jueves, 3 de marzo de 2011

Algalia.

No recuerdo ya si Jean Baptiste Grenouille utilizó alguna vez - quizá como aceite esencial - esa sustancia untuosa que el gato de algalia lleva consigo. Aunque del libro recuerdo solamente la trama, estoy por creer que en sus principios como perfumista solo utilizaba flores entre las que se podía encontrar el abelmosco. Fue más tarde, cuando obsesionado por el natural de mujer, y buscando los trece aromas para fabricar el perfume definitivo, se convierte en asesino de vírgenes y cava su propia fosa en un deseo irrefrenable por sentirse amado.

Eso es lo que me ha recordado esta palabra, que de otra forma, me ha causado un pequeño escalofrío al leer el significado que para la medicina tiene también el vocablo.

Del ár. hisp. alḡál[i]ya, y este del ár. clás. ḡāliyah).
1. f. Sustancia untuosa, de consistencia de miel, blanca, que luego pardea, de olor fuerte y sabor acre. Se saca de la bolsa que cerca del ano tiene el gato de algalia y se emplea en perfumería.

2. f. abelmosco. (Planta de la familia de las Malváceas, con tallo peludo y hojas acorazonadas, angulosas, puntiagudas y aserradas. Procede de la India, y sus semillas, de olor almizcleño, se emplean en medicina y perfumería)

3. m. desus. gato de algalia. (Mamífero vivérrido oriundo de Asia, de un metro de largo desde la cabeza hasta la extremidad de la cola, que mide cerca de cuatro decímetros, de color gris con fajas transversales negras, estrechas y paralelas, crines cortas en el lomo, y cerca del ano una especie de bolsa donde el animal segrega la algalia)

algalia2.

(Del gr. ἐργαλεῖα, n. pl. de ἐργαλεῖον, instrumento de trabajo).
1. f. Med. Especie de tienta algo encorvada, hueca, abierta por una punta y agujereada por uno o por dos lados del otro extremo, y la cual se usa para las operaciones de la vejiga, para la dilatación de la uretra, y especialmente para dar curso y salida a la orina.

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