jueves, 14 de octubre de 2010

Infando.

(Del lat. infandus).
1. adj. Torpe e indigno de que se hable de ello.

Es posible que el artículo sobre el Príncipe Don Juan tenga algo de infando. Para alguna sensibilidad puede resultar torpe o indigno, hablar de los prostíbulos, aunque no creo que a estas alturas haya muchos que se escandalicen y por tanto no sería infando.
 El mundo entero está lleno de indignidades; el trabajo de los niños, su falta para los mayores, la miseria, el hambre, los seudopolíticos aprovechados, los dictadorzuelos,  la avaricia de los banqueros... sería indigno no hablar de ellas, sobre todo para combatirlas.
En fin, creo que esta palabra debe de permanecer por un tiempo en prevención; me parece que hay que hablar de todo.

2 comentarios:

rubo dijo...

Para mí el artículo de Don Juan era más que acertado, tampoco hay que ser tan mojigato (no me refiero a ti, sino a quien lo lea y no lo entienda bien).
Y, sí, la lista de indignidades es demasiado amplia, para vergüenza nuestra.
Saludos.

Alfredo dijo...

Estoy de acuerdo.
Salu2.