miércoles, 19 de enero de 2011

La colonia y su jardín.



No estaba mal aquella colonia, pero precisamente por eso, en poco tiempo, aumentó la población de manera tan exagerada, que algunos optaron por marcharse.

Los grandes, los poderosos, dieron un salto cualitativo y se instalaron no lejos de allí. Les seguía gustando la zona, pero este sitio era mucho más selecto, unas vistas preciosas desde aquella altura, un aire perfumado, un jardín con largas guedejas ondulantes que la suave brisa movía.

Pero esta situación no duró mucho, la mamá vio a la niña molesta e inquieta y comenzó a investigar; ¡Niña! ¿Con quién andas en el colegio? ¡Estas llena, y hasta a mi me has pegado los piojos!

3 comentarios:

oliva dijo...

La leyenda urbana de que son las propias compañías farmaceúticas las responsables de extender la pediculosis en los colegios es real o ficticia?

Nunca se llega a estar del todo a gusto en un determinado lugar, siempre aparece algo que lo incomoda y lo transforma. Ahí tienes el rollo del famoso turismo rural, llenando las montañas, campos y zonas tranquilas de turistas fotografiando pájaros, árboles y hormigas...

Está muy bien. Es diferente.

un abrazo.

Alfredo dijo...

oliva.
No se si es real o no lo que me preguntas, pero lo que si parece cierto es que en estos tiempos en que vivimos esa plaga tenía que estar desterrada.
Salu2.

rubo dijo...

Cuando algo se masifica, se vulgariza, pierde su encanto, surgen los problemas de convivencia. Los poderosos siempre tienden a aislarse en "oasis" blindados al común de los mortales.
Buena reflexión. Salu2.