martes, 26 de julio de 2011

El tío Paco, o el ojo del raposo.


Era el tío Paco uno de aquellos supervivientes de la División Azul. Soldado no por nacionalpatriotismo o por ideología. Tampoco por su espíritu guerrero, aunque siempre fuera un combatiente. Pero como dijo un torero de renombre "más cornás da el hambre", y para mitigarla, se alistó.

Su máxima desde entonces fue la imitación del zorro, si es que el zorro en verdad la practicaba; dormir con un ojo abierto, observar a los demás a una cierta distancia y pasar olímpicamente de todo aquello que no fuera de su agrado.

En varias ocasiones, la observancia de la regla le libró de una muerte cierta. En otras, le liberó de responsabilidades que por su buen hacer, merecieron medallas y distinciones. Pudo haber llegado lejos en el ejército, pero jamás admitió condecoración alguna y menos aún, los galones. La responsabilidad que no quiso al rechazar el mando, la tuvo para con sus compañeros, personas que al igual que él, estaban allí sin fe, pero con sentido del honor y sobre todo, tratando de salvar el pellejo.

Pero eso había sido hace muchos años. Ahora rayanos los sesenta, se encontraba en una posición cómoda, sin agobios y sin familia. Por este motivo, decidió gastarse algo de dinero en aquello que durante muchos años había sido su ilusión; un automóvil Mercedes clase E 300 d.

Como quiera que en su ciudad no lo consiguiera con la premura que exigía la decisión tanto tiempo aplazada, se fue hasta Alemania. El hermano de un compañero de trabajo lo esperaba, y aunque pocas veces necesitó de alguien, aceptó por no desairar. Otro cantar fue cuando el recién conocido le presentó a su esposa alemana; "este es el primo al que vamos a desplumar" -dijo en alemán el hombre. El tío Paco, que hablaba alemán y ruso a la perfección, calló y cerrando uno de los ojos suavemente, al igual que el raposo, pensó; "estas tu bueno, te va a salir el tiro por la culata".

Entraron en un concesionario de la marca y tras las presentaciones, el "amigo", le dijo al vendedor - posiblemente conocido de otras veces- ya de entrada…

- Este paisano mío quiere un coche nuevo, pero vamos a ver si le metemos uno de segunda o tercera mano que esté bien. Mi comisión como intermediario es del diez por ciento, así que manda a alguien que coloque un precio razonable a alguno que tengas por ahí.

Y el tío Paco callado, con cara de lelo, con sus ojos semicerrados la cabeza un poco ladeada. Le enseñaron tres o cuatro docenas de usados tras un brevísimo vistazo a uno nuevo. El vendedor - deseoso de hacer una venta- cantaba las excelencias de los diferentes modelos y el amigo traducía. Paco no se decidía por ninguno.

Cansados, decidieron hacer un alto y volver al día siguiente. El amigo ofreció su casa. Paco- que tenía el hotel pagado- aceptó. Tomaron unas copas con su mujer; una ginebra, una cerveza, una ginebra, una cerveza, y así repitieron hasta que el amigo se cayó redondo sobre el sofá. Entonces la mujer se puso cariñosa con Paco, que habiendo bebido lo que bebió en la guerra, aquello era como jarabe. Y no desaprovechó la ocasión, pero ni una sola silaba en alemán salió de su boca.

Como quiera que el amigo trabajara por la mañana, Paco, tras darle un poco más de madera a la Hengel, salió a dar un paseo. De tarde volvieron al concesionario, pero esta vez con el vendedor estaba el director de la sucursal. Nuevas presentaciones y una pregunta del vendedor con sonrisa de oreja a oreja;

- ¿Se ha decidido ya?

El amigó fue a responder, pero el tío Paco se adelantó;

- Calla tú hi de pu, yo hablaré- y dirigiéndose al jefe en perfecto alemán- señor Hill, este es el empleado del que hablamos esta mañana.

El resultado fue; empleado a la calle, buen precio en el coche nuevo y algunos extras de regalo, amigo cornilargo, ilusión cumplida con creces, y vuelta a casa con flamante haiga.

6 comentarios:

rubo dijo...

El tío Paco parecía tonto, pero no tenía ni un pelo de ídem.

Rubén dijo...

El final perfecto, vamos, que el hermano del compañero...¡qué hermano más primo!

Alfredo dijo...

rubo.
Decía mi madre que sabe más el diablo por viejo que por diablo. El tío Paco no era muy viejo, pero sin duda había vivido lo suyo para que un chiquilicuatre lenguatero se la pegase.
Salu2.

Alfredo dijo...

Rubén.
Eso me ha gustado, y aunque hiciera el primo, creo que era un aprovechadillo.
Salu2.

Esilleviana dijo...

Esta tarde estuve por aquí,
pero no terminé de leer...
ahora terminaré.

:))

Esilleviana dijo...

Si, nos creemos más listos que los demás... y subestemimamos a los demás, infravalorando sus habilidades y sobre todo, su experiencia.

un texto claro, bien narrado, con diálogos y una secuencia indudable.
:)) lo tiene todo, como debe ser :))

un buen ejemplo a seguir.
me alegro de leerte.

un abrazo fuerte