sábado, 1 de enero de 2011

Las crónicas de Genarón. El estúpido.

Habrá gente que tenga anécdotas a montones sobre su trabajo, pero es difícil pensar que en un aparcamiento subterráneo se den muchas; algún roce de vehículos, la riña subsiguiente en algún caso... y poco más. Pero yo he visto de todo tras estos cristales, y os contaré el caso más estúpido que me aconteció en los diez años que llevo aquí.

Un día se llega hasta la cabina un joven con el ticket y un billete de cincuenta. El importe era 1.05 y por no darle el cambio, a punto estuve de ponerlo yo de mi bolsillo.

¡Más me valiera! En cuanto mis dedos pinzaron el billete, ya aprecié algo raro, miré directamente a los ojos del individuo por ver si denotaba nerviosismo, señal de que era consciente del intento de coladura del billete falso. Pero permanecía con una tranquilidad absoluta, el grado de inocencia que apliqué al chico fue del 90%, y en esa confianza, luego de comprobarlo en la máquina, le dije;

- Lo siento, pero este billete es falso.

Creí que se azoraría, que le quedaría cara de estupor, o que se disculpara diciendo algo contra el banco o el cajero de donde había sacado el dinero. Pero sin inmutarse siquiera, echó mano del billetero y sacó otro del mismo valor.

- Me lo devuelves y me cobras de este, a ver si es bueno.

- Lo siento, pero no le puedo devolver el billete, es más, me tiene que enseñar el DNI y darme los datos... nombre, dirección... si es que se quiere marchar, o puede esperar a que venga la policía a la que estoy obligado a llamar, usted decide.

Y él decidió darse media vuelta, coger el coche, embestir la barrera un par de veces y salir pitando.

Antes de tres horas lo habían pillado y aquello le acabó costando caro; reparación del coche, la barrera y una denuncia aún pendiente. No fue eso lo más estúpido que hizo como veréis.

Cuatro o cinco días después, miraba yo la pantalla de la entrada, cuando descubrí al mismo individuo que, a pie, pulsaba el botón intentando retirar el ticket. No se como, pero lo consiguió, acto seguido sacó un paquete de tabaco y se puso a fumar. Intrigado, mi mano se fue hasta el teléfono y llamé a la policía. Para cuando llegaron, el tipo estaba intentando colar otro billete en la máquina automática. ¡Como si fuera tonta! Esta vez lo detuvieron. En la cartera le encontraron un buen fajo tan falsos como él y en el bolso de la chaqueta una placa de matrícula.

5 comentarios:

rubo dijo...

Hay gente tan torpe queriendo delinquir que mejor se dedicaban a otra cosa. Saludos.

Alfredo dijo...

rubo.
Si, el chico más que novatillo parece imbecil.
Salu2.

Alfredo dijo...

rubo, perdona por el imbecil sin acento.

oliva dijo...

Supongo que para todo hay que tener ciertas cualidades hasta pare ser un delincuente y estafador.

saludos.

Alfredo dijo...

oliva.
Pues si, aunque chapucillas y chafallones, "habemos" muchos.