viernes, 10 de septiembre de 2010

El regalo.

¿A vosotros nunca se os quedó cara de tontos al recibir un regalo? A mí si, y todo por ser un listillo.

Resulta que pronto será mi cumple, el año pasado y como todos los anteriores, fui dejando caer así como el que no quiere la cosa, cuanto me gusta eso, que bonito es aquello... En años anteriores habían picado y contaba que una vez más lo hicieran.

No es que a esta alturas necesite nada, pero una orientación para que no gasten más de la cuenta, siempre viene bien, aparte de que no hay sorpresas... digamos indeseadas.

Empecé por echar en contra de los cepillos dentales manuales, para ver si caía uno eléctrico. No era caro y tampoco estaba tan mal.

Después de la tripada, llegó la hora de abrir los paquetes y, aunque uno ya va siendo algo mayor, siempre presta que se acuerden de ti. Lo que son las cosas, no recuerdo ningún regalo excepto uno, y se que hubo más. Pero este me dejó cara de lelo. Era un paquetito como de cuarta de largo, dos dedos alto y tres de ancho. Pensé... ¡aquí está el cepillo!. Abrí el paquete con cuidado y fingido nerviosismo, para encontrar un cepillo manual de plástico rojo - probablemente de los chinos- con una pila amarrada con celo y unos cablecitos que iban de la pila a la parte posterior de las cerdas.

El cachondeo duró un rato, hasta que se decidieron a sacar el bueno. Este año, no pienso decir ni pío.

3 comentarios:

rubo dijo...

Me he reído mucho con esta historia, a mi me encantan este tipo de bromas, seguro que en el fondo estás deseando que te vuelvan a tomar el pelo así, jajaja.
Un saludo y ¡Feliz fiesta!

lemaki dijo...

(yo también me he reido, me ha hecho mucha gracia).

No dirás que no son ingeniosos... tus hijos o tus nietos?? debes tener una familia que te quiere mucho para hacerte esa broma tan simpática.

Seguro que este año no pasa tu cepillo eléctrico... yo tampoco lo tengo y por ahora, no entiendo la diferencia. Tal vez tenga que probarlo...

saludos.

Alfredo dijo...

¡Que no! No sabeís la cara de lelo que me quedó. Y cuando dije... "hay que broma tan graciosa" aquello fue el no va más. Así que este año, lo dicho, no pieso abrir la boca.
La broma fue de mis hijo/as.