viernes, 14 de enero de 2011

El criminal siempre pierde. (Parte 2ª)

Cuento macabro en cinco partes. (Para que abulte menos ) Introito, maquinación, coartada, pesquisas y caso resuelto.
Maquinación.

 
"¡Bien! ¿Cómo empezaré? Voy a plantearlo por fases; primero lo que más me presiona en el cerebro: el sufrimiento. Después el entorno y por último la coartada. Voy escribiendo, y me estoy dando cuenta de que los tres puntos están tan entrelazados, que sin duda no podré separar unos de otros, pero ya veremos."

"El mayor dolor que sin duda le ha
de afectar, es la falta de luz. Ella no puede quedarse a oscuras ya que cuando eso sucede, le dan unos ataques de histeria terribles; los ojos se le desencajan que parece se le van a salir de las órbitas, se araña en los brazos hasta hacerse sangre, da gritos roncos como si fuese a tragarse la lengua y babea como un San Bernardo. Por ello siempre tiene a mano linterna y pilas de repuesto, velas cerillas y mechero y hasta un farol camping gas. De noche deja encendida una luz en el pasillo, y por si acaso se marcha la corriente, siempre tiene iluminado un santo con dos lamparillas. Sus amigas piensan que le tiene gran devoción; lo que menos le importa es la figura de escayola y lo que representa, el santo de su devoción, si fuera creyente, sería sin duda Santa Lamparilla, Santa Iluminada, San Sol, Santa Claridad y todos los demás que se te puedan ocurrir y que sean sinónimos de lo mismo.”

"Por todo lo expuesto, no cabe duda, que ésa será la primera parte de mi plan; que quede en la más completa oscuridad. ¿Cómo? Podría dejarla ciega. Eso parece casi lógico, pero no lo haré. La encerraré en la bodega... no, no vale, tendría que utilizar la fuerza y tal vez ella me de dos sopapos. Mientras duerme, tapiaré puerta y ventanas de su habitación de modo que ni un resquicio de luz pueda verse; cuando despierte no verá absolutamente nada, le entrará el miedo que irá dando paso al pavor, creerá que está enterrada en vida y tratará de encontrar la salida que no hallará. He quitado los fusibles, he retirado la linterna de la mesita de noche, no hay nada absolutamente que sea capaz de proporcionar la más leve chispa. En esa negra noche, el frío del invierno parecerá más intenso. Después de gritar, arañar y revolcarse, cuando pasados unos minutos o unas horas, esté, no sé si más calmada o más loca, hallará la puerta y la abrirá, para encontrarse un buen tabique que le cierra el paso. Saltando por encima de la cama y tratando de comprender que le ha sucedido, irá a la ventana; exactamente igual. La luz se ha hecho, pero solo en su mente. Está sintiendo dentro de sí la ira ciega del impotente. Ha sido emparedada. ¡No, no puede ser! Es un mal sueño del que pronto despertará. Más el tiempo pasa y la situación permanece.”

"¿Ha muerto de la impresión, o por contra ha perdido el miedo y maquina un plan? No lo sé. Creo que ni lo uno, ni lo otro. Hay que esperar."

"¿Pero cómo podré enterarme yo de lo que sufre? Si no me entero, no gozaré y este gozo supremo es lo que ansío con vehemencia. Por tanto he de colocar un dispositivo que me sirva para escuchar. Algo introducido en la pared que me dé en todo momento cuenta exacta de su estado de ánimo. ¿Pero, y si al oír sus lamentos, me arrepintiera? No lo creo. Para ello tendría que tener corazón, y yo ya lo he perdido. Ella se ha encargado de sembrar en él esa negra ponzoña que ahora clama venganza.”

"Hay otros interrogantes que me preocupan; en primer lugar cómo tapiar puerta y ventanas, luego, la coartada para la policía. ¡Piensa, piensa! ¡Ya se! Voy a preparar unos tableros de chapa de hierro con las medidas de los huecos que deseo cubrir. Hace tiempo que tengo que reparar el remolque del tractor y esa será ante ella la disculpa válida para la compra del material. Podía clavar postigos y puerta simplemente, pero no puedo dejar el dormitorio tan vacío de cosas sin levantar sus sospechas, y tal vez sea capaz de encontrar algún instrumento con el que hacer un agujero en la madera. Quién sabe si con la fuerza que da la locura, los empellones derribarán la puerta. Además, con clavos y martillo haría tanto ruido que se despertaría. El hierro es imposible de perforar, lo rejuntaré con silicona que hará doble misión; de pegamento y no dejar pasar la luz. Atornillaré las chapas a los marcos y cerraré los postigos exteriores de las ventanas, formando un bloque imposible de derribar. El ruido que ella pudiera hacer no me preocupa, voy a colocar unas mantas o mejor algo de eso que aísla del frío y del calor y que también insonoriza, además, vivimos en el campo y nuestros vecinos más próximos están a casi quinientos metros.”

"Creo que este apartado puedo darlo por zanjado, lo repasaré no obstante varias veces por si acaso. Ahora tengo ante mí el reto más importante; la manera de escurrir el bulto con bien. Esto me parece sumamente difícil.”

"He pensado que puede ir a visitar a su madre. Como nosotros no tenemos teléfono, del modo más sutil que pueda, tengo que hacer que mi suegra llame a casa de los vecinos, pidiéndole que vaya a verla. Cuando la policía les pregunte, no ha de quedar el menor indicio de que yo fui el inductor del viaje. Mi mujer se encargará de decir a la vecina que se marcha unos días, algo tendrá que decir para justificar la molestia, así, el sábado a primera hora, se encaminará hacia la estación y ya no volverá. Para esta cuestión tengo pensado vestirme como si de ella se tratase. Procuraré que alguien en la distancia "la vea" pero para entonces ya estará encerrada."

"Hace tiempo que quiero cerrar parte de la finca, y con el tractor estoy haciendo una larga zanja. Ya tengo los tableros para el encofrado, pues quiero hacer un muro de hormigón sobre la que montaré los puntales de hierro donde va sujeta la malla. En un lugar determinado, la zanja será más profunda y ancha; será donde reposará para siempre bajo piedra y cemento."

"Me está quedando bastante bien el proyecto Por un lado tengo su agonía y muerte, por otro el entorno y por fin la coartada. Vale, ¡Soy un tío!" La verdad es que me estoy tomando mucho trabajo; pensar todo esto, y luego, todo el esfuerzo que se me avecina.”

“¿Cuánto tiempo tardará en morir? Yo calculo que sin comida ni agua diez o doce días será suficiente. Lo sabré por el ruido que produzca. Voy a grabar todo lo que suceda en el magnetófono. Tal vez con una semana sea bastante, y aunque no esté muerta del todo... ¡mejor! ¡La enterraré viva¡”

3 comentarios:

oliva dijo...

Está claro que si sencillamente la abandonase, sería lo más simple y fácil de hacer. Lo complejo es preparar un buen plan y sobre todo que resulte práctico, insuperable y lo suficientemente bien planificado como para que no consigan atraparle.

Seguiremos leyendo, a ver qué tal lo resuelve...

un abrazo.

Alfredo dijo...

oliva.
Si, pero ya te lo dice él en su carta, está loco. Loco por los celos que nunca le han dejado vivir. Y encima ella manda más que un sargento.
Salu2.

Alfredo dijo...

oliva.
Se me olvidaba, jamás habrá un buen plan, todo se llega a descubrir. Me lo dices tu en ese comentario de la brasileña. Además, a ti tampoco te gustaría que haciendo eso que intenta, se librara.
Salu2.