sábado, 8 de enero de 2011

La flor del… Hibisco.

La flor del hibisco es de estambres y pétalos grandes, mayores que la corola, rosadas o rojas, de las que se han creado híbridos de variados colores; blanco, rosa, amarillo, lila, salmón, naranja, y con pétalos simples o dobles

La planta es un arbusto leñoso perenne, de hojas simples y alternas, de márgenes dentados, verde oscuro en su cara superior y verde más claro en el envés. Puede llegar a medir hasta tres metros si está plantado en tierra y en maceta hasta un metro.

Requiere pocos cuidados y aunque las flores duran entre uno y tres días, puede florecer casi todo el año en ambientes propicios. Prefiere lugares cálidos y húmedos.

Es recomendable hacer una buena poda a comienzos de la primavera, para que la planta tenga más flores. Abonar desde primavera hasta finales de agosto cada 2/3 semanas con un fertilizante líquido.

El hibisco debe situarse en un lugar bien iluminado con algo de sol a primera hora, por ser de clima tropical y templado, no soporta las heladas.


Ojo. Si no sabes como, no lo hagas.

El Hibisco es conocido como planta medicinal desde la antigüedad se utilizaba como afrodisíaco. Las semillas combaten el mal aliento, las raíces para curar enfermedades venéreas, las flores hervidas en leche como tónico para las urticarias, extractos de las flores como prevención de embarazos no deseados. Las hojas y los cálices como antiparasitario, diurético, laxante suave, bactericida y vasodilatador periférico. El té obtenido de los cálices de la flor, es apropiado para reducir la hipertensión y el colesterol. Para fortalecer y estimular el crecimiento del cabello se hace un tónico con flores y hojas cocidas al que se añade aceite de hierbas.

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