martes, 31 de agosto de 2010

Mujeres con... ovarios.

Pedro de Valdivia participó como Maestre de Campo de Francisco Pizarro, en la guerra que mantenía con Diego de Almagro. Al finalizar el conflicto con Almagro derrotado, Valdivia fue recompensado con minas de plata en el Cerro de Porco (Potosí), y tierras en el valle de la Canela. Cerca de ésta encomienda estaba la asignada a la viuda Inés de Suárez. Tal vez esta proximidad de las encomiendas fuera el origen de la amistad entre Valdivia e Inés.

Una encomienda era un derecho que otorgaba el rey de España a sus súbditos o "encomenderos" como compensación por servicios prestados. La encomienda otorgaba tierras y mano de obra indígena para el laboreo de las mismas. A cambio el encomendero se obligaba a mantener espiritualmente, educando en la fe cristiana a aquellos que tenía encomendados.

Aunque comienzo hablando de Pedro de Valdivia, este capítulo va dedicado a una mujer con arrestos, que como muchas otras, empuñaron las armas en defensa de cusas que ya se daban por perdidas: Jimena Blázquez, Manuela Beltrán, María Pita, Agustina de Aragón...

Era Inés de Suárez (Plasencia, España, 1507 - Santiago, Chile, 1580) una viuda afincada en Málaga, que partió hacia América cuando contaba con treinta años de edad. Allí se unió a la expedición de Valdivia para la conquista de Chile (como única española de la partida) entablando relaciones, con este, a pesar tener Valdivia esposa en España.

Tras dos meses de camino por el desierto, de Atacama, faltos de agua y la moral baja, cuenta Mariño de Lobera, que Inés Suárez mandó cavar a un yanacona (indio al servicio de los españoles) "en el asiento donde ella estaba, y cuando había profundizado no más de un metro, el agua brotó con la abundancia de un arroyo, y todo el ejército se satisfizo, dando gracias a Dios por tal misericordia, y testificando ser el agua la mejor que han bebido la del jahuel de doña Inés, que así le quedó por nombre". Por su parte Barros Arana escribió en 1873: “El pozo o vertiente que hoy lleva el nombre de doña Inés y que produce todavía un poco de agua, es probable que sea el mismo a que se refiere Mariño, aunque seguramente éste, arrastrado por la pasión de lo maravilloso que dominaba a los conquistadores españoles, haya exagerado la importancia del trabajo mandado hacer por Inés Suárez, la cual quizá no hizo otra cosa que descubrir una vertiente natural”

A día de hoy ese lugar se llama Aguada de Doña Inés. Se encuentra sobre una quebrada de nombre Doña Inés Chica, a unos 20 km al noreste de El Salvador, y al pie de un monte conocido como Cerro Doña Inés, situado inmediatamente al norte del Salar de Pedernales.

Inés de Suárez participó en la defensa de la ciudad Santiago del Nuevo Extremo, que fue atacada por el cacique indígena Michimalonco en 1541 aprovechando la ausencia del gobernador.

Había mandado apresar Valdivia a algunos de los jefes indios ante el temor a una insurrección y les retuvo hasta que los suyos mandaran víveres de los que andaban escasos. Como quiera que su petición no fuera cumplida, hubo de salir Valdivia en su busca a la vez que a combatir dos concentraciones de indios en pie de guerra, una en el valle del Aconcagua encabezada por Michimalonco y su hermano Trajalongo, y otra al sur en el valle del río Cachapoal, tierra de los promaucae.

El domingo 11 de septiembre de 1541, tres horas antes del amanecer, comenzaron el asalto los ejércitos indios de Aconcagua y Mapocho con ensordecedor griterío. Las armas en que los españoles basaban su superioridad eran el caballo y los mosquetes, pero los indios tenían el fuego "lo traían escondido en ollas, y como las casas eran de madera y paja y las cercas de los solares de carrizo, ardía muy de veras la ciudad por todas sus cuatro partes”

Dice el cronista Jerónimo de Vivar "que los rehenes estaban en un cuarto dentro del solar de Valdivia al costado norte de la plaza, puestos en cepo, y que el escuadrón de rescate quería entrar por su patio posterior". Los defensores lograban contenerlos, pero cada vez llegaban más indios de refresco, “que se henchía el patio que era grande”.

Inés Suárez se dio cuenta de que si se producía el rescate, la moral de los atacantes haría más probable su victoria. Perturbada, tomó una espada y se dirigió a la habitación de los presos exigiendo a los guardias Francisco de Rubio y Hernando de la Torre, “que matasen luego a los caciques antes que fuesen socorridos de los suyos. Y diciéndole Hernando de la Torre, más cortado de terror que con bríos para cortar cabezas: Señora, ¿De qué manera los tengo yo de matar?”

“¡Desta manera!”, y ella misma los decapitó".

Salió la mujer al patio dónde tenía lugar el combate, y blandiendo la espada ensangrentada en una mano y mostrando la cabeza de un indio en la otra, gritó enfurecida: “¡Afuera, auncaes!, ¡Que ya os he muerto a vuestros señores y caciques!... Y oído por ellos, viendo que su trabajo era en vano, volvieron las espaldas y echaron a huir los que combatían la casa”.

Inés de Suárez convivió con el conquistador hasta que Valdivia fue sometido a juicio en Lima, donde fue acusado, entre otros cargos, de mantener una relación extramatrimonial con ella. Valdivia fue obligado a traer a su esposa a América, y en 1549 entregó a Inés en matrimonio a Rodrigo de Quiroga, uno de sus mejores capitanes.

Jimena Blázquez.

En cierta ocasión, los moros, a sabiendas de que la guarnición armada había salido hacia el puerto de Menga, decidieron atacar la ciudad de Ávila, desprotegida y sin soldados para defenderla. Los abulenses habían nombrando gobernadora a Jimena Blázquez, mujer del alcalde. La víspera del ataque, al llegar noticias del avance del ejército moro y sin tiempo de pedir auxilio, Jimena reunió a todas las mujeres, las vistió de soldados, y con teas encendidas las mandó ocupar las almenas de la muralla, tocar las trompetas y gritar como si fueran guerreros. Dicen que la propia Jimena participó desde la Puerta de San Vicente. Los moros al ver esto se detuvieron, sin atreverse a acercarse y se retiraron, creyendo que habían quedado soldados en la ciudad.

Manuela Beltrán.

Manuela Beltrán nació en la ciudad del Socorro, Colombia. El 16 de marzo de 1781 lideró un motín contra los impuestos mercantiles establecidos por el visitador regente Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, que desembocó en la revolución de los comuneros. Fue la primera mujer en enfrentarse al régimen del gobierno español, destruyendo los edictos donde se anunciaba el alza de los impuestos, siendo por ello considerada como la heroína del pueblo.

María Pita.

El 4 de mayo de 1589 las tropas inglesas, habiendo cercado la ciudad de La Coruña, abrieron una brecha en la muralla y comenzaron el asalto de la ciudad vieja, dirigidas por un alférez que, con la bandera de la resistencia en mano, logró subir a la parte más alta de la muralla. María Pita mató al alférez inglés. La tradición dice que este hecho se llevó a cabo al grito de "Quien tenga honra, que me siga" y que esto desmoralizó a la tropa inglesa, compuesta por 12.000 efectivos, provocando su retirada. Una vez acabada la batalla, ayudó a recoger los cadáveres y a cuidar de los heridos. Junto con María Pita, otras mujeres de La Coruña ayudaron a defender la ciudad; está documentado el caso de Inés de Ben, que fue herida por dos balas inglesas en la batalla.

Agustina de Aragón.

Durante el asedio de Zaragoza, por parte de las tropas invasoras francesas, Agustina llevó a cabo la acción heroica que la hizo célebre. Tras haber caído heridos o muertos todos los defensores de la puerta llamada del Portillo, las tropas francesas se aprestaron a tomarla al asalto. La situación era desesperada y entonces Agustina, que formaba parte de un grupo de mujeres que atendía a los numerosos heridos, consiguió disparar un cañón sobre los franceses que corrían hacia la entrada aparentemente indefensa. Los asaltantes, temiendo una emboscada, se batieron en retirada, y nuevos defensores acudieron a tapar el boquete, defendiéndose la ciudad una vez más.

lunes, 30 de agosto de 2010

Samugo.

1. m. Alb. y Ar. Persona terca y poco locuaz.

Es muy posible que yo sea un samugo, soy bastante terco - cuando pienso que llevo razón- y poco locuaz -  a pesar de que alguno que me lea, piense que, al contrario, que soy un plasta. Y es que no es lo mismo hablar que escribir. Cuando hablas con alguien puedes estar influido por cantidad de cosas que en décimas de segundo has de superar; timidez, reflejos, pena, conocimiento del tema, jerarquía, amistad, dolor... es decir te desenvuelves dentro se un contexto de inmediatez que, escribiendo no tienes.

Aunque a mi escribiendo, me salen las palabras a borbotones, atropellándose unas con otras, nadie negará que la tranquilidad que da el releer, borrar o cambiar, no la tienes hablando. Las palabras se las lleva el viento y las letras el tipex, la goma o esa tecla que dice Supr. Sin embargo, samugo yo, no soy de los que releen y tachan. Por eso me va como me va y me llamo samugo a mi mismo, aunque la palabra no me guste.

¿Qué es el... El Kuru?

El kuru es una enfermedad rara (similar a la de las vacas locas) que se da casi exclusivamente entre los habitantes de Nueva Guinea, quienes practicaban una forma de canibalismo en la cual se comían los cerebros de las personas muertas como parte del ritual funerario.

El canibalismo era practicado habitualmente por muchas tribus y etnias: los indios amazónicos, los aztecas, los pigmeos y otros nativos de la cuenca del río Congo, las tribus Korowai y Fore de Nueva Guinea. Pero el canibalismo no era exclusivo de cuatro indios o negros incivilizados, los antropófagos se han dado en el mundo, en todos los continentes y en todos los tiempos. Las hambrunas causadas por guerras y desastres naturales han existido desde antes de Cristo, hasta nuestros días, y eso llevó a la practica del canibalismo por la supervivencia.
Antropófago es una palabra que proviene del griego "ántropos = hombre" y "fágos = comilón, glotón". Caníbal tiene la misma significación, aunque no es exactamente lo mismo, caníbal es el que come miembros de su misma especie y antropófago es el que come humanos.

El canibalismo se ha practicado:
1º Como forma de mantenimiento alimenticio.
El estudio de las marcas en los huesos encontrados en los yacimientos arqueológicos de Atapuerca, demuestran que se practicó el canibalismo sistemático y que carecía de cualquier intención ritual.

2º Para obtener la fuerza y el valor del guerrero enemigo.
El indio guaraní pensaba que, a lo largo de su existencia, la persona acumula energía y que esa energía puede ser utilizada por otra persona para expandir la conciencia, de modo que el daño, el mal, e incluso a la muerte, no podría afectarles.
Bokassa, Idi Amin Dada o Francisco Macías, no eran indios, todos son de hace unas décadas y tenían las mismas convicciones. Se decía que Macias poseía poderes que le permitían comunicarse con los muertos mediante los ritos secretos del bieri, que incluían la práctica del canibalismo. Tal era el miedo que le tenían, que tuvieron que ajusticiarlo soldados marroquíes, pues los guineanos se negaron.

3º Como ofrenda a los dioses.
Según los relatos de los conquistadores, los pueblos indios tanto aliados como adversarios de Hernán Cortés, tras batallas y escaramuzas practicaban sus ritos religiosos para a continuación comerse a los muertos. Al parecer se llevaban sal a las batallas para salar a los enemigos conservando por más tiempo su carne y así volver con ella a sus poblados para repartirla entre los familiares.

4º Por venganza.
El capitán James Cook y algunos de sus hombres, fueron muertos y comidos en 1779 en Hawai, por la población local tras un intento fallido de secuestrar a su rey, en represalia a los robos de los nativos. Aunque estos hechos no fueron probados fehacientemente, se piensa que así fue.

A Valdivia se lo comieron en vida los mapuches por las mutilaciones y masacre a los indígenas que ordenó luego de la batalla de Andalién. Valdivia fue muerto después de tres días de torturas con cercenamientos similares a las que él realizara para escarmentar a los indios en aquella batalla. Le amputaron sus músculos en vida, usando afiladas conchas de almeja, y se los comieron asados delante de sus ojos. Finalmente extrajeron su corazón para devorarlo mientras bebían chicha en su cráneo, que fue conservado como trofeo.

5º Por hambre extrema.
La cantidad de casos es abrumadora. Los últimos en la 2ª Guerra Mundial en Rusia (sitio de Stalingrado) y en el Pacífico por los japoneses, los jugadores uruguayos perdidos en los Andes...

6º Por esnobismo.
Siempre hay algún loco que quiere comer, o ser comido por otro. El caníbal de Rotemburgo Armin Meiwes, el japonés Sagawa, el asesino de Rostov...

El canibalismo está oculto en algún rincón de nuestro primitivo cerebro, yo a veces, viendo los torneados, blancos y rechonchos brazos de mi nieta le digo que me apetece darle un bocadito. Reminiscencias sin duda.

sábado, 28 de agosto de 2010

Protervo, va.

(Del lat. protervus).
1. adj. Perverso, obstinado en la maldad.

Supongo que muchos incultos como yo, antes de llamar protervo a un individuo, lo llamaríamos cabrón. Está bien la palabra para los literatos, escritores, novelistas y hasta para los curas en sus sermones dominicales - no van a decir de alguien que es un hijo de tal - Si es que estoy en lo cierto, deberíamos de poner a la sombra esta palabra aunque provenga de nuestro bien amado latín.

¿Qué es la... Jujuba?

El azufaifo, jinjolero, jujube, es originario del sur y este de Asia. Azufaifo es el nombre común, en la mayoría de regiones castellano-parlantes de España, de unas 40 especies relacionadas pertenecientes al género Ziziphus

La fruta es una drupa comestible oval de hasta tres cm de largo; cuando está inmaduro es liso verde, con la consistencia y el gusto de una manzana, maduro va del rojo oscuro a violáceo negro. Es rico en azúcares (85%) y almidón, se come recién cosechado así como las frutas secadas y azucaradas. Las raíces se emplean contra la fiebre. La azufaifa tiene 20 veces más Vitamina C (300mg) que un cítrico, contiene además Potasio:1,050mg, Fósforo:168mg, Calcio:130mg, Sodio:12mg, Hierro:3.5mg, Vitamina A:125mg, Niacina:2.8 mg, Riboflavina:0.2, Thiamina:0.1

La madera del azufaifo se utiliza en Cataluña, Valencia e Islas Baleares para hacer instrumentos musicales como las grallas o dulzainas y las tenoras.

Indicaciones: Los frutos: son: vitamínicos, expectorantes, laxante ligero, depurativo, tónico, emoliente.

La corteza se usa para diarreas.

Las hojas: para diarrea, diabetes.

En uso externo (corteza, hojas): heridas, eczema, faringitis, estomatitis, parodontopatías, vulvovaginitis, escoceduras.

El bouzouki.

El bouzouki es un instrumento musical de de cuerda y origen griego. Tiene cuatro cuerdas dobles metálicas y su caja de resonancia es en forma de pera. Lo suelen decorar con incrustaciones de nácar.
La foto me parece una gozada y si es cierto que son incrustaciones, mucho más.

viernes, 27 de agosto de 2010

Disculpas.

Anoche, "maricando" como suele decir mi mujer, borré unos cuantos comentarios por error. No sé a ciencia cierta de quienes y no soy capaza de recordar tampoco sobre qué. Quero pedir disculpas a los que puedan sentirse ofendidos, nunca ha sido mi intención coartar a nadie y creo además que nada censurable había en ellos, antes bien, al contrario. Pensaré en ello por ver de remediar mi metedura de pata. Gracias por vuestra comprensión.


Salu2.

Nebrija.

Antonio Martínez de Cala y Jarava (Lebrija, Sevilla 1441/Alcalá de Henares, 2 de julio de 1522), más conocido como Antonio de Nebrija. Fue un humanista, docente y gramático español. Probablemente fue también impresor.

En 1492 publicó su célebre Gramática castellana, la primera gramática de una lengua vulgar que se escribió en Europa. Las lenguas llamadas vulgares eran todas aquellas procedentes del vulgo y que pasaban a ser oficiales cuando se publicaba una gramática, es decir; las reglas y principios que regulan el uso de las lenguas y la organización de las palabras dentro de una oración. Hasta Nebrija sólo el latín y el griego eran consideradas lenguas cultas, la gramática italiana de Trissino en 1529, la portuguesa de Fernando de Oliveira en 1536 y la francesa de Louis Meigret en 1550 siguieron sus pasos.

Nebrija presentó a Isabel la Católica esta gramática y explicó que, era preciso fijar la lengua, que sería "la compañera del Imperio" que nacería tras la Reconquista de Granada y la llegada del Colón al Nuevo Mundo.

Al parecer fundó la primera imprenta en Salamanca acuciado por dificultades económicas debido a sus gastos. Casado con Isabel de Solís, con quien tuvo seis hijos y una hija, se cuenta que era un conquistador con montón de ex amantes que lo acosaban e incontable número de hijos habidos con ellas.

El serrucho musical.

Hay un instrumento musical que raramente se ve y escucha en estos tiempos. Estoy hablando del serrucho. Sí has leído bien, te lo digo a ti, joven. El origen es difuso, pero a principios del pasado siglo era de uso corriente en locales de Vodevil y, por sino sabes lo que esta palabra significa, te diré que deriva del francés vaudeville. Consiste en una comedia frívola y picante donde los equívocos y situaciones cómicas se alternan con partes cantadas. A veces, y dependiendo de la trama, se utilizaba el serrucho acompañado por otros instrumentos.


El tema de hoy, y para comparar con la balalaika de ayer, será el mismo tema de Lara.

jueves, 26 de agosto de 2010

La balalaika.

La balalaika es un instrumento musical de cuerda ruso de la familia del laud. Es característica su forma triangular casi plana y que según la creencia popular sus lados representan la Santísima Trinidad. El orificio de resonancia es pequeño y colocado casi en el vértice donde va el mástil. Tiene tres cuerdas que pueden ser de tripa o metálicas. En la grabación siguiente se pueden ver dos de los tamaños de fabricación.

Empalmar.

(De empalomar).

1. tr. Juntar dos maderos, sogas, tubos u otras cosas, acoplándolas o entrelazándolas.
2. tr. Ligar o combinar planes, ideas, acciones, etc.
3. tr. ant. herrar (‖ las caballerías o los bueyes).
4. intr. Dicho de un medio de transporte, especialmente de un tren: Unirse o combinarse con otro.
5. intr. Dicho de una cosa: Seguir o suceder a otra sin interrupción, como una conversación o una diversión tras otra.
6. prnl. Llevar la navaja oculta en la manga y la palma de la mano, para acometer de improviso.

Esta palabra es demasiado conocida como para decir que está en desuso, lo que no sabía yo era que los matones que utilizan la navaja, podían llevarla "empalmada", es decir; oculta en la manga y la palma de la mano. No penséis mal, ya sé que hay definiciones que el diccionario omite aunque estén en la mente de todos.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Emascular.

Cuando yo era chico, había grandes ferias de ganado. Entonces se celebraban al aire, en campas donde se reunían el caprino, ovino, caballar, bovino... Ahora no sé si se lleva eso, o solamente se hacen en instalaciones más adecuadas. La última que vi hace años, creo recordar que fue en el puerto de Somiedo. Con mi abuelo iba a Requejo en Mieres donde se celebraba el "mercao", hoy me parece increíble que se pudiera celebrar en sitio tan pequeño.

Vengo a comentar esta palabra que me ha recordado rubo y era necesario el preámbulo. En esas ferias grandes a las que hago mención al empezar, acudían entre otros los "emasculadores" - no creo que exista la palabra, pero yo me la invento para dar algo de intriga, sabes - Había quien contrataba sus servicios y tuve la mala suerte de verlos en plena faena. El burro era de esos altos, pelo negro y orejotas alerta, pero en un momento lo echaron en tierra. El "emasculador" comenzó su trabajo y tras magrear un rato... el pobre burro quedó capado.

(Del lat. emasculăre).
1. tr. capar (los órganos genitales).

Calderón de la Barca, Pedro.


Nacido en 1600 y fallecido en 1681. Militar, y dramaturgo español, figura del Siglo de Oro español. Entre sus obras sobresalen; El Alcalde de Zalamea, La vida es sueño, El Gran Teatro del Mundo.
Su producción dramática consta de ciento diez comedias y ochenta autos sacramentales, loas, entremeses y otras obras menores y piezas más ocasionales.


Mojiganga.

1. f. Obrilla dramática muy breve, para hacer reír, en que se introducen figuras ridículas y extravagantes.
2. f. Cosa ridícula con que parece que alguien se burla de otra persona.
3. f. Fiesta pública que se hacía con varios disfraces ridículos, especialmente en figuras de animales.

Creo que esta palabra se utiliza muy a menudo, pero que no tomamos conciencia real de su significado. Tampoco es que sea demasiado importante, pero al fin y al cabo, es una palabra y no está bien utilizarla sin ton ni son.
Quiero decir con esto, que si ves un partido y es aburrido, no tienes que decir que es una mojiganga, podrás decir que jugaron mal, que te aburriste, que no mereció la pena, que esperabas otra cosa... A no ser que el ver un montón de hombres - ojo, también los hay de mujeres- en pantalones cortos y persiguiendo una pelota, te parezca que van disfrazados, que son ridículos o extravagantes. Si dices todo eso, es que no te gusta el futbol, no que sea una mojiganga.

Era un guardia civil.

El pueblo estaba en fiestas. Temprano, en la mañana, había sonado la diana floreada y los grupos de charangas repartidos por las calles, llamaban a los vecinos a participar del jolgorio. Sus sones estridentes llenaban el aire a la vez que sus atuendos ponían una nota más de colorido en el ya abigarrado y tumultuoso desorden de cadenetas, farolillos de papel y banderolas que de farolas a balcones estaban tendidos.

A media mañana, los más pequeños participaban con mayor o menor suerte en carreras de patines y otras pruebas atléticas.

