sábado, 11 de diciembre de 2010

Cortés y los cocuyos.

El Pyrophorus es un género de coleópteros polífagos de la familia Elateridae conocidos vulgarmente como tucu-tucus, cocuyos, cocuys, cucubanos, saltapericos o tagüinches. Son luminiscentes, aunque no están emparentados con las luciérnagas, de unos 3cm, color café, con dos manchas amarillas que de noche producen una luz azulada.

Bien, ya sabemos lo que es un cocuyo, ahora veremos que hicieron estos coleópteros por Hernán Cortés.

Enterado Cortés de que Narváez había desembarcado tropas en Veracruz, con la orden de destituirle y conducirle prisionero a Cuba, por el delito de rebelión y por extralimitarse en el empeño de sus funciones, se decidió a salir al paso de Narváez y combatirle.

Narváez traía dieciocho barcos con 900 hombres, de entre ellos 80 eran jinetes, 80 arcabuceros, 150 ballesteros y numerosos cañones. Cortés, que había entrado en la gran metrópoli mejicana y tenía prisionero a Moctezuma, decidió salir a su encuentro.

Cortés estaba sentado en un polvorín pronto a estallar, de un lado tuvo que convencer a sus hombres de que el reparto del tesoro de Moctezuma era justo y que vendrían ganancias mayores. Difícil explicar a su gente, como de los 162.000 pesos en oro en que valoraron el tesoro, a cada uno de ellos solamente les tocaban 100. Del otro, un pequeño grupo de españoles ocupando una ciudad que se estimaba tenía 65.000 casas y que podía poner en pie guerra a más de cien mil guerreros. Y ahora se le venían encima las fuerzas del gobernador Velazquez que encargaba a Narváez su apresamiento por desobedecer las órdenes.

Cortés deja a Pedro de Alvarado como jefe de la guarnición y guardián del rehén más precioso; Moctezuma, un emperador que, fiel a la palabra dada, desoye a sus consejeros que le instaban a la sublevación en un momento crucial. Las dos terceras partes de su ejército se quedan con Alvarado, y él con setenta soldados y el refuerzo de doscientos indios, salió al encuentro de Narváez.

Los exploradores comunican a Cortés que Narváez está en Cempoala y solamente la corriente de un río los separa. La noche llega y con ella un gran temporal, Narváez que ya estaba dispuesto a bajar a la ribera para entablar lucha, es aconsejado por sus oficiales ante las protestas de los soldados, para no hacerlo. Convencido de que aquella lluviosa noche no cabía esperar un ataque de Cortés y confiando en la superioridad de hombres y armas, se retira a la ciudad.

Cortés, vadeando el río sorprende a los centinelas y al grito de "Espíritu Santo" penetran en el campamento de Narváez. La sorpresa fue total, la lucha, breve y terrible, iluminada solamente por los incendios de las casas y las descargas de los cañones. Se dijo que los cocuyos intervinieron en favor de Cortés, presentándose de repente en bandadas y volando entre los defensores, de modo que estos creyeron estar batiéndose con un ejército con potentes armas de fuego. Luego, la mayoría de los vencidos pasaron a servir a las órdenes de Cortés que consiguió un rico botín en armas y caballos.

El reparto del tesoro.

Para calcular el valor del tesoro de Moctezuma, los españoles tuvieron que construir balanzas y pesas, pues los aztecas, grandes matemáticos, no conocían los sistemas de peso. En aquella época, los 162.000 pesos de oro eran una cantidad fabulosa y que se supone que ningún soberano europeo tenía en sus arcas.

Cortés lo repartió así: Para Su Majestad el rey; un quinto. Para si mismo, que equipó los barcos a costa de endeudarse; un quinto. Para Velázquez, como gobernador; un quinto. Para los oficiales, arcabuceros, artilleros, ballesteros y la guarnición que dejara en Veracruz; un quinto. Para los soldados; un quinto.

7 comentarios:

oliva dijo...

La noche y la selva se aliaron a Cortés bajo la forma de miles de ojos de cocuyos. No conocía esta historia y desde luego, supo aprovechar los recursos naturales y los medios de los que disponía para obtener beneficio. Era un tipo listo.

Interesante lectura.

saludos.

Alfredo dijo...

oliva.
Siendo de Badajoz supongo que sabrás más que yo de Cortés. No obstante un día te pondré algo sobre la Malinche. Perdona que te diga que me gusta más Cáceres que Badajoz. Quizá se deba a Trujillo, aun recuerdo la grata impresión que sentí al entrar en la plaza.
Salu2,

Anónimo dijo...

Graciaas! Yo soy de Capital y vi uno hace unos meses. Hoy me acordé y me puse a buscar qué era.. No lo encontraba por ningún lado! Ya estaba empezando a pensar que era robot o extraterrestre.. jaja
Saludos.

Alfredo dijo...

Querido anónimo, siento decirte que no sé donde está "Capital", o si con eso quieres decir que eres de Mejico capital o d.f.
Si otro día pasas por aquí, me gustaría saberlo.
Salu2.

Alfredo dijo...

Anónimo, me parece que he metido la pata. Posiblemente seas argentino y no mejicano. Recordé que un primo de mi padre era de Buenos Aires y el siempre decía que era de Capital.
Salu2.

Anónimo dijo...

Hoy cumpli año y casualmente me visito a mi casa este insecto que ninguna de las personas presentes habia visto nunca, en un principio fue un susto increible, una cucaracha bionica, pero despues de buscarlo en google y ver que es inofensivo mas bien me alegro su visita, yo tambien soy de la capital pero de Venezuela, Caracas, saludos...

Alfredo dijo...

Anónimio.
Me alegro si gracias a esta entrada has podido saber algo más de los cocuyos.
Y si Caracas fuera como el pueblo donde yo vivo, te diría que les dieras recuerdos a mis primos. Seguramente los conocerías.
Salu2.