sábado, 2 de octubre de 2010

Ambladora.

Esta palabra me ha dado bastante que hacer y todo por el oscurantismo con que la RAE trata algunas de las palabras. Veamos:

Amblador, ra.
1. adj. desus. Se decía del animal que ambla.

Creo que no sé lo que es amblar.

Amblar.

(Del lat. ambulāre, andar).
1. intr. Dicho de un animal: Andar moviendo a un tiempo el pie y la mano de un mismo lado.
2. intr. desus. Mover lúbricamente el cuerpo.

Esto de lúbricamente me suena, pero me quiero asegurar, buscaré lúbricamente.

Lúbricamente.
1. adv. m. Con lubricidad.

Casi que me quedo como estoy, y yo quiero llegar a donde sé que tengo que llegar. Insisto.

Lubricidad.
(Del lat. lubricĭtas, -ātis).
1. f . Cualidad de lúbrico.

Aun no hemos llegado, ¡hay que ver cuantas vueltas!

Lúbrico, ca.
(Del lat. lubrĭcus).
1. adj. resbaladizo.
2. adj. Propenso a un vicio, y particularmente a la lujuria.
3. adj. Libidinoso, lascivo.

¡Por fin lo habéis soltado, coño.!

Antón de Montoro a mediados del siglo XV en "Canción a una mujer que traía grandes caderas" dice;


Gentil dama singular


mesuraos en vuestro amblar,


que por mucho madrugar


no amanece más aína.


Las nalgas baxas, terreras


mecedlas por lindo modo,


poco a poco, y no del todo


el traer de las caderas;


y al tiempo desgranar


que el hombre se desatina,


mesuraos en vuestro amblar


que por mucho madrugar...

De todo ello se deduce que una ambladora, palabra por mi propuesta, no es ni más ni menos que una ¿Ramera?.¿Lujuriosa simplemente?. Vosotros diréis.

2 comentarios:

lemaki dijo...

Si recorro todas tus reflexiones, no cabe duda: "mujer que mueve lúbricamente el cuerpo para llamar la atención de los hombres; mujer que contonea su cuerpo, haciendo al andar movimientos afectados con los hombros y las caderas".

Y he siguido investigando de modo que hallé este otro fragmento (que también habrás leido), sobre la pugna entre Antón de Montoro, Juan de Valladolid y Comendador Román:

Yo querría sin debate,
Antón, salvaros la rixa
en este trote,
y pues sois buen alfayate,
que fagáis a vuestra pixa
un capirote.

Curioso y completamente confirmado el significado de esta palabra.

saludos.

Alfredo dijo...

La rivalidad y los insultos entre poetas eran moneda de uso diario. Este judío converso, al que llamaban el ropero dado su oficio de sastre, además de escribir en castellano antiguo, tenía palabras posiblemente vulgares y con traducción oficiosa, por lo que resulta a veces complicado entender sus puyas. En ésta que buscaste, al fin y al cabo tiene una cosa buena; lo llama buen sastre.
Salu2.