jueves, 3 de febrero de 2011

EL ABUELO (2ª parte)

Los días de invierno eran agradables. Cuando nevaba, hacíamos muñecos, guerras a pelotazos y patinábamos en trineo. Luego, de noche, las historias del abuelo. También había días largos y tristes, con monótona lluvia. Entonces, con otros chiquillos de mi edad, nos sentábamos en el pajar entre la hierba o en el corredor del hórreo. Allí hacíamos proyectos para el verano. Esperábamos coger jilgueros y verderinos como aquél que tenía en la jaula de la gran galería. En los días de sol lo sacaba al corredor donde siempre había manojos de maíz, cebollas y ajos. Aquél jilguero, lo había cogido el verano anterior. Fuimos al prado que está detrás de la loma del este. Aquél que está cercado por castaños y nogales. Sentados en la fresca hierba, vi llegar un jilguero a uno de los árboles. Entraba por un sitio distinto cada vez, y salía siempre por el mismo, por lo que supuse había una nidada. No dije nada a los otros chicos, pues quería el nido para mi solo. Al siguiente día volví. El pájaro continuaba como el día anterior, al entrar, llevaba siempre algo en el pico. Sin duda para alimentar a los polluelos, o a la hembra que estuviese sobre los huevos. Subí con cautela al castaño, procurando hacer el menor ruido. Sin embargo, la hembra se asustó y salió volando, yendo a posarse, temerosa, en una rama cercana. El nido tenía tres huevos. Los contemplé durante un minuto y me alejé viendo que la hembra volvía al nido. Corrí a casa a contárselo al abuelo, y él me dijo lo que tenía que hacer.

- Observa todos los días el castaño. Cuando veas que ambos padres abandonan el nido, es que ya han nacido los polluelos. Cuando estos no necesiten el calor de la madre, por tener bastante plumón, sube al hórreo donde encontrarás una jaula. Llévala al árbol, coge con mucho cuidado el nido y mételo dentro. Colócalo junto a una de las esquinas, apoyado en un barrote y ata la jaula a la rama. Al colocar el nido junto a una esquina de la jaula, los padres podrán alimentar fácilmente a las crías. Al estar apoyado sobre el barrote, saldrán y se colocaran en él, para desde allí, saltar al otro y comenzar a volar en lo poco que ese espacio reducido les permita. Lo que debes hacer cuando sean capaces de volar, es soltar a los otros dos y quedarte con uno solo. No debes de olvidar, que ellos, al igual que nosotros ansian la libertad.

Aquéllas palabras del abuelo me dieron que pensar. Por ello, nunca fui con los otros chicos a coger pájaros con liga. Casi siempre se morían ya que no les limpiaban bien la goma pegada a las alas. Otros eran viejos y morían de añoranza en las jaulas o por el hacinamiento al que no estaban acostumbrados. Tampoco me gustaba coger murciélagos, aunque muchas veces vi como lo hacían. Al anochecer, salen los murciélagos a la caza de mosquitos y otros insectos. Los chiquillos, todos con sus boinas en la mano, empezaban a lanzarlas al cielo, allí donde volaban los mamíferos. Alguno tropezaba con ellas y caía a tierra dentro de la gorra. Luego, con cuidado, se metía la mano dentro y se sacaba. Lo cogían por las alas y le daban de fumar. El pobre animal, chupaba del pitillo encendido con fruición, sin soltarlo de la boca hasta que, intoxicado, se moría o quedaba atontado.

Continuará.

Es muy posible que los murciélagos te den asco o simplemente reparo. Pero has de saber que son inofensivos, isectívoros voraces y aliados de los hombres. Se les a acusado de ser feos, portadores de la rabia o de chupar la sangre. Como cada cual en esta vida, ellos tienen su cometido, aprende a admirar su valía.

2 comentarios:

Esilleviana dijo...

hola.

Sabes que en esta semana no he leido nada que se parezca a esto; buscar, abrir ventanas, leer y quedar como si nada, sin embargo, tus escritos tienen algo de real, ficticio (de acuerdo que estas palabras deben ser parte de tu memoria), humano y hermoso, junto con natural. Me agradó mucho, de veras Alfredo.

un abrazo.

Alfredo dijo...

Gracias por estar ahí Esilleviana. Por tu nombre me pareces de Europa del Este, sin embargo tu manejo del español es muy bueno. He leído tu blog.
Salu2.