lunes, 13 de septiembre de 2010

El perro de mi amigo Avelino.

Tenía yo un amigo que me contaba cosas de cuando era un mozalbete allá en el pueblo. Como casi todos los aldeanos, él también era cazador y pescador y como tal, proverbialmente exagerado con sus capturas.

Me contaba que en una ocasión, llegó la furgoneta del fotógrafo y enseguida montó el tinglado para sacarse unos cuartos. Colgó un lienzo blanco en la pared de una casa de la plaza y a su lado, un caballo de madera de aquellos del tío vivo que había comprado de saldo y al que puso una peana. También traía un cartelón con una lancha fuera borda para los que se quisieran retratar de marinos. Sombreros de cowboy y gorra de plato completaban los atuendos. Mujeres y hombres, críos y mozos acudían a sacarse las fotos, aunque para ello tuvieran que cambiar la camisa de diario por la de los domingos.

Entre foto y foto iba colocando con su ayudante el telón, altavoces y proyector para dar al anochecer, la película del mes. El pueblo entero llevaba su silla y religiosamente abonaba la peseta de la entrada. Mi amigo, como los demás, se fue con su silla y acompañado de su buen perro "cisco", ventor donde los hubiere, lo mismo para pelo que para pluma. Como quiera que la película era del oeste y en la pantalla aparecían escenas con venados, el perro sentado junto al amo, carleaba de tal modo que ya tenía un pequeño charco de baba en el suelo. En un momento dado y consumido por la impaciencia, el perro salió a todo correr y se estrelló contra la pantalla en persecución de un conejo.

A mi me pareció una "bola" de esas de cazador, pero con el transcurrir de los años, pude comprobar que cuando contaba aquella historia, jamás se apartó un ápice de la primera narración. Hoy casi me creo que fue verdad.

2 comentarios:

rubo dijo...

Yo tengo un perro que es cruce de Setter, le encantan los pájaros y un día no veas como se puso cuando vio uno cantando a todo volumen dentro del televisor de plasma.
O sea que lo del cine pudo ser, ¿por qué no?
Saludos.

Alfredo dijo...

Pudo ser, quien sabe.
Salu2.