miércoles, 16 de febrero de 2011

Cruz, Sor Juana Inés de la

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, nacida el 12 de noviembre de 1651 en San Miguel de Nepantla, Amecameca, y fallecida el 17 de abril de 1695. Poetisa mejicana una de las figuras importantes de la lírica gongorina y calderoniana; autora de comedias y versos de contenido humano.

Juana decidió ingresar al convento de Santa Teresa a los 18 años de edad, desde aquí lucha por los derechos de las mujeres y pone de manifiesto como la sociedad de la época denigraba a la mujer.


Arguye de inconsecuentes el gusto
y la censura de los hombres que en
las mujeres acusan lo que causan

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿porqué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Más entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

2 comentarios:

rubo dijo...

Siempre me llamó la atención que una monja escribiese sobre el Amor y sus tragedias. Y no soy malpensado.

Alfredo dijo...

rubo.
Monja o fraile, siguen siendo mujeres y hombres. Si nos situamos quinientos años atrás, o algo más, podemos ver por ejemplo como Alejandro VI, ese Papa tan español, tuvo ocho o nueve hijos, y amantes varias. No es de extrañar pues, dada la vida cortesana que llevaban, que estuvieran tan versados en amores y desamores como en latines.
Particularmente suscribo la crítica que esta monja hace en este poema.