lunes, 6 de diciembre de 2010

Templarios y Hashshashín.

Hubo un rey en Jerusalén - Balduino II - que estuvo prisionero durante un año del emir Balán. Al parecer, cuando se hubo pagado su rescate, refirió que había sido tratado con caballerosidad, que discutió con el emir de filosofía y de religión, llegando a la conclusión de que las costumbres de su enemigo eran más civilizadas y refinadas que las de los cristianos.
Tal vez sufriera el llamado síndrome de Estocolmo, aunque estamos hablando de tiempo de cruzadas. Tal vez él no conocía a los ismaelitas, no es el caso, o su forma de actuar, que tampoco. Quizá fuera porque los métodos de unos y otros no distaban mucho.

La doctrina de los ismaelitas era un compendio de muchas corrientes; Judaísmo, Cabala, Gnosis y Corán. Desde Egipto llegaron hasta Persia y Siria bajo la dependencia de los llamados "Viejos de la montaña". Un imán gobernaba toda la secta, siendo los viejos de la montaña los sacerdotes que presidían las comunidades.

Los de Siria se denominaban hashshashín o  hassassins; "asesinos", de hashish, la droga de cáñamo que antes de la batalla se les suministraba a los combatientes. Gracias al los efectos esta droga, el Viejo eliminaba a sus enemigos haciéndolos asesinar.

Según cuentan las crónicas de la época, un día, llegó un mensajero de un rival del Viejo con un ultimátum. Saliendo ambos a la explanada de la fortaleza, el Viejo llamó a uno de sus adeptos y le ordenó que se matase y a otro que se arrojase al vacío. Sus órdenes fueron cumplidas de inmediato. Entonces dijo al embajador que volviese y refiriese lo que había visto. "Informa que tengo aquí 70.000 hombres dispuestos a morir a como estos dos a la menor señal."

Aunque entre los templarios y los ismaelitas hubo matanzas hasta que el ultimo hombre quedara en pie, acabaron por estimarse y a finales del s.XIII, estas encarnizadas luchas habían cesado: se encontraban en campo neutral y allí discutían sobre doctrina. De ahí que a los Templarios se les acuse sin pruebas decisivas, de copiar de los asesinos sus doctrinas esotéricas.
Balduino de Bourcq fue el segundo conde de Edesa de 1100 a 1118, y el segundo rey de Jerusalén. Fue coronado como Balduino II el Domingo de Resurrección (14 de abril) de 1118, manteniéndose en el cargo hasta su muerte por enfermedad el 21 de agosto de 1131. Fue enterrado en la Iglesia del Santo Sepulcro.

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