viernes, 12 de noviembre de 2010

Micerino, su hija y la vaca dorada.

                  

Micerino fue el constructor de la tercera pirámide de Giza. Gozó de mejor prestigio que a sus antecesores y fue un hombre justo y clemente. A pesar de ello, una gran desgracia se abatió sobre él: el fallecimiento de su única hija.

Herodoto, unos dos mil años más tarde, nos cuenta esta historia; "lleno de pesar por la desgracia que le había sobrevenido, y con intención de sepultar a su hija de forma más suntuosa que los demás, mandó hacer una vaca de madera, hueca, luego dorarla y sepultar dentro de ella a su hija." Continua Herodoto "esta vaca no fue sepultada bajo tierra, sino que hasta mi propia época, podía verse en la ciudad de Sais, donde yace en la ciudadela real en un aposento hermosamente dispuesto; todos los días se quema ante ella toda clase de inciensos y todas las noches se enciende una lámpara que arde durante toda la noche. Esta vaca se halla cubierta con un ropaje de púrpura; solo puede verse el pescuezo y la cabeza, ambos cubiertos con una gruesa capa de oro; entre los cuernos se halla reproducido el círculo del sol, de oro.

"Pero la vaca no está sobre sus cuatro patas, sino que está arrodillada, y es aproximadamente como una vaca de verdad.

"Cada año la sacan de su aposento; cuando los egipcios se golpean el pecho a causa del dios que no me está permitido nombrar (Osiris), entonces sacan a la vaca a la luz del día, porque dicen que al morir rogó a su padre Micerino, que una vez al año le permitiese ver el sol."

4 comentarios:

rubo dijo...

Eres malvado, Alfredo. ¿De modo que el Dr Jekyll y Dorian Gray son demasiado para mí? ¿Insinúas que no estoy a su altura? Jajjaja

Alfredo dijo...

rubo.
Yo me conformo con ser Frankenstein.
Salu2.

lemaki dijo...

He encontrado: "hay quien cuenta que Micerino, prendado de su hija, logró cumplir a despecho de ella, sus incestuosos deseos y que habiendo dado fin a su vida, la princesa colgada de un lazo, llena de dolor por la violencia paterna, fue sepultada por su mismo padre en aquella vaca. Viendo la madre que algunas doncellas de palacio había entregado el honor de su hija a la pasión del padre, les mandó a cortar las manos y aún pagan ahora sus estatuas la misma pena que ellas vivas sufrieron...".

Me ha sorprendido encontrar esta lectura... nunca es todo lo que parece...

saludos.

Alfredo dijo...

lemaki.
Me tienes que decir de donde sacaste esa información que yo no conocía, aunque tampoco es extraño, ¡hay tantas cosas que desconozco!.
Gracias por anticipado.