domingo, 5 de septiembre de 2010

Las chicas del bar Jamón.

Alguna vez tengo ido a la playa de "la casera", así la llamábamos por que existía una fábrica de gaseosas de la marca. Hoy todo está desaparecido y para mejor. Pero por aquél entonces era una playita bastante sucia y a la que acudíamos la gente del barrio.

En esta playa conocí a Esperanza, una chica como de dieciséis o dieciocho, a la que siempre acompañaban sus dos hermanos pequeños. Nunca crucé palabra con ella y si acaso nos dedicamos alguna mirada.

Años más tarde, me enteré que había ingresado en un convento, tal vez para purgar la culpa de su madre viuda que, no teniendo otra forma de subsistir, se metió a pe u te a. Trabajaba con otras tres prójimas en un bar, donde por casualidad un día fui a parar. Entablamos amistad mis amigos y yo con ellas. Era simplemente eso, amistad. Allí íbamos a tomar algo, por escuchar la música y por el simple placer de la conversación. Podríamos decir que éramos "voyeur de oreja", pues nos encantaban aquellas historias que ellas vivían en las noches del Horóscopo.

A todo esto, yo no sabía que una de aquellas mujeres, la más entrada en años, era la madre de Esperanza. Me enteré un buen día en el mismo local tomando un cubata. Esperanza, que a la sazón había dejado los hábitos, bien por falta de vocación o por que los calores del verano hacían que el lino basto del vestido talar, picase en demasía, se presentó en el local. Su madre andaba de magreo en una pequeña salita con un sofá y separada del bar por unas simples cañas de bambú. Entró como un ciclón de frente a donde su madre estaba y asiéndola por le brazo le espetó:

- Madre, ya eres gallina vieja y aún tienes dos hijos por criar. A partir de este momento, te vas para casa y, a este pollo, lo pelo yo.

Desde entonces la madre de Esperanza se dedica a sus labores de ama de casa y su hija, con mucho gusto, a... pe u te a.

4 comentarios:

rubo dijo...

Me hizo mucha gracia leer esta historia, no pensaba yo que el entorno de la otrora playa de "la casera" hubiera dado lugar a anécdotas tan jugosas... Si ya digo yo que las reformas urbanas borran el encanto de ciertos lugares...
Saludos.

lemaki dijo...

Me he reido mucho (coincido con Rubo, ahora que estoy mirando y leyendo su comentario...). Además el relevo generacional existe en todos los oficios, qué mejor manera y mayor tradición que el asunto pase de madre a hija... es casi lo deseable (es broma; sigo con el chascarrillo y el chiste fácil). Si lo piensas sentirse obligada o de alguna manera abocada o allegada a ejercer la prostitución, no es tarea sencilla. También creo que muchas de estas mujeres, han descubierto una forma rápida y fácil de ganar dinero, bastante dinero...

Me gustó mucho tu relato.

saludos.

Alfredo dijo...

rubo.
Viejos barrios con sabor que se pierden, rancias anécdotas que inspiran cuentos añejos...
Salu2.

Alfredo dijo...

lemaki
He querido dar a mi cuento un trato desenfadado y no sórdido como lo es en la mayoría de las ocasiones. Hay oficios de necesidad, de apuro, pero a veces, esas mismas profesiones hay quien las practica por que le gusta.
Salu2.