jueves, 7 de octubre de 2010

En busca de la fuente de la juventud.



Puede resultar extraño, que alguien que busca poner remedio a sus males, llegue a descubrir un territorio virgen. Pero muchos han soñado encontrar; la piedra filosofal y transmutar el plomo en oro, buscan la panacea universal capaz de curar todas las enfermedades o el elixir de la vida que garantiza la inmortalidad y no nos parece extraño, aunque sean simplemente leyendas.

Dice la leyenda, que los nativos americanos hablaban de la mítica isla de Bimini, a donde el jefe arahuaco Sequene se cree llegó desde Cuba, en busca de sus aguas curativas y vigorizantes. También dice la leyenda, que La Florida fue descubierta por Ponce de León, buscando con esas aguas, mitigar la impotencia sexual que padecía.

Juan Ponce de León natural de Valladolid, y nacido en abril de 1460 fue el conquistador español de Puerto Rico y descubridor de La Florida. Había sido paje en la corte de Fernando el Católico y combatió en la conquista del reino de Granada. Colaboró con Ovando en la conquista de La Española y recibió de él el encargo de conquistar la cercana isla de Borinquén, Puerto Rico en 1508, de la que fue gobernador y fundador de la ciudad de san Juan.

Un domingo de Resurrección, descubrió un territorio al que llamó La Florida por dos motivos; era la Pascua Florida y coincidía con el verdor y floración de la vegetación.

Gonzalo Fernández de Oviedo, en su Historia General y Natural de las Indias de 1535.

Francisco López de Gómara en la Historia General de las Indias de 1551.

Hernando de Escalante Fontaneda, superviviente de un naufragio que había vivido en Florida durante diecisiete años en 1575.

Antonio de Herrera en la Historia general de los hechos de los Castellanos en 1615.

Todos ellos cuentan que Ponce se pasó el resto de su vida buscando la fuente de la eterna juventud, y que sus hombres, habían examinado sin éxito cada «río, arroyo, laguna o estanque» de la costa de Florida buscando la legendaria fuente.

Lo que encontró fue la muerte. En 1521 los españoles fueron atacados por los indios Calusa y Ponce de León fue herido en el hombro por una flecha envenenada, a resultas de la cual murió en La Habana. Su tumba está en la catedral de Viejo San Juan, en Puerto Rico.

6 comentarios:

rubo dijo...

Hubo grandes aventureros mucho antes de que llegaran los "vaqueros" y sus películas.
Recuerdo aquel español que anduvo por el cañón del Colorado buscando el mítico reino de "El Dorado". ¿Se llamaba Vázquez de Coronado o algo así?
Fíjate, Vázquez, como un servidor.
Saludos.

Alfredo dijo...

Lo siento por lo que te toca de familia; Paco Vázquez de Coronado parece que solo buscaba por aquellas tierra el vil metal. Una cosa me gustaría preguntarle si se me apareciera; por los indios Hopi y sus leyendas que sin duda conoció.
Salu2.

lemaki dijo...

Vaya con Ponce de León... la obsesión de algunos hombres, puesto que escribir la mayoría, es faltar a la verdad, no?

"El último viaje fue acompañado aproximadamente por 200 hombres, incluyendo a sacerdotes, agricultores y artesanos, 50 caballos y otros animales domésticos además de instrumentos de labranza." Iba muy bien equipado para buscar el agua milagrosa o la fuente de la vida...

saludos.

Alfredo dijo...

¡Como se nota que eres mujer! Fíjate si su mal es malo, malísimo, - con redundancia y todo- que la tele suele poner anuncios para tratarse. De eso no se muere, pero el deseo ha de ser tan grande, que puede matar.
Salu2.

Anónimo dijo...

Hay un leyenda sobre Ponce de León que cuenta que, al pisar la costa, él y sus hombres se encontraron con un indio que portaba un collar de oro. Le preguntaron con signos de dónde estaba el oro con el que se hizo el collar. El indígena respondió señalando al mar. Los españoles, que pensaban que les tomaba el pelo, buscaron el oro arrasándolo todo. Amenzaban, torturaban, ejecutaban. Nada, el oro no aparecía por ningún lado.
Y lo cierto es que el indio con el que se encontraron no mentía. Ciertamente el collar de oro había llegado del mar. Era parte del cargamento de uno de tantos navíos que se hundían a su paso por Florida.

Un buen blog. Un saludo.
Jon

Alfredo dijo...

Jon, gracias por tu comentario, agradecido también de que te guste el blog. Espero que tu paso por el no sea efímero.
Creo que no hay tinta bastante en el mundo para escribir todas las leyendas que por él circulan, y de ellas algo debíamos de aprender. La avaricia de aquellos ancestros nuestros sigue tan vigente hoy en día como entonces; los tiburones que ese esconden tras eso que se ha dado en llamar "los mercados", el todo vale con el fin de lograr "resultados", las guerras, negocio de armamento y materias primas…
Salu2.