martes, 22 de febrero de 2011

Vieja Montaña.



Presento aquí una antigua foto de una máquina Montaña fabricada por la compañía Euskalduna en 1927 y con el número 52. Por su placa se puede comprobar que era del tipo 2-4-1 y matrícula de Renfe 241- 4012.

Si alguna persona deseara información complementaria que yo esté en disposición de proporcionar, con gusto lo haré.

Con agradecimiento. Me he permitido copiar de la dirección de más abajo, un pequeño retazo de esta locomotora que guarda un significado especial para mi.

http://descargas.trensim.com

BREVE HISTORIA DE LA TRACCIÓN VAPOR EN NORTE

En las pruebas de la locomotora se le hizo arrastrar una composición de 410 toneladas en rampa de 18 milésimas a 50 km/h, y en 20 milésimas a 40 km/h, llaneando a continuación con esta carga a 110 km/h y presentando en todas las condiciones una marcha muy estable. Las locomotoras resultaron totalmente satisfactorias y cumplieron sobradamente las expectativas. A las seis locomotoras iniciales entregadas por Hanomag en 1925 le siguieron 50 unidades más solicitadas esta vez a la industria nacional, principalmente a Babcock & Wilcox y Euskalduna, y en menor cuantía a La Maquinista Terrestre y Marítima. Con ellas se formó la serie 4600, con las matrículas 4601 a 4656.

A la vista de los excelentes resultados, Andaluces encargó otras 10 locomotoras que encuadró en su serie 4301 a 4310 que destinó a las líneas de Bobadilla a Algeciras y de Córdoba a Málaga. Ante unos resultados inferiores a los esperados, debido a que las líneas resultaban cortas y los radios excesivamente cerrados, terminaron siendo cedidas a Norte que les asigno las matrículas 4690 a 4699.

A título de ejemplo baste la anécdota del servicio del Sudexpreso del día 23 de febrero de 1927. Ese día regresaba el Rey Alfonso XIII a Madrid en dicho tren, y debido a un fuerte temporal, el enlace francés llegó a Irún con dos horas de retraso. El Sudexpreso, con el peso habitual de unas 250 toneladas, partió hacia Miranda con una locomotora 4000, a los mandos de la cual se puso el duque de Zaragoza, quien ya hemos visto anteriormente que era partidario, tanto de las Compound De Glehn, como de conducir los trenes que transportasen al Rey. Entre Irún y Miranda, ascendiendo por las duras rampas de la difícil cordillera Cantábrica, la composición recuperó media hora del retraso. En Miranda de Ebro se procedió al cambio de locomotora y una 4600 tomó el relevo. En el llano mantuvo los 90 km/h de velocidad máxima autorizada en la época, y en las subidas al Guadarrama promedió 80 km/h en las rampas de 10 milésimas, 70 km/h en las de 15 y 60 km/h en las de 18 milésimas, lo cual le permitió "casi" recuperar el resto de la demora: una hora y media más. Decimos irónicamente que recuperó "casi" las dos horas de demora, pues llegó a Príncipe Pío con un minuto de retraso respecto a su hora, lo cual marcó todo un hito en la tracción de vapor de aquellos años.

Con el sobrenombre de esta serie ocurrió lo mismo que con las 4300, se las conoció por el nombre del tipo, "Montaña", aún y no ser las primeras ni las únicas que existieron en nuestro país. Todas las locomotoras llegaron a Renfe, que las encuadró en la serie 241-4001 a 4056 a las Norte, y de la 241-4057 a 4066 las diez de Andaluces que habían sido cedidas a Norte, y que eran idénticas a las primeras.

2 comentarios:

rubo dijo...

Mi primo Félix, ya fallecido, sabía mucho de trenes y locomotoras, pertenecía a la asociación de "Amigos del Ferrocarril" y de vez en cuando bajaban al Museo a poner en marcha alguna vieja máquina.
Mi padre nunca olvidará un interminable viaje a Zaragoza, en pleno invierno, finalizando los años sesenta.
Salu2.

Alfredo dijo...

rubo.
¡Me hubiera gustado conocer a tu primo Felix!
Desde que nací hasta el año 59, he viajado a menudo en tren; mi padre fue ferroviario. Largos recorridos, viví en Madrid y Ávila, desde donde veníamos a Asturias. También recorridos cortos, Madrid-Aranjuez, Madrid-Villalba, Mieres- Gijón, Gijón-León, Ávila-Salamanca… en cualquier época del año.
He conocido el vapor a fondo y algo menos las eléctricas; talleres, estaciones y depósitos. He subido a locomotoras de carbón y de fuel, vagones de madera y los más lujosos del Taf y Talgo. Todos me encantaron y siento una gran añoranza por ellos. Me gusta el AVE, pero es otra cosa; más aséptico, más veloz… faltan los mozos de cuerda, los vendedores de gaseosa, los mutilados de guerra que hacían rifas…
Salu2.