martes, 1 de marzo de 2011

Si, me importas.

¿Qué miras con tanta atención, no te gusta lo que ves?

No, no me gusta. Veo un mendigo piojoso, sucio, con barba de ¿cuatro años?, greñas que desconocen lo que es un peine y medio tapadas por ese gorro de lana mugriento. No me gusta el tetrabrik de vino peleón del que bebes continuamente, ni me gusta la vida que creo le das a ese pobre perro. ¿Qué haces de provecho para merecer esa limosna que pides? ¿Simplemente, tratar de dar lástima? Tal vez si te asearas, si hicieras algo, un juego de manos, tocar un instrumento musical, dibujar caricaturas aunque fueran malas, recitar unos versos… tal vez si demostraras interés por algo que no sea el vino, y el mirar a la gente con esos ojos abotargados y perdidos, tal vez yo te miraría de otra forma, tal vez, hasta te daría para que pudieras comer caliente.

¿Crees que yo me gusto? Bueno, ahora ya no me importa, ni lo que tú digas, ni lo que pienses. Ni siquiera yo me importo. Ven, acércate y fuma conmigo un cigarro mientras te cuento el porqué de esta vida mía. Dame limosna de amor fraterno, escúchame tú, ese al que no gusto, por que tú si que me gustas a mí. Por que en el fondo no eres como presumes, porque de alguna forma deseas ayudarme.

¿Cómo lo sabes? ¿Te das cuenta de que te he llamado sucio piojoso?

Si. Y muchas más cosas me has dicho. El que tiene cargo de conciencia, deja unos céntimos y se aleja a todo correr. Ese al que no le interesa más que su propia persona, pasa indiferente sin mirarme siquiera. Aquel al que le doy asco, desvía su camino apartándose lo más que puede del quicio de esta puerta. El comerciante al que estoy fastidiando las ventas, se acuerda de mis muertos, me empuja con la escoba, o llama a los municipales. Pero tú, tú me has echado en cara lo que soy, lo que hago y lo que no; y estás aquí, escuchándome. Te importo, lo sé.

4 comentarios:

rubo dijo...

Y es verdad, generalmente solo las personas a quienes importas te dicen a la cara lo que eres, aunque a menudo no sea lo más agradable. Desconfía de quienes solo te cuentan lo que quieres oír.
Salu2.

Alfredo dijo...

rubo.
Pero no es menos cierto, que nos gusta que nos regalen el oído de vez en cuando.
Salu2.

rubo dijo...

Siempre que sea verdad lo que nos dicen.
Salu2.

Alfredo dijo...

rubo.
Lo contrario sería, cundo menos, de fatuos.
Salu2.