Los mozalbetes quinceañeros husmeaban en los puestos y tenderetes de los "jipis" tratando de encontrar la pulsera, los pendientes o las gargantillas que mejor les sentase y que a su vez fuese ganga o chollo. A la una, después de la misa cantada, la banda comienza en el paseo su sesión "vermú" con piezas de diversos géneros y que son muy aplaudidas. Tocarán durante algo más de una hora. Ellos son el enlace entre los vinos mañaneros y la comida que hoy no puede ser demasiado tranquila para muchos. El horario es muy apretado si se quiere estar a todas. A las cinco comienza la carrera ciclista y hay que ver de cerca a los ases que han ganado famosas pruebas y criteriums.

El circuito preparado para esta ocasión, es de unos seis kilómetros y tendrán que dar quince vueltas. Es casi llano, pero con bastantes curvas y un gran repechón donde sin duda habrá que apretar los dientes. El final, casi se prevé; por meta pasara, seguramente, en cada vuelta uno de los lideres de cada equipo en cabeza, y parecerá que hay una reñida pugna. Al final, si no se pican, cualquiera de los modestos subirá al pódium para acrecentar su fama. Luego, entre todos, se repartirán las pesetillas de los premios. Lo sustancioso, lo que acordaron cobraría cada uno antes de venir, ya lo tienen en el bolsillo.

El ayuntamiento ha puesto al servicio de la carrera a casi todo su personal. Un brigada y seis municipales de a pie y otros dos en coche. El contramaestre y todo su equipo de limpieza, electricistas, jardineros y albañiles. Por este día cada uno hará lo que le manden. Colocar tribuna y vallas, megáfonos, pancartas...

La peña ciclista tiene hombres con sus brazaletes y pequeñas banderas rojas para avisar en caso de peligro en las curvas, y para vigilar que los aficionados no se echen encima de los corredores. Los directivos estarán en meta cronometrando y dando posiciones. Se ha contratado también a un afamado locutor radiofónico que por los altavoces tratará sin duda de caldear más si cabe el ambiente.

Los directores de cada equipo y los mecánicos con sus coches propaganda, no podían faltar en esta vistosa prueba. Ellos solo darán las primeras vueltas al circuito para que todo el mundo pueda apreciar la parafernalia de las grandes clásicas por etapas.

No pueden faltar tampoco los voluntarios de la cruz roja con una flamante ambulancia y dos parejas de trafico de la guardia civil.

La tribuna está colocada en el centro de la calle mayor. Allí esta situada la meta y también la salida. Las vallas metálicas colocadas en ambas bandas a todo lo largo, separan a los aficionados y curiosos de los deportistas.

El locutor a voz en cuello va nombrando las formaciones participantes, y cantando las virtudes de los más famosos. A cada nombre aplausos y vítores que arrecian cuando le toca el turno al jefe de filas.

Los equipos esperan que el director de la prueba de el banderazo de salida. Ante su coche están dos de los motoristas de trafico y el coche de la municipalidad que ya va saliendo con sus azuladas luces intermitentes y algún que otro toque de sirena.

El director va a dar la salida de un momento a otro. Mira a los motoristas y les hace un ademán con la cabeza para que se vayan adelantando. En ese momento, dos espectadores, situados uno a cada lado de la calle y en la cola del pelotón, saltan la valla. En un instante recorren los escasos metros que les separan de los guardias que cierran filas tras los ciclistas. Dos secas detonaciones se oyen casi al unísono. Una de las motos saltó hacia adelante avanzando hasta derribar a alguno de los últimos de la formación y que caen al suelo en confuso revoltijo. El guardia queda tendido sobre la moto con una pierna atrapada. En el cuello, casi en la nuca, se percibe el pequeño agujero tiznado de pólvora que el proyectil ha dejado atravesando el plástico gris del atalaje del casco. El cuenta kilómetros se ha llenado de sangre que comienza a gotear hacia el suelo.

La otra motocicleta, ha caído de lado y su motor continúa en marcha. El guardia junto a ella, ha quedado tendido boca arriba cuan largo es, tratando de llevarsela mano a la cara como tratando de quitarse las gafas que le enturbian la vista y que no tiene colocadas. Sus ojos denotan estupor, y ya casi el velo de la muerte pugna por fijarlos, cuando dos nuevos impactos en el pecho hicieron que su cuerpo rebotase en el pavimento.

Los traidores asesinos inmisericordes, con sus aún humeantes armas en la mano, se dirigen hacia la valla. Los que tras ella estaban, retroceden haciendo un hueco para que salten y se pierdan entre el gentío.

El director había dado la orden de salida y ya la cabeza comenzaba la marcha sin apercibirse de lo que atrás sucedía. Los caídos se levantaban. Todos menos dos que por ir vestidos de verde, ya no lo harían nunca jamás por su propio pie. Los levantarían para introducirlos en un cajón y echarles unas paletadas de tierra encima.

Sonó el teléfono. De momento no reconocí la voz, pero antes de que se identificase, ya lo había adivinado. Mi primo, con el que hacía tiempo no hablaba, me llamaba desde el pueblo.

- Te llamo para saber si conoces la noticia...

- ¿De que se trata?

- Cristina se ha quedado viuda.

- ¿Así que fue a él?

- Si. Uno de ellos.

Cristina era algo pariente nuestra. Como casi todos los que viven en pueblos pequeños. Yo había asistido a su boda y conocía al marido desde que empezaron sus relaciones.

El aviso de José confirmaba las sospechas que yo tenía acerca de la identidad de uno de los muertos en aquél atentado. Lo había oído a los compañeros de trabajo, aunque no me podían decir el nombre. De un tiempo a esta parte, los nombres no contaban, solo contaba el número.

¡Han matado otros dos guardias!

Aquél mocetón fuerte, afable y dicharachero que yo conocí, había sido trasladado al País Vasco a los seis meses de su boda.

Sentía cierta intranquilidad, más era su deber, y allí fue. Primero solo, después la añoranza y las cartas de Cristina, hicieron que la dejara ir con él. Habían sopesado el riesgo, más...como casi todos los que allí iban destinados acabaron diciendo...

- ¿Por que me ha de tocar a mi?¿Por que a nosotros? ¡No pasará nada! Esto se está calmando. Ya no es lo que era.

¡Que equivocados estaban! No les dio tiempo de ahorrar para aquél taquillón de la entrada. Dos meses después de llegar Cristina, Manolo había caído.

La fatídica negra bala de plomo de aquella ruleta loca, se había detenido. Otra vez más, el premio siniestro era la muerte del inocente, del sin culpa.

Bandera, medallas y condecoraciones sobre la negra y brillante tapa de pino del ataúd. Lloros desgarrados, lágrimas sin cuento. Luego, las autoridades. Algunos sintiéndolo de veras. Otros, ya curtidos por la fuerza de la costumbre, tratando de aparentar un dolor que no era sino rabia contenida por la faena que les habían hecho.

Los consejos...

- Tienes que decir que los perdonas. Pero que esta sea la última vez. Que no vuelva a suceder.

- ¡No, jamás los perdonaré! - ¡Váyase al cuerno, ministro! ¡Tenía veintisiete años y era mi único hijo! Llego a encariñarse con su trabajo. ¡Madre de Dios! Tan peligroso que le ha costado la vida.

- No queremos honores. ¡Queremos venganza! ¡Cójanlos y hagan con ellos lo mismo!

El avión llegó con su carga fúnebre. Lo introdujeron en un furgón y se dirigieron al pueblo seguido de varios coches con esposa, padres y autoridades que habían acudido a recibirlo. Hicieron una breve parada ante el cuartel donde otros vehículos se les unieron y donde se colocaron las coronas y ramos que se habían ido depositando desde el día anterior.

