jueves, 11 de noviembre de 2010

Seth, Horus, los egipcios y el Bahr.


Desde tiempo inmemorial los egipcios miraban hacia el Sur, hacia el río que llegaba para dar vida con su limo y sus crecidas. Pero no acertaban, ni el cuando, ni el porqué.

El Nilo es el segundo río más largo del mundo, con un recorrido de 5000 km. "El Bahr" inunda los campos, alimenta los pozos y convierte la tierra en un jardín feraz. Pero en Egipto no llueve. En lo más cálido del verano, los campos se resecan, el viento levanta nubes de polvo y el sol desciende implacable atormentando a hombres y ganado.

El nivel de las aguas desciende, las norias se paran y el desierto pugna por arrebatar todo vestigio de vida. Por eso miraban al sur, de donde al contrario que otros ríos, llegaba el agua vivificante.

Tras tanta observación, algo les llenó de alegría; Cuando el Nilo subía, antes de que saliera el sol, se veía en el cielo una gran estrella, en el sur, de donde venían las aguas. A esa estrella, la más grande de todo el cielo, le dieron un nombre; " Set - Seth" y lo entronizaron como dios, un dios bueno que anunciaba la venida del agua de la vida, la que irrigaba sus campos.

Otra estrella grande y hermosa aparecía a veces junto a Set, y le dieron el nombre de "Horus". Pero Horus desaparecía tragado por el sol. No sabían ellos que en su recorrido pasaba a ser estrella vespertina. Horus es el planeta Venus que cada ocho años aparecía como estrella matutina al lado de Set y que se conoce como "Sirius".

Con el tiempo, en las orillas del Nilo comprobaron que Set les fallaba, no era él el que tría las aguas vivificantes, traía el calor infernal del verano y, comenzaron a temer a Set. Usaron su nombre para designar muchas cosas malas y Set se convirtió en el Señor del desierto y el ardor del verano, el Príncipe del Infierno que mataba a Horus.

De tanto observar el cielo, se dieron cuenta los egipcios que el firmamento era una enorme rueda de estrellas que giraba en torno a un punto; el polo norte. Las estrellas formaban un árbol con dos grandes ramas y, observaron también que, cuando la luna llena pasaba a través de las grandes ramas del árbol del cielo, entonces llegaba el ansiada agua.

2 comentarios:

lemaki dijo...

Los egipcios... nos enseñaron tanto!! Supongo que la estrella de Belén, ellos serían los primeros en descubrir los cometas (estoy escribiendo sin corroborar y comprobar lo que escribo... por tanto, ya me correjirás).

Había escuchado hablar de Horus, Siruis (el planeta Venus?) pero no sabía el porqué analizaban la presencia de las estrellas y es que estaba relacionada con las lluvias, tan necesarias para la vida.

Interesante publicación (vaya, me repito bastante, pero es que realmente son muy atrayentes tus letras...).

saludos.

Alfredo dijo...

lemaki.
Para los egipcios Horus es Venus y Seth es Sirius o Sirio.
El estudio del cielo ha interesado a muchas culturas; el Sol, la Luna y los cinco planetas visibles a simple vista ya eran conocidos y se conservan grabados en piedra que datan del megalítico, con las figuras de ciertas constelaciones: la Osa Mayor, la Osa Menor y las Pléyades. Como ejemplo te diré que, en la civilización nahuatl, Tonatiuh es el dios que se identifica con el Sol, Metztli es la Luna y Huey Citlalin, la gran estrella, es Venus. Entre los griegos Mercurio es el mensajero de los pies alados. Marte, por el color rojo sangre, es el dios de la guerra; Júpiter, o Zeus, es el dios supremo y Saturno es el padre de Júpiter que devora sus hijos al nacer.
Salu2.