jueves, 30 de diciembre de 2010

Decíamos ayer…

Así comienza Fray Luis de León, cuando tras cinco años de cautiverio en las cárceles de la Inquisición - algunos dicen Santa - vuelve a su cátedra de la universidad de Salamanca. Hoy quiero comenzar yo con sus mismas palabras y tratando de olvidar el desasosiego, la incertidumbre, la pena y la preocupación infinita en que nos hemos visto sumidos estos días pasados. Aún no ha acabado todo, pero ya el futuro no se presenta tan negro; tenemos a nuestra hija en casa.

Aquellos que conocen el motivo de nuestros pesares, saben a que me refiero. A aquellos que nos dieron ánimos, a aquellos que se volcaron con ella dando pruebas de amistad y cariño, mi reconocimiento más sincero.

A ti, joven desconocida, que prestaste tu auxilio y tu consuelo en el momento más difícil, gracias de todo corazón.

A los amigos, que en Urgencias pasasteis el mal trago durante horas, gracias, muchas gracias.

Se que es difícil que por este medio mi agradecimiento llegue a vosotros, pero quiero dejar aquí constancia, para que cualquiera que lea estas palabras, vea que hay gente maravillosa capaz de hacer cosas por los demás.

3 comentarios:

rubo dijo...

Afortunadamente todo ha pasado, aunque el susto fue gordo. Enhorabuena.

Alfredo dijo...

rubo.
Gracias rubo y perdona que no te reconociera en el hospital. Siempre me las di de buen fisonomista y tu cara me resultaba conocida, pero no sabía de donde. Mi bajaron del guindo cuando te fuiste.
Que tengas un venturoso año nuevo en compañía de los tuyos.

rubo dijo...

Alfredo, no te preocupes porque soy consciente de que no era el mejor momento. Lo importante es que tu hija sigue entre nosotros, con paciencia y tiempo se recuperará y pronto el mal trago será un recuerdo lejano.
Que paséis una buena Nochevieja y que 2011 traiga lo mejor para todos.