Los crespones rezaban...

De tu esposa.

De tus padres.

De tus compañeros.

Del ayuntamiento en nombre del pueblo.

El partido contigo.

Con sentimiento del partido.

- ¿Que partido ni que ocho cuartos?

- ¿Cuando él había pertenecido a ningún partido ni de un signo ni de otro?

Llegué temprano al pueblo, y aún así, no conseguí lugar en la pequeña iglesia. La explanada estaba repleta también de un gentío tenso y silencioso.

Esperamos casi dos horas y cada vez era mayor el número de personas que se iban congregando. Muchos de ellos eran conocidos del pueblo a los que hacía tiempo no veía. Otros, camisa azul, corbata negra y bulto sospechoso en la axila.

Tropecé con alguien, chaqueta azul cruzada, gafas de gota oscuras, revolver trasero al cinto. Me miró inquisidoramente sin decir palabra y cuando aparté la vista de sus ojos que intuía tras los cristales de espejo, volvió la cabeza, encendió un pitillo y continuó mirando a la gente.

La iglesia está casi al borde de la carretera. En aquella zona hay un repecho bastante pronunciado que se suaviza al llegar al aparcamiento un poco más arriba. Un Land-Rover precedía al cortejo que ya subía la cuesta. Entró en el plaza atascada de coches y rápidamente de él descendieron guardias civiles y policías nacionales. Ellos serían los encargados de recoger el féretro e introducirlo en el templo.

El coche mortuorio frenó en plena cuesta obligando a los demás a hacer lo propio. Los guardias se prepararon para cargar al muerto, mientras que de los otros coches descendían Cristina, a la que una amiga asía del brazo, los padres de Manolo sosteniéndose uno al otro, el presidente de la Comunidad Autónoma, alcalde, mandos militares y guarda espaldas. El profundo silencio era roto únicamente por los trinos de un jilguero desde los prados cercanos. Ya la comitiva estaba a medio camino, cuando una figura se destacó del estrecho pasillo que la gente formaba y grito ..
- ¡No hay derecho! ¡A esto no hay derecho ! ¡Viva la guardia civil!

Fue el detonante. En un abrir y cerrar de ojos, alguno de los más cercanos se abalanzaron sobre las autoridades con animo de agredirles y lanzándoles imprecaciones. Otros comenzaron a cantar el cara al sol brazo en alto. Muchos prorumpieron en aplausos y vivas, no se si para acallar a los que cantaban, o para liberar la tensión que llevaban dentro. Los guarda espaldas contuvieron a los alborotadores que en su forcejeo habían dado un mojicón al presidente autonómico y que se apreciaba por el rosetón de su mejilla.

Como consecuencia de todos estos empujones, a punto estuvo de caer al suelo la caja con el difunto. Yo ya no pude ver más, pues comencé a notar que alguien tiraba de mi brazo izquierdo. Volví la cara y vi como una joven que estaba a mi lado y al borde del desmayo, se me aferraba con las fuerzas que aún le quedaban. Alguien se agachó sobre ella soltándole el lazo de la blusa alrededor de su cuello y pidió que nos apartásemos para dejar pasar un poco de aire. Introdujo los dedos entre la falda y la blusa a la altura del estómago para comprobar si estaba muy apretada y buscó la cremallera para abrirla. Con unos cachetitos en las mejillas, pareció que se recuperaba. Desde fuera se oía ya la voz del oficiante que poco a poco se imponía a los rumores exteriores.

Acabada la ceremonia, no volvieron a repetirse los incidentes. Solo aplausos. Camino ya del cementerio, la gente comenzó a dispersarse comentando lo acaecido.

Fue al día siguiente cuando en el trabajo vi a David. David era compañero mío y quien en el funeral dio el grito que precipitó a los más exaltados.

- Hola David. ¿Eres pariente mío y acaso no lo se?

- ¿Por que razón?

- Te vi en el entierro de ayer y parecías muy afectado. Yo estaba allí por que Cristina es prima mía. Tu, ¿de que la conocías?

Su mirada de casi desprecio y las palabras que pronunció a la par que giraba para marcharse, me hizo ver lo míseros de corazón que somos. Yo al igual que muchos, estábamos allí por compromiso, por expectación o por hacerse ver. El solo estaba por el deber moral de acompañar al caído que en muchas ocasiones y silenciosamente, nos había acompañado y dado seguridad en la vida.

- ¡Era mi obligación. Era un guardia civil !

FIN

martes, 24 de agosto de 2010

Reciprocidad.

Este día oí algo a una señora que hablaba por televisión, no me hagáis mucho caso, pues entraba y salía para hacer cualquier cosa y no presté demasiada atención. Creo entender que se refería al pueblo inca, desconocedor de la moneda por lo que el comercio se basaba en el trueque, en el intercambio, en la reciprocidad.

Bonita palabra ésta, de moda nuevamente desde que en Argentina, por culpa del corralito, la gente se vio en la necesidad de prestar servicios sin cobrar, esperando de aquellos a los que se les prestaban, reciprocidad. También ahora en España, época de vacas flacas, se ha puesto de moda. Se crean bancos de horas, donde unos dan su trabajo, a cambio de que otro que nada tenía que ver en el asunto, le resuelva cualquier cosa que necesite. Es una cadena y parece que hemos vuelto a los tiempos antiguos.

También es un método para conocer gente y hacer amistades, posiblemente duraderas por el vinculo que se establece entre estas personas.

Los blogueros, no dejan, no dejamos, de ser como nuestros antepasados; practicamos la reciprocidad desde el momento en que entramos en una página y escribimos un comentario acerca de lo que hemos visto o leído. Si nos gusta, nos hacemos seguidores y esperamos que aquellos a los que seguimos, actúen de forma similar. Comprendo que esto no es fácil; requiere tiempo, sobre todo si el "seguido/a" es tan bueno, gracioso, simpático... en una palabra, si tiene don de gentes y lleva tras de si legión de admiradores.

Ha de ser tarea ardua contestar uno por uno, tener agilidad mental para responder algo distinto, leer lo que ellos publican y hacer comentarios, pensar lo que mañana darás de entrada... sí, no es fácil.

Termino. ¿ A que viene este cuento de hoy? Muy simple; por mi blog pasan alrededor de 30/40 personas diarias, viendo lo que hay en el mundo, menos que una gota de agua en todos los mares. Estoy muy satisfecho, no de los que "pasan", que sin duda lo hacen equivocados. Estoy satisfecho por que al menos alguno me lee, que ya es bastante y por ello les doy las gracias de todo corazón.

Recuerdo que no hace mucho, leí una página de un muchacho que hablaba de los antiguos egipcios. El tema era de sobra conocido, pero él se molestó, buscó información, fotos... seguramente inició aquello con ilusión y quizá tenía más que decir que lo que dijo en su primera entrada.Tuvo solamente un comentario y el tipo que lo escribió dijo... "Vaya mierda tío". Cuando yo lo leí hacía más de un año que no publicaba, era su primer trabajo. Eso no era reciprocidad, era, fue, una cabronada.

Urente.

(Del lat. urens, -entis, part. act. de urĕre, quemar, abrasar).
1. adj. Que escuece, ardiente, abrasador.

