lunes, 17 de enero de 2011

El criminal siempre pierde. (Parte 5ª)

Cuento macabro en cinco partes. (Para que abulte menos) Introito, maquinación, coartada, pesquisas y caso resuelto.

Caso resuelto.


- Perdone mi sargento, pero a mí me parece que aquí hay gato encerrado.

- A ver universitario, explícame tu teoría.

- Sargento, ya sabe que no me gusta que me llame universitario. Ahora estoy haciendo la mili y nada más.

- Vale, vale, no te piques que no te lo digo con guasa. Ya sabes que yo admiro a los que están instruidos. Anda, dime lo que sospechas...

- Creo que este tipo la mató.

- Así, sin más.

- Si.

- ¿Indicios o sospechas?

- Ambos. Verá: Él piensa que su mujer le engaña cada vez que va a la ciudad. ¡No me va a negar la reputación que parece tenía de soltera!

- Eso fue hace mucho.

- Si pero cada vez que el cuerpo le pide marcha... se va a ver a su madre... Y los vecinos, aunque veladamente, han dicho lo que todo el mundo parece saber.

-¡No seas malo! ¿Más sospechas?

-¿Qué mujer sale de casa por una temporada, y no lleva ni el colorete, ni la barra de labios ni el perfume? ¿Qué mujer sale de casa por una temporada, y deja el cepillo de dientes en el vaso del baño? ¿Cómo es que él estaba dormido y sabe hasta el último detalle de como iba vestida? ¿Por qué dice siempre "llevaba”? ¿Porqué en el tabique de la cocina, y que da a la habitación, hay un pequeño agujero? ¿Qué es este material que he guardado en estas bolsitas, y que se hallaba pegado a los marcos de puerta y ventana? ¿Porque con todo el trabajo que dice tener, le da por cerrar la finca? ¿Porque hace una zanja en algunos sitios para cimentar, y en otros lo hace directamente sobre el suelo? ¿Porque lo siente tan poco?

- Muchacho, muchos porqués son esos y mucho has visto en poco tiempo.

- Mientras usted daba palique, yo...

- Vale, ahora dime como lo hizo.

- Muy sencillo. Mientras dormía, tapó la puerta y ventana y las selló con silicona. Esta es la prueba. Luego metió la manguera del gas de la cocina por un agujero que da a la habitación y lo abrió. Una vez muerta, la sacó y la enterró en la zanja que estaba abriendo para el cierre, y ya está

- ¿Y cómo pruebas todo eso?

- Cavando.

- No hay juez en este país que con esas pruebas té de un mandato.

- Lo sé, pero creo que así fue.

- Tal vez. Yo sigo pensando que se largó con otro. Tú mismo has mentado su mala reputación, y aunque has dejado una sombra de duda, espero que por su bien, el tiempo me dé a mí la razón.

- Rebátame todo lo que le he dicho.

- Oye, que los galones que tengo sólo lo son por el tiempo que llevo en el cuerpo, no te pases tú ahora...

- No sea modesto sargento, que usted sabe mucho, así que explíquese

- Bien, a mi modo de ver... los bártulos de belleza suelen tenerlos a pares; pudo dejar unos y llevar otros. Con el cepillo dental puede suceder lo mismo, o tal vez se le olvidó. En cuanto a la ropa, si el marido sabe lo que falta en casa, es lógico que sepa lo que llevaba puesto. Lo del agujero no lo puedo saber. Tal vez en alguna ocasión hayan tratado de pasar algún cable. Lo de la silicona... quizá haya pegado algún cristal Ahora ya no se usa la masilla... En cuanto a que lo sienta... el amor también se muere. ¿Qué nos queda? Ah sí, lo de la zanja. En estas casas no tienen alcantarillado, suelen tener un pozo negro. Tal vez en ese sitio había filtraciones y no tuvo más remedio que echar un parche. Pero te olvidas de lo más importante; la vecina la vio salir a ella sola.

- Él pudo disfrazarse...

- Calla, calla y anda, que nos queda un buen trecho, y deja de hacer pinitos investigadores para cuando acabes la carrera.


"Han pasado tres meses y nadie sabe nada del asunto. Empiezo a creer que he burlado a todo el mundo y eso me da pie para poner en práctica una idea me está martilleando el cerebro desde hace unos días. Tengo la necesidad de recrear los momentos de agonía de aquélla pérfida. He pensado que para dar más intensidad a mis sensaciones, debo de revivir realmente la misma situación. Voy a encerrarme yo mismo como con ella lo hice, pero ojo, antes de llegar al final, me ha de quedar la vía de escape. ¿Cómo lo haré? Es sencillo. Preparo la puerta con la chapa de hierro de forma que no se pueda abrir por dentro. En la ventana hago otro tanto de lo mismo, pero sin echar los postigos y sin el pegamento; de esta manera, cuando desee salir, le doy una patada y fuera. ¡Que bien pienso! Claro que mejor sería hacerlo con otra, con alguna fulana de la ciudad a la que nadie pudiera echar de menos. Pero esto aún está muy reciente, esperaré para más adelante."


- Si sargento, ya sé que los caminos están malos a causa de la tormenta y que ustedes no tienen coche, pero el ganado de mi vecino no deja de mugir y nosotros no nos atrevemos a ir allí. Claudio, desde que desapareció su mujer se ha comportado de manera bastante extraña y hasta hemos discutido varias veces... ahora temo que le haya sucedido algo pues por los alrededores de la casa, no se le ve desde hace dos días. El perro no para de llorar y las vacas parece que no tienen comida y que están sin ordeñar... además... ha caído un rayo sobre un nogal y una gruesa rama se ha desgajado y está contra una ventana que han tapiado...
fin.

Querido lector, si me sigues sabes que estoy en contra de cualquier modo de violencia. No mires pues este escrito como apología de la violencia de género, injustificable desde cualquier punto de vista. Tómalo como lo que es; un cuento tal vez ácido, para entretener.

Gracias por tu comprensión.

6 comentarios:

rubo dijo...

Me ha gustado, está muy ameno. Y huelga decir que estás contra la violencia hacia las mujeres; creo que la aclaración que incluyes al final, sobra.
Salu2.

Alfredo dijo...

rubo.
Siento la extensión, pero me es imposible enrollarme menos.
Salu2.

oliva dijo...

El final totalmente inesperado, aunque era lo justo, a pesar de que la justicia no siempre funcione como debería. El universitario brillante y el sargento muy previsible. Pero así actuamos en realidad, siempre damos por hecho muchos aspectos y no analizamos los detalles significativos que hablarían por sí mismos.

Me agradó y a la vez sorprendió tu gran capacidad imaginativa. No se me abría ocurrido tal historia...

Un abrazo y gracias por estar.

Alfredo dijo...

oliva.
No cabe duda de que tengo una mente prodigiosa. jejejejejeje………
Salu2.

oliva dijo...

anda que... habría lleva h...

ahora estoy buscando tu comentario donde me explicabas detalladamente cómo reducir el vídeo, quiero subir otro...

muchas gracias.

Alfredo dijo...

oliva.
No se merecen.
Slau2