viernes, 20 de agosto de 2010

Partos y repartos.

La historia de España (y de otros reinos) se ha escrito casi siempre del mismo modo; Los reyes deseaban que sus mujeres parieran para tener sucesores, luego, estos sucesores se repartían las tierras duramente ganadas a los moros o unidas por matrimonios de conveniencia. Los repartos fomentaban desavenencias entre unos y otros, retrasaban la reconquista, cuando no los enfrentaban.

Uno de estos enfrentamientos, por espacio de cinco años, lo tuvieron Isabel de Castilla y su sobrina Juana. Comenzaremos este breve paseo por la historia con el matrimonio de Juan II de Castilla y María de Trastámara.

Juan II de Castilla (La titulación completa era: Rey de Castilla, de Toledo, de León, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, del Algarve, de Algeciras y Señor de Vizcaya y de Molina)

María de Trastámara, (Castilla, 1396 - Villacastín, Castilla, 18 de febrero de 1445). Infanta de Aragón y reina de Castilla. Hija de Fernando I de Antequera, infante y regente de Castilla y rey de Aragón, y de Leonor de Alburquerque.

Juan II y María de Aragón, tuvieron cuatro hijos; Catalina, Leonor, Enrique y María. Las hijas murieron jóvenes.

Juan II de Castilla se casó en segundas nupcias con Isabel de Portugal (Isabel de Aviz) con la que tuvo dos hijos: Isabel y Alfonso.

Isabel de Castilla nacida en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) el 22 de abril, Jueves Santo de 1451, era hija de ambos y por tanto hermana de padre de los anteriores.

1468. El 5 de julio se produce la muerte del infante Alfonso en Cardeñosa Avila, con claros signos de haber sido envenenado. En un principio, se pensó que fue víctima de la peste, pero el médico que examinó el cadáver no encontró ningún indicio de tal enfermedad.

A la muerte de Juan II de Castilla, su hijo Enrique ocuparía el trono en 1454 y sería conocido como Enrique IV el Impotente. Este sobrenombre le fue dado por la nobleza castellana que no aceptaba como hija biológica a Juana de Trastámara. Sus enemigos le acusaron de impotencia, por no consumar, supuestamente, sus matrimonios. Era costumbre de la época, que el notario y los testigos asistieran a la consumación del matrimonio, y refieren de Don Enrique, que éste fue incapaz de completar la coyunda, y que la Reina salió del trance "tan entera como venía”. Naturalmente, el Rey prohibió semejantes espectadores la noche de su segunda boda, lo que contribuyó a agrandar rumores y sospechas.
Se había casado Enrique a la edad de 15 años, en una ceremonia oficiada por el cardenal Juan de Cervantes, con la infanta Blanca de Navarra, hija de Blanca I de Navarra y de Juan II de Aragón, de la cual no tuvo descendencia. En 1453 y después de comprobar que Enrique IV no había tenido ninguna relación con su esposa, el papa Nicolás V anuló el matrimonio alegando "impotencia perpetua".

Enrique alegó que había sido incapaz de consumar sexualmente el matrimonio, a pesar de haberlo intentado durante más de tres años, el periodo mínimo exigido por la Iglesia. Sin embargo, algunas mujeres, prostitutas de Segovia, testificaron haber tenido relaciones sexuales con Enrique, por lo que la falta de consumación del matrimonio se atribuía a un hechizo.

Entre 1474, año de la muerte de Enrique IV el Impotente, y 1479 surge una guerra civil por la sucesión de la corona de Castilla entre partidarios de Isabel (casada en secreto con su primo Fernando de Aragón en 1469) y partidarios de Juana de Trastámara hija legítima de Enrique IV, casada con el rey de Portugal su tío, que de haber ganado los partidarios de Juana hubiera producido la unión de Castilla con Portugal. El Papa sucumbiria a las presiones y sobornos dictadas por sus adversarios para declarar nulo el matrimonio por consanguinidad. Al monarca portugués no se le permitió terminar sus días junto a su joven esposa, como era su deseo.

Juana de Trastámara, princesa de Asturias, apodada la Beltraneja nacida en Madrid, 28 de febrero de 1462 y fallecida en Lisboa, 1530 y sobrina e ahijada de Isabel de Castilla, era así apodada porque el rey su padre, fue acusado de obligar a la reina Juana, su mujer, a tener un hijo con su favorito, Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque, a pesar de que ambos habían jurado solemnemente que no había sido así

Como ya hemos dicho, partidarios de Isabel y de Juana se enzarzaron en una guerra que duró cinco años (1474-1479) y que finalizó con Isabel como reina de Castilla y Juana, en 1480 y con apenas 18 años de edad, ingresa en el Convento de Santa María en Coimbra por condición impuesta.
 Reina destronada de Castilla y de León, reina consorte de Portugal destituida de su rango, hubo de renunciar por tratado a todos sus títulos y señoríos, incluso a su calidad de infanta castellana y de Alteza, quedando llamada oficialmente, por real decreto portugués, "a Excelente Senhora" (la Excelente Señora), hasta el final de su larga vida en el exilio de Portugal. Sin embargo ella jamás renunció al título, firmando siempre "Yo, la reina"

2 comentarios:

rubo dijo...

Interesante. No me extraña que el pobre Enrique "no consumara", cualquiera se concentraba en el asunto, con notarios y testigos por el medio... Vaya costumbres...

Alfredo dijo...

Rubo.
Estoy en fase de preparación un tema que te va a interesar bastante, creo.
También trata de historia.
Salu2.