Mira tú por donde, al encontrar esta palabra pensé que se refería a algo de la urea, esa sustancia que en fabricas como el la que yo trabajaba, se produce para su utilización fertilizando el campo. Bueno, esto lo sabemos los del campo y algunos más.
 La gente suele relacionar acertadamente la urea con algo malo que hay que mear. Convertida en ácido úrico, hincha el dedo gordo, ya lo sabéis, como también sabréis que era enfermedad de reyes - por los faisanes y marranillos que se comían- y que se reduce mucho eliminando los buenos caldos y las carnes.
Si no fuese tan grave, diría que es bueno para adelgazar. La urea en sangre hace que las proteínas no se metabolicen y se pierdan. Se puede producir entonces delgadez extrema, espasmos, cataratas, desprendimiento de retina, colapsos...

En realidad la urea, en heridas abiertas escuece, arde, como todos los productos nitrogenados, y este es el parecido que yo le saco con la palabra.

Byron, George Gordon, Lord.


Nacido en 1788 y fallecido en Grecia de malaria en 1824. Poeta romántico inglés que era cojo de nacimiento. En 1816 salió de Inglaterra para no volver más. En 1824 se traslada a Grecia para unirse en la rebelión contra los turcos. Entre sus obras: El Peregrinaje de Childe Harold, Manfred y su gran obra Don Juan.
Ante la noticia de su muerte Goethe escribió,: «Descansa en paz, amigo mío; tu corazón y tu vida han sido grandes y hermosos».

lunes, 23 de agosto de 2010

Nuestro Paraiso.

La leyenda del Zaratan.

Lo prometido es deuda, aquí está la leyenda que prometí el otro día.
Creo recordar, aunque no sé si leído, o en aquella obra de Orlando furioso que vi por TV hace muchos años, se narraba el mito o leyenda de una ballena o tortuga que no parecía tal. Se hablaba de una isla grande, donde a veces los marineros se detenían para descansar. Todos coinciden en que al hacer fuego para cocinar sus alimentos, la isla cobraba vida, se hundía en lo profundo y aquellos desgraciados perecían ahogados.

Uno de los primeros escritos sobre esta leyenda es de un árabe del s.IX que se llamaba Al-Yahiz y que la relata en su " Libro de los animales". Miguel Asín Palacios, erudito arabista, centrado en encontrar las relaciones que ligaron la cultura cristiana y la islámica y en exhumar textos apenas conocidos, transcribe acerca de esta leyenda lo siguiente;

"En cuanto al Zaratán, jamás vi a nadie que asegurase haberlo visto con sus ojos. Algunos marineros pretenden que a veces se han aproximado a ciertas islas marítimas; y en ellas había bosques y valles y grietas; y han encendido un gran fuego; y cuando el fuego ha llegado al dorso del Zaratán, ha comenzado éste a deslizarse (sobre las aguas) con ellos (encima) y con todas las plantas que sobre él había; hasta tal punto, que sólo el que consiguió huir pudo salvarse. Este cuento colma todos los relatos más fabulosos y atrevidos".

AI-Qazwiní cosmógrafo del siglo XIII escribió el texto siguiente procedente de la obra titulada Maravillas de la creación.

"En cuanto a la tortuga marina, es de tan desaforada grandeza que la gente del barco la toma por una isla. Uno de los mercaderes ha referido:
"Descubrimos en el mar una isla que se elevaba sobre el agua, con verdes plantas, y desembarcamos y en la tierra cavamos hoyos para cocinar, y la isla se movió, y los marineros dijeron: "Volved, porque es una tortuga, y el calor del fuego la ha despertado, y puede perdernos".

Brandán el Navegante (Irlanda, c. 484 – Enachduin, c. 578), también llamado Brandano, Barandán o Borondón, fue uno de los grandes monjes evangelizadores irlandeses del siglo VI. Abad del monasterio de Clonfert (Galway, Irlanda) que fundó en el 558 ó 564, fue protagonista de uno de los relatos de viajes medievales más famosos de la cultura celta medieval, relatado en la "Navigatio Sancti Brandani", una obra que fue redactada en los siglos X o XI y de la cual es este extracto;

"...y entonces navegaron, y arribaron a aquella tierra, pero como en algunos lugares había escasa profundidad, y en otros, grandes rocas, fueron a una isla, que creyeron segura, e hicieron fuego para cocinar la cena; pero San Brandán no se movió del buque. Y cuando el fuego estaba caliente y la carne a punto de asarse, esta isla empezó a moverse, y los monjes se asustaron y huyeron al buque dejando el fuego y la carne, maravillándose del movimiento.
Y San Brandán los reconfortó y les dijo que era un gran pez llamado Jasconye, que día y noche trata de morderse la cola, pero es tan largo que no puede".

En el bestiario anglosajón del Códice de Exeter, la peligrosa isla es una ballena, "astuta en el mal", que engaña a los hombres. Estos acampan en su lomo y buscan descanso de los trabajos de los mares; de pronto, se sumerge y los marineros se ahogan.

Este/a es el Zaratán, tortuga, ballena, pueblo de España...

Matungo, ga.

(De matar).

1. adj. Arg. y Ur. Dicho de un caballo: Que carece de buenas cualidades físicas.

2. adj. Cuba. enfermizo (que tiene poca salud).

Por lo que se ve para los españoles esta palabra no existe, por lo tanto la depositaré con cuidado en la papelera por si algún argentino o uruguayo reclaman. Los cubanos, como carecen de muchas cosas, supongo que tienen pocos ordenadores y es difícil que aparezcan por aquí. No creo que reclamen. Aunque pensándolo bien...

¡Tas matungo chico! Sí, me parece que a los cubanos esta palabra les va con su carácter.
 He encontrado también que en Argentina llaman matungo al pejerrey.

domingo, 22 de agosto de 2010

Viador.

(Del lat. viātor, -ōris, caminante).

1. m. Rel. Criatura racional que está en esta vida y aspira y camina a la eternidad.
Cuantas más palabras traigo aquí, más percibo lo inculto que soy. En mi defensa he de anotar que la mayoría de las palabras de nuestro idioma, tienen raíz latina y yo el latín lo estudié en el instituto hace más de cincuenta años. !Que será de las que tiene otras rices! A lo que vamos... conocía yo una palabra "a viador" - lo he puesto separado intencionadamente- que casi no se usa y creo recordar que ya ha sido comentada. Eran estos aviadores de los que utilizaban aquel cubrecabezas de cuero y que se ataba con una trabilla bajo la barbilla - mi padre tenía uno de cuando fue motorista en la guerra - y que siempre vemos en las pelis de la guerra mundial.
 Los japoneses en sus "zero", los llevaban junto con aquellas gafas ojo de mosca y pañuelo al viento que metían miedo. En fin me dejaré de rollos. A pesar de mi ignorancia, llego a comprender que viator/ viatoris sea caminante, pero de ahí a definir viator como "Criatura racional que está en esta vida y aspira y camina a la eternidad" pues que quieres que te diga, como que no.

Por eso casi nunca culpo a las palabras, culpo las definiciones, aunque no dejo de reconocer que tal vez sea yo el que no comprende y no otros los que se explican mal.

Espadas y pistolas.

No puedo precisar la fecha pero seguro que fue antes de tener nueve años. Con nueve años empecé al instituto y mi vida de niño dio un giro importante; dejé los juegos de niño, niño, para empezar a pensar como pipiolo que comienza una nueva andadura.

Pero yo quiero contar alguna de ésas cosas que hacía antes. Ya he dicho en otra ocasión, que mi padre era empleado de Renfe. También tenía un taller con torno, fresa, equipos de soldadura y demás. A mi me salieron los dientes viéndolo trabajar y algo se me pegó.

