jueves, 9 de diciembre de 2010

La vulnerabilidad de los dioses.

Hablando de la gran fe que Schliemann tenía a los clásicos y sobre todo a Homero, decía yo el otro día; "Para los eruditos de aquel tiempo, el relato no tenía valor histórico y se creía que pertenecía al mundo de la mitología. Para corroborar aquello que decían, se basaban en que la Ilíada comienza hablando de dioses; Apolo, Zeus, Hera o Afrodita y los convierte en personas vulnerables."

Vamos a comentar la manera, la forma de la que se vale Homero para hacer a los dioses vulnerables.

Diomedes es el único de los héroes que combate contra los dioses; ataca a la diosa de la belleza que trata de de quitarle un adversario al que iba a dar muerte; "Calando la afilada pica, rasguñó la tierna mano de la diosa; la punta atravesó el peplo divino, obra de las mismas Gracias, y rompió la piel de la palma, y brotó sangre divina, o por mejor decir, el icor, que tal es lo que tienen los bienaventurados dioses, pues no comen pan ni beben el negro vino, y por esto carecen de sangre y son llamados inmortales."

También hiere a Ares; "Cuando Ares, funesto a los mortales, vio al ilustre Diomedes, dejó al gigantesco Perinfante tendido donde le había muerto y se encaminó hacia Diomedes, domador de caballos. Al hallarse a corta distancia, Ares, que deseaba quitar la vida a Diomedes, le dirigió la broncínea lanza por encima del yugo y las riendas; pero Atenea, la diosa con ojos de lechuza, cogiéndola y alejándose del carro, hizo que aquel diera el golpe en vano. Diomedes, valiente en el combate, ataca a Ares con la broncínea lanza, y Palas Atenea, apuntándole a la ijada del dios, donde el cinturón le ceñía, hirióle, desgarró el hermoso cutis y retiro el arma. Ares gritó como gritarían nueve a diez mil hombres que en la guerra llegaran a las manos; y temblaron amedrentados, aqueos y teucros. ¡Tan fuerte bramó Ares, insaciable de combate!"

La diosa Afrodita corre a refugiarse en el regazo de su madre Dione, que le pregunta cual de los dioses la maltrató. Y afrodita responde "Hirióme el hijo de Tideo, Diomedes soberbio, porque sacaba de la liza a mi hijo Eneas, carísimo para mi más que otro alguno."
Dione trata de consolar a su hija Afrodita, lamentándose de las ofensas que reciben de los hombres, excitados por ellos mismos y como consecuencia de sus desavenencias; "Las toleró Ares cuando Oto y el fornido Efialtes, hijos de Oleo, le tuvieron trece meses atado con fuertes cadenas en una cárcel de bronce; allí pereciera el dios insaciable de combate si su madrastra, la bellísima Eribea, no lo hubiese participado a Hermes, quien lo sacó furtivamente, casi exánime, pues las crueles ataduras lo agobiaban."
Continúa Dione relatando las ofensas de los hombres, pero, para no parecer vulnerables en demasía, aplica la moraleja; "¡Insensato! Ignora el hijo de Tideo que quien lucha con los inmortales ni llega a viejo, ni los hijos le reciben llamándole padre y abrazando sus rodillas de vuelta del combate y de la terrible pelea."

Pero Diomedes volvió a Argos, y aunque en algunas versiones, tuvo un feliz regreso, otros relatos contaban que su mujer Egialea y el amante de ésta, Cometes, intentaron matarle. Diomedes logró salir vivo de la emboscada y huyó al sur de Italia.

No hay comentarios: