domingo, 12 de junio de 2011

Ícaro, la falsedad de un mito.

Dédalo fue biznieto de Erecteo - rey de Atenas e hijo de Pandión o Metión. Fue el hombre de mayor ingenio en su tiempo; arquitecto, escultor y artífice de la piedra hasta el punto en que se decía que sus estatuas tenían vida, ya que andaban y se movían. Fue el primero en esculpir esas estatuas con los ojos abiertos y sus miembros en movimiento.

Dédalo tenía un sobrino, hijo de Perdix; Talos, muchacho inteligente que a corta edad inventó el torno de alfarero y la sierra gracias a una mandíbula de serpiente. Envidiado por su tío, lo mató. Sorprendido cuando lo enterraba, fue castigado por el tribunal del Areópago, (nobleza de la región de Ática). Para librarse del castigo, huyo a Creta donde el rey Minos le ofreció asilo a cambio de que creara una residencia para el Minotauro. Construyó Dédalo el Laberinto, edificio de tortuosas curvas donde se extraviaba todo aquél que lo pisaba. En el cetro era donde vivía el Minotauro que se alimentaba con siete mancebos y siete doncellas que enviaba Atenas como tributo cada nueve años.

Dédalo no se encontraba a gusto en aquellas tierras rodeadas de agua y deseaba volver a su patria, pero Minos no consentía. Entonces pensó en huir por el aire y para ello colocó metódicamente un gran número de plumas de ave de distintos tamaños, empezando por las más pequeñas y siguiendo por las más largas. Mediante un hilo de lino las ataba y con cera las unía para después curvarlas. Su hijo Ícaro le ayudaba amasando la cera.

Cuando estuvieron terminadas, Dédalo se sujetó las alas y se elevó por los aires. Luego construyó una más pequeñas para su hijo, adiestrándole en el vuelo y aconsejándole que no volara muy cerca del mar, pues si las alas se mojaban iría al fondo. Tampoco habría de volar muy cerca del sol, pues se podrían encender.

Partieron moviendo suavemente las alas, atravesaron la isla de Samos, Delos y Paros. Ícaro maravillado y envalentonado con su vuelo, se elevó a regiones más altas, tan cerca del sol que se derritió la cera que unía las plumas y se precipitó al fondo de los abismos.

Y ahora pregunto yo: ¿Es esto posible? ¿Por qué las montañas tienen nieves perpetuas si están más cerca del sol? ¿Por qué razón las alas de los aviones se cubren de hielo con la altura? ¿Hace más calor, cuanto más arriba, o al contrario?

A ver si hay voluntarios/as que me den una razón.

3 comentarios:

Rubén dijo...

cuando estudiaba griego, era la mitología lo que más me gustaba.
supongo que no había aviones en aquel entonces. Y que quien creó la historia no había subido muchas montañas, pero es una buena reflexión.
Me ha hecho recordar la novela "Ícaro" de Alberto Vazquez-figueroa, que cuanta la historia de Jimmy angel, que fue el descubridor de la catarata más alta del mundo "el salto del angel" en venezuela.

Alfredo dijo...

Rubén.
Gracias a Hesíodo y a su libro Teogonía, conocemos la genealogía del Panteón helénico, y gracias al poeta Ennio los doce grandes dioses del Panteón greco-romano: Juno para los romanos; Hera para los griegos, Vesta - Hestia, Ceres- Demeter, Diana- Artemisa, Minerva- Atenea, Venus- Afrodita, Marte - Ares, Jovis o Júpiter- Zeus, Mercurio- Hermes, Neptuno- Poseidón, Vulcano- Efestos, y Febo- Apolo.

Los mitos no son otra cosa que un conjunto de leyendas y fábulas relativas a estos dioses, pero su historia ha nutrido la fantasía popular posibilitando la creación de numerosas obras literarias, o se han llevado al cine.
El mito para el hombre primitivo, fue una necesidad que explicara el mundo donde se desenvolvía, pues todo lo desconocía. Lo más lógico para hacer comprensibles aquellos fenómenos de la naturaleza era achacarlos a seres sobrenaturales; los dioses, con los que establecieron un vínculo por medio de las ofrendas.

Y dirás tú ¿y por qué me sueltas este rollo? Simplemente porque no estaba muy conforme con el título que le dí a la entrada. Parece como si yo creyera que los mitos son realidad y que trato de desbaratarla.
Salu2.

Rubén dijo...

Alfredo, yo sin embargo, creo que acertaste con el título, y no creo que nadie se lleve a error, ha sido una entrada muy simpática.