Mi amigo más querido era el hijo más pequeño del tendero que vivía en la casa pegada a la nuestra. Su padre recibía la mercancía en cajones de madera de pino y que una vez vacíos sacaba a la calle, Tal vez el motivo fuera propagandístico; muchos cajones, mucha mercancía, mucha venta, tienda bien surtida, venta asegurada.

En las tardes de verano, esas en que viene la nube y refresca el ambiente, nosotros hacíamos casetas apilando las cajas para guarecernos. Otras veces nos servían para formar parapetos y utilizar a modo de fuerte o de castillo. Leíamos, leía yo - él era un año menor y aún decía guego por huevo - los cuentos del Guerrero del antifaz que sus hermanos mayores compraban. La afición por los espadachines era grande y tratábamos de imitarlos. Entonces arrancaba yo un par de tablas de los cajones, sobre ellas dibujaba a lápiz la espada, la recortaba con la sierra, afilaba los cantos y la punta con una escofina y le trabajaba el puño. Como constructor, mi espada siempre era un poco más larga y más fina por efecto de la lija. Si mi perfección en la construcción de las espadas era notoria, lo era mucho más cuando hacía un revolver. Me gustaban los colt 45, siempre ha sido mi revolver. Yo no quería aquellos de pistones que te regalaban por reyes, eran de calamina, pequeños y enseguida se estropeaban, o aquellas escopetas con tapón de corcho atado con una cuerda. Dibujaba en la tabla, recortaba, con los trozos sobrantes hacía unas cachas para aumentar la culata, también para el tambor, las pegaba con aquella cola de caballo que el paisano siempre tenía en un bote. Redondeaba, mataba aristas, lijaba y ya estaba. Lo más difícil era la guarda del gatillo, para hacerlo de la misma pieza utilizaba el berbiquí y la navaja, pero en ocasiones, queriendo afinar más de la cuenta, la guarda se rompía y ya no se podía voltear. ¡Que tardes pasábamos jugando a indios y vaqueros! Mi caballo imaginario se llamaba "Centella" y mi perro, también imaginario, "Lucero". Debía de gustarme el cielo.

Piojos y piojosos.( II y última)

Se dice de la reina Isabel la Católica que en 1491 hizo el voto de no cambiarse de camisa hasta conquistar Granada. Granada se ganó en 1492. Algunos quieren comparar la suciedad de la camisa de la reina, adquirida en ese tiempo,   con los caballos que tienen un pelaje blanco sucio tirando a amarillento y que dieron en llamar isabelo o isabelinos por este motivo. Sin embargo, el origen de la palabra es dudoso, el confesor de la reina, fray Hernando de Talavera, le reprochaba a veces el excesivo cuidado que, según él, prestaba a su cuerpo. Es decir; era demasiado limpia.
Parecido voto lo efectuó la infanta Isabel Clara Eugenia, afirmando otros que no se cambiaría de camisa en tanto durase el sitio de Ostende... tres años. El sitio referido, dicho sea de paso, era de vital importancia para la corona española y se saldó con numerosos muertos por ambas partes. Como digo el sitio comenzó en 1601 y finalizó con la conquista por parte de los tercios en 1604. Ahora bien, la palabra francesa isabelle aparece en 1595 para referirse al pelaje de los caballos, es decir, antes de Ostende.

Algunos filólogos dicen que la palabra deriva del árabe "izah", que quiere decir león, esto explicaría que por similitud al pelaje de la fiera, se diera el nombre a los caballos.

Margarita de Angulema, llamada también Margarita de Francia, Margarita de Navarra, o Margarita de Orleans fue una mujer muy influyente en su época, especialmente a partir de 1515 cuando su hermano fue coronado rey de Francia, desempeñando un importante papel político. Asimismo fue una mujer muy avanzada en su tiempo, ya que se atrevió a escribir y publicar poesías, apreciada por su carácter abierto, su cultura y por haber hecho de su corte un brillante centro de humanismo. En uno de sus Diálogos amorosos, dice: "Ved estas bellas manos aunque no las haya lavado desde hace ocho días."

Por contra Montaigne, que fue un filósofo, escritor, humanista, moralista y político francés del Renacimiento, autor de los Ensayos, y creador del género literario conocido en la época moderna como ensayo, escribe: "Estimo que es saludable bañarse, y creo que algunos defectos de nuestra salud se deben por haber perdido la costumbre, generalmente observada en el pasado, de lavarse el cuerpo todos los días."

Hasta ahora hemos hablado de suciedad y podía creerse que con el paso del tiempo la cosa mejoraría. No fue así. Con la falta de higiene, se incrementó el uso de los perfumes, hasta el punto que las damas que no se bañan, acostumbran ponerse esponjas perfumadas entre los muslos y axilas "para no oler como chivos". No entiendo como podían tener hijos. La suciedad dio paso a la sarna, corriente no sólo entre la gente del pueblo. El custodio de Juana la loca escribe desde Tordesillas que las hijas de la reina "mejoran de su sarna".

La moda nacida en Francia, estableció el uso de guantes perfumados, lo que obligó a los guanteros a perfumarlos. Viendo el chollo, se dedicaron también a la producción de aceites olorosos, cultivando en sus tierras naranjos, lavanda, mimosa, jazmín y, sobre todo, rosas. Hoy este pueblo, Grasse, destaca como centro mundial de la industria dedicada a la elaboración de perfumes y fragancias. Esta localidad de Grasse sirvió de escenario para gran parte de la novela El perfume, de Patrick Süskind.
La esposa de Enrique IV de Francia estuvo a punto de desmayarse en la noche de bodas y algunas damas sufrieron vahídos al compartir su lecho ya que no se lavaba nunca. Al parecer, algunas de las amantes de este mujeriego empedernido,  gustaban del olor del rey.

Luis XIII de Francia, era del carta del mismo palo, se cuenta que un día, paseando con sus cortesanos, uno de ellos le quitó algo del cuello de su casaca.

-¿Qué hacéis?

-Señor, era un piojo.

-Señal de que soy hombre-, repuso el monarca.

Pocos días después otro cortesano, queriendo congraciarse con el rey, hizo el mismo gesto que el otro.

-¿Qué hacéis?

-Señor, era una pulga.

-¿Creéis acaso que soy un perro? -Y le volvió la espalda.

De donde se desprende que los piojos eran tolerados y daban empaque aunque no por eso dejaban de molestar. Para aliviar la comezón se valían de manos de marfil con un mango más o menos largo y que servían para rascarse la cabeza debajo de esas aparatosas pelucas nido de piojos.

Madame d'Aulnoy (1650/1705 )escritora francesa conocida por sus cuentos de hadas y por su relato del viaje a España, describe cómo se maquillaba una dama de esta época: «Luego cogió un fraseo lleno de colorete, y con un pincel se lo puso no sólo en las mejillas, en la barba, en los labios, en las orejas y en la frente, sino también en las palmas de las manos y en los hombros. Díjome que así se pintaba todas las noches al acostarse y todas las mañanas al levantarse; que no le agradaba mucho acicalarse de tal modo, y que de buena gana dejaría de usar el colorete; pero que, siendo una costumbre tan admitida, no era posible prescindir, pareciendo, por muy buenos colores que se tuvieran, pálida como una enferma, cuando se compararan los naturales con los debidos á los afeites de otras damas. Una de sus doncellas la perfumó luego desde los pies a la cabeza con excelentes pastillas; otra la roció con agua de azahar, tomada sorbo a sorbo, y con los dientes cerrados, impelida en tenues gotas para refrescar el cuerpo de su señora. Díjome que nada estropeaba tanto los dientes como esta manera de rociar; pero que así el agua olía mucho mejor, lo cual dudo, y me parece muy desagradable que una vieja, como la que cumplía tal empleo, arroje a la cara de una dama el agua que tiene en la boca."

