaki dijo...

Trabajé hace varios años en Plasencia (Cáceres) en el CEIP Inés de Suárez. La propia Isabel Allende acudió a esta ciudad para presentar su libro "Inés del alma mía", una belleza (al menos a mí me gustó...).

Las mujeres en la historia han estado bastante o mejor, completamente apartadas de los relatos, cuentos, hechos que narradores y escribientes dejaban el sentir de lo sucedido.

Poco a poco, vamos consiguiendo algo...

interesante aportación (había algunas que no conicía).

saludos.

Alfredo dijo...

lemaki.
Hay mujeres en la historia desde... ni se sabe, un ejemplo es el de la tal Enheduanna. Buenas reinas... unas cuantas, mecenas, protectoras de las artes, aviadoras... y te hablo de hace tiempo. Emilia Pardo Bazán nació en 1851, Lucrecia Borgia en 1480, Las hermanas Bronte en 1816/18/20, Agatha Chistie en 1891, Mary Ann Evans en 1819 es cierto que ésta firmaba con el seudónimo de George Eliot. Que lo habéis tenido difícil, si, pero también es cierto que manejáis el mundo con mucha mano izquierda.
Salu2.