martes, 7 de septiembre de 2010

Cambio de nombre.

Si quieres saber quien y porqué le puso el nombre al bar jamón, sigue leyendo.

Había en Gijón una pe u te a que con esfuerzo y trabajo dio la carrera de abogado a su hijo, que dicho sea de paso, llevaba los dos apellidos de la madre. Esta buena señora, que con los años legó a regentar una buena casa de ce i te a ese, tenía gran preocupación por las eme e erre e te erre i ce e ese que ya iban cumpliendo unos años.

Compró un local cerca de la calle Corrida y puso un modesto bar para que lo trabajaran sus amigas, pupilas o ex compañeras. Los beneficios se computaban únicamente en base a las libaciones efectuadas, y tras deducir los gastos. Los extras de cada cual, eran de las que los proporcionaban o generaban. El beneficio neto se repartía a partes iguales entre el número de chicas y uno más; la patrona.

Como todas eran talluditas, con ese objeto se puso, y algo entradas en carnes, se le dio el nombre de "Bar Jamón". Todo fue bien, el sitio era tranquilo, buena música, no daban garrafón, agradables en el trato... los pocos parroquianos que solían tener, éramos habituales y ellas hacían negocio. Todo hasta que llegó el ciclón Esperanza.

Dio la triste casualidad de que a poco de quitar ella el puesto a su madre, la patrona se marchó para el otro barrio, quedando su hijo como propietario. En un principio, continuó con el bar del mismo modo en que su madre lo hacía y sin meterse en nada. Lo había prometido y cumplía. Pero el ciclón Esperanza, pronto fue conocido en Gijón. El bar se llenaba cada día por ver o gustar de "la nueva". Se hizo insufrible; la música pasó a ser pachanguera, aglomeraciones que trajeron aumento de personal, borrachos y hasta alguno que se las quería dar de proxeneta. Pero los beneficios aumentaron exponencialmente y, el abogadillo que vio el chollo, faltó a la palabra dada a su madre; puso a Esperanza de encargada, echó a las veteranas, metió jovencitas todas uniformadas de pantaloncito corto y blusa escotada y cambió el nombre al bar, eso sí, conservando algo del sabor de antaño; lo llamó "Bar Nueva York".*

*(Traducción: Jamón nuevo y tierno).

4 comentarios:

rubo dijo...

Una historia muy interesante, es "la otra historia" de la ciudad que pocos se atreven a contar... ¡Ay si hablaran las calles... y algunas habitaciones recónditas!
Saludos.

Alfredo dijo...

¿Te crees algo de lo que he contado?

lemaki dijo...

y ¿por qué no creer esta historia?

Los jóvenes (vaya soy de la edad de Rubo... pero pienso como si tuviera...) y sus renovaciones, desechando y menospreciando lo de siempre, lo que se ha demostrado que es lo auténtico y merece la pena. El cambio de nombre a Nueva York y poner de encargada a una joven no fue lo más acertado, las meretrices son mujeres con experiencia y las jóvenes están carente de esta sabiduría... je,je,je.

Agradable lectura.

saludos.

Alfredo dijo...

Quizá ella lo llevaba en la sangre. Como se suele decir... de casta le viene al galgo. Y otro más, la avaricia rompe el saco. Tal vez el abogadillo se encontró al final con un pleito por escándalo y se arruinó.
Salu2.