Luis XIV de Francia llamado El Rey Sol, se bañaba únicamente cuando se lo prescribía el médico, ya que como preconizaba Teofrasto Renaudot (medico del rey y periodista fundador de la Gazzette) "el baño, a no ser que sea por razones médicas o de una absoluta necesidad, no sólo es superfluo sino perjudicial". El Rey Sol se limpiaba cada mañana la cara con un trozo de algodón impregnado de alcohol o bien con saliva, como los gatos. Así y todo vivió 77 años.

sábado, 21 de agosto de 2010

Piojos y piojosos.

Desde la más remota antigüedad, en cualquier país o civilización, tanto mujeres como hombres, han sentido la necesidad de acicalarse para encontrarse bellos ante los demás.

Cleopatra se bañaba en leche de burra mezclada con miel, y para disimular las arrugas de sus ojos, usaba una crema a base de pulpa de albaricoque, se pintaba los párpados de color verde y usaba pestañas postizas. A los labios les daba carmín, en sus mejillas se mezclaban el rojo y el bermellón; las venas de su frente y de sus manos remarcadas en azul.

Las meretrices griegas se ponían mascaras de albayalde y miel durante la noche. Al levantarse se lavaban la cara con agua fría y volvían a pintarse con otra capa de albayalde muy diluido. Sobre las mejillas se aplicaban un producto procedente de una flor espinosa de Egipto diluido en vinagre. En los labios y en los pezones ponían carmín y el pelo lo teñían con zumo de azafrán.

Dicen que los romanos se lavaban los dientes con orines, siendo los más apreciados los que llegaban de Hispania. No me extraña, si eran de los astures seguro que los recogían al salir de los "chigrorun" tras trasegar unas buenas "sidricilinas". El transporte hasta los puertos de levante en ánforas de barro les confería nueva sustancia. Luego, el viaje por mar, agitado suavemente por las olas del mediterráneo debían de darle el bouquet final. Supongo que los orines andaluces procedentes de los "finus amontillatus", los castellanos de los vinos "gordum y oscurum" de "Toribus" o los "alvariñus" de la Gallecia y los procedentes del "acua Valencianorum", no eran menos apreciados.

Al igual que Cleopatra, Popea en sus viajes, se hacía seguir de trescientas burras para ser ordeñadas para el baño de cada mañana. Luego, una esclava llenaba su boca de perfumes que aventaba a modo de spray sobre el rostro y el cuerpo de la dama. No sé si Popea al igual que otras mujeres de su época, consideraba hermoso que las cejas se juntasen sobre la nariz, de ser así, se usaba un compuesto a base de huevos de hormiga machacados con cadáveres de moscas que abonaban y teñían la zona.

Según Petronio, "el as de la elegancia", en su Satiricón, dice: "Sobre su frente bañada por el sudor fluía un torrente de aceites, y en las arrugas de sus mejillas había tal cantidad de yeso que se hubiese dicho que era una vieja pared decrépita surcada por la lluvia."

Con el cristianismo la condena de las "artimañas del diablo" empleadas por las mujeres para seducir a los hombres se convierte en máxima; Tertuliano, san Jerónimo y san Cipriano hablan en contra de los ungüentos y los perfumes, San Clemente de Alejandría autoriza los baños pero sin abusar y, condena los establecimientos que de día y de noche se ocupan de masajear, untar y depilar.

Hablando de baños, los llamados "baños árabes" de la Edad Media eran objeto de condena, no por el uso que se hacía de ellos, el culto del cuerpo, sino por la promiscuidad que en ellos se daba. Eran muchas veces centros de reunión y contratación de favores eróticos y siempre hablamos con algo de recelo de los baños turcos. En España la costumbre del baño no fue muy extendida, tan católicos nosotros, llegamos a confundir la limpieza del cuerpo con las abluciones rituales del Islam.

A los bizantinos les gustaban los ojos redondos cual búho, pintándose al lado del lagrimal una gota de carmín como una lágrima. La emperatriz Irene casada con el emperador León IV, fue emperatriz gracias a ganar el concurso de belleza donde el emperador era el premio. Irene para conservar su belleza y la blancura de su piel, se servía de un ungüento a base de pepino machacado y excrementos de estornino. Casi igual que ahora.

Los árabes adoptaron de los bizantinos el gusto por los baños y los perfumes. Tal vez la escasez de agua en el desierto les empujara al baño, en cuanto a los perfumes, el moro Albucaste descubrió el alcohol a partir del vino y de ahí nació la perfumería. A las mujeres musulmanas que pasaban horas y horas en el harén maquillándose y depilándose, este invento les vino de perillas. Utilizaban - aún hoy- henna para pintar de rojo los dedos y las palmas de las manos, así como los talones y los dedos de los pies. Las dientes se los limpian con una mezcla de nácar, cáscaras pulverizadas de huevo y polvo de carbón.


Este año es santo para Santiago de Compostela, el botafumeiro funciona a todo ritmo pero ahora no lo hace con el objetivo de la Edad Media. Todos sabemos que su origen se encuentra en la necesidad de purificar el ambiente producido por el hacinamiento de los peregrinos. Estos, tras meses de caminata, llegaban sucios y malolientes al lugar llamado Lava Colla. Esta palabra deriva del latín Zava, "lava" y "coleo", que significa testículo. Dicho sea en Román paladino; Se lavaban los bajos fondos. Es posible que algún guarrillo pasase, la poca costumbre, el agua fría... y por otra parte la ropa utilizada durante todo el viaje también tendría su tufillo con el añadodo de piojos, pulgas y garrapatas.

Juan de Milán escribió un libro donde da los siguientes consejos: para conservar una tez fresca y lozana se recomienda "tomar tres o cuatro puñados de flores de saúco, un cuarterón de jabón de Francia, tres hieles de buey y tres vasos de vuestra orina, haced que reposen tres o cuatro días en un recipiente de arcilla y lavaos la cara con dicho líquido".

Alberto el Grande en el "Tratado de las heces" dice: "Como el hombre es la más noble de las criaturas, sus excrementos tienen también una propiedad particular y maravillosa", y en otro lugar explica: "Aunque naturalmente se siente repugnancia en beber la orina, no obstante cuando se bebe la de un hombre joven y de buena salud no hay remedio más soberano en el mundo."

Recuero yo que en reportaje de la tele, que un ministro hindú o persona muy principal, bebía todas las mañanas un vaso de su orina.
Por hoy nada más, continuaré mañana donde contaré el motivo del título.

Zaratán.

(Del ár. hisp. saraṭán, y este del ár. clás. saraṭān, literalmente, 'cangrejo').
1. m. Med. Cáncer de los pechos en la mujer.

zaratán2.
(De or. inc.).
1. m. coloq. Seg. y Vall. Cordelería, taller u obrador donde se hacen cordeles.

Es muy posible que los que saben de medicina hayan comparado acertadamente la estructura del cáncer mamario, con el significado "cangrejo" de ésta palabra cuya raíz es el árabe. Lo único que puedo decir de la palabreja, es que en un principio me llamó la atención, pensé que podía ser algo original y ha resultado un horror.

Me gusta mucho más la raíz inca y el uso que se le da en las provincias de Segovia y Valladolid.

Pd. Como no estaba muy conforme con la definición - me causaba desasosiego- he buscado y encontrado:

Nombre de un pueblo de Valladolid.
Nombre dado a una tortuga mítica (de la que hablaré otro día).