sábado, 8 de enero de 2011

Las Crónicas de Genarón. Trabajo conseguido.

Las plazas de conductor eran seis solamente, pero nos presentamos al examen cerca de doscientos. Preguntas tipo test sobre la Constitución y ordenanzas, pero sobre todo de mecánica. Yo aprobé con el número 21, lo que al final se traducía en tres años más o menos de espera para cubrir la plaza como interino. Mucho esperar para los planes que a corto plazo tenía.

Así que, enfundado en mi traje nuevo me fui a la oficina de Marfre. Llevaba en cartera a mi potencial primer cliente y que no era otro que don Senen.

Irma, como el día en que nos conocimos, habló y habló durante un buen rato. Luego me presentó a Alberto al que encomendó me instruyera concienzudamente. Me pegue a él como una lapa se pega a la piedra y fui aprendiendo durante el día mientras que de noche seguía en el aparcamiento. Dejé de hacer horas extras y cambiaba el turno mientras me buscaban sustituto. A las tres semanas dije adiós a mis antiguos compys y me instalé en una mesa ya solo, sin la tutoría de Alberto.

Entonces lancé el bombazo; don Senen cambiaba los seguros del chalet y varias fincas de su pertenencia, asegurando en la mutua a los ochenta trabajadores de la empresa.

Era la hora de visitar a mi pa.

4 comentarios:

rubo dijo...

A ver si tiene suerte el hombre y entra pronto en EMTUSA, jejeje.

Alfredo dijo...

rubo.
Como verás le he buscado un chollo mejor.

oliva dijo...

Nunca se sabe quien te puede proporcionar alguna ayuda y conseguir que accedas a algo que parecía casi imposible.

Una agradable historia...

Alfredo dijo...

Procuro recomendar a la gente que tenga y cultive amigos; igual que tú puedes hacer algo por ellos, ellos lo podrían hacer por ti.
Salu2.