sábado, 30 de octubre de 2010

Pureza de sangre o cristiano viejo.


Conozco bastante bien el monasterio de Santo Tomás de Ávila, y aunque mi memoria es flaca sé que por allí debía de estar enterrado un tal Torquemada. Digo debía, por la sencilla razón de que los franceses, aquellos que se llevaron la reja de plata del Túmulo de Don Juan, parecen ser también - nunca se sabe y los descontentos con él eran bastantes - los que desperdigaron sus cenizas. Si alguien se da una vuelta por allí, el guía le enseñará desde la sillería del coro, hasta el retablo del altar mayor, desde el claustro a los museos, pero ni una sola palabra sobre Torquemada.

Mucho se ha escrito sobre este hombre, uno de los confesores de Isabel de Castilla, primer Inquisidor General del Santo Oficio y probable autor de la orden firmada por los Reyes Católicos para la expulsión de los judíos de España.

Tomás de Torquemada era simplemente bachiller en Teología - poca cosa parece para aquel que se atreve a poner a la firma tal documento- y al parecer descendía de cristianos nuevos. Esto tiene su importancia, entiendo yo, pues soy del parecer que algunos de los que combaten con ardor una causa, suelen haber estado primero a favor, o reniegan de lo que sus ancestros fueron.

A Hitler también se le anduvo buscando la sangre judía - se hablaba de un Rothschild y no recuerdo si por fin se la encontraron - ese, entre otros, parece ser el motivo de su odio y el rollo aquél de la pureza de sangre.

Por culpa de este hombre, Torquemada, que murió de viejo y sin arrepentirse de haber quemado herejes - 3000 más o menos, aparte de las torturas, encarcelamientos, requisas y hasta el aplastamiento de los Turolenses levantados en armas contra el Santo Oficio - aun nos reconocen por esa famosa "leyenda negra", que fue negra pero no leyenda. Nosotros, los españoles, hemos cargado con ese san Benito y no hace mucho, un norteamericano lo comentaba en la TV. No recordaba, o no sabía este buen hombre, que en la noche de san Bartolomé, en Francia, murieron más protestantes que en trecientos años de inquisición en este país. O que los alemanes quemaron brujas a montón.

Fray Tomás consiguió del Papa Alejandro VI una bula para que en el monasterio rigieran estatutos de limpieza de sangre, quedando los conversos, tanto descendientes de moros o judíos, excluidos de las ordenes religiosas, cosa que para si no regía.

Los estatutos surgían en instituciones religiosas o universitarias, de forma particular. Era una forma de racismo y como tal excluyente, que comenzó con los judíos y moriscos, para finalizar con protestantes y todos aquellos que hubieran sido procesados por la inquisición.

Tampoco para el rey Católico, descendiente de judíos, regía la norma, que pasó a ser legal en todo el reino a partir de las dos pragmáticas en el año 1501, por las cuales ningún reconciliado por delito de herejía, ningún hijo ni nieto de quemado hasta la segunda generación pudiese tener oficio de Consejero real, oidor, secretario, alcalde, alguacil, mayordomo, contador mayor, tesorero, ni ningún otro cargo, sin especial permiso de la corona.

Miguel de Cervantes que al parecer era converso o cristiano nuevo, no dejó de reflejar, con mucho miramiento, por si las moscas, su desazón con este tema, poniendo en boca del en este caso presuntuoso Sancho; "Sea por Dios - dijo Sancho -; que yo cristiano viejo soy, y para ser conde esto me basta. Y aun te sobra - dijo don Quijote" (Parte I, cap. 21).

4 comentarios:

rubo dijo...

En cierto libro leí una vez que se podía rastrear el origen converso de ciertas personas a través de sus apellidos, pero ahora mismo no sabría ponerte ningún ejemplo de ellos (no por desconocimiento, sino porque me falla la memoria).
Como bien dices, no hay nada peor que los "conversos" de última hora, los hay hasta en política. Yo conocí a comunistas acérrimos que acabaron siendo de "derechas de toda la vida".
Saludos.

Alfredo dijo...

rubo.
Y viceversa, ¿recuerdas a Jorge Verstrynge?
Salu2.

lemaki dijo...

Si hay muchos ejemplos de personas que han aceptado una ideología política distinta a la que mantenían hasta ese momento, tal como A. Pérez Reverte. Hasta el 1994 estuvo trabajando para RTVE, con el gobierno de F. González. De el programa que dirigía, Código Uno, "renegó públicamente («contiene basura», afirmó en una conferencia) antes de presentar su dimisión, lo cual hizo con una durísima carta al director del Ente que repartió por las mesas y clavó en los tablones de anuncios de Torrespaña".

Supongo que cambiar de opinión no es tan negativo, lo malo es que las ideas, juicios y convencimientos sean totalmente opuestos y que nada tengan que ver con el pasado. Esto es lo que más me cuestan entender de las personas: cómo se puede cambiar tanto!! Todo este rollo es porque mis amigos que ahora están próximo a los cuarenta años, cuando eran jóvenes de veinte, eran totalmente alocados y con una falta de juicio y razón impresionante y sin embargo, ahora han olvidado todo lo que ellos hicieron y no entienden a los jóvenes y entre ellos, a sus propios hijos...

saludos.

Alfredo dijo...

lemaki.
Tal vez los padres, que hemos cometido locuras semejantes a las que cometen nuestros hijos, comprendamos ahora, con más experiencia, juicio y poso, lo que antes no llegábamos a cuestionarnos, por eso lo reprobamos, porque deseamos no caigan en nuestros errores.
No tengo nada en contra de todo aquél que teniendo una idea, de cualquier índole, la defienda o cambie radicalmente para situarse en el lado opuesto. Mil razones lo pueden impulsar a ello. Lo que no comprendo, es que con este cambio pueda llegar a intervenir el odio o el revanchismo. Lo que no entiendo - tal vez por no vivir la época- es que para unir o crear una nación, hubiera que someter al pueblo a la unidad religiosa y que valiéndose del Santo Oficio, se le despojase de sus derechos. Torquemada hizo eso y más.
